Libros elena white biblia adventista
  AFC:Octubre
 

 

 
Libros de Elena G de White

A fin de Conocerle


*********************************************


Octubre:



…Viernes 1º de octubre FUE DIRIGIDO A MI PERSONALMENTE
Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí.  Mi ayuda y mi libertador eres tú, Dios mío, no te tardes.
(Sal. 40: 17.)
Que no os desanime vuestra gran necesidad.  El Salvador de los pecadores, el Amigo de los que no tienen amigo, con una compasión infinitamente mayor de la que tiene una madre tierna por un hijo amado y afligido, nos invita: "Mirad a mi y sed salvos"(Isa. 45: 22). "Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados"  ( Isa, 53: 5) ...
Existe el peligro de no hacer un asunto personal de las enseñanzas de Cristo, de no recibirlas como si se nos dirigieran personalmente.  Jesús se dirige a mí en sus palabras de instrucción.  Puedo apropiarme de sus méritos, su muerte, su sangre purificadora, tan plenamente como si no hubiera otro pecador en el mundo por quien hubiera muerto Cristo...
Para todos hay esfuerzos, conflictos y abnegación.  Nadie escapara de ellos.  Debemos recorrer la senda que Jesús recorrió; puede significar lágrimas, pruebas, privaciones, pesar por el pecado, o procurar el dominio de los deseos depravados, del carácter desequilibrado y del temperamento violento.  Se requiere un esfuerzo decidido para presentarnos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.  Comprende a todo el ser.  No hay lugar en la mente donde Satanás pueda dominar y realizar sus designios.  El yo debe ser crucificado.  Hay que realizar una consagración, una sumisión y un sacrificio tan intensos como si se quitara la sangre del corazón (Review and Herald, 22-7-1884).
¿Os apenaría ser abofeteados, despreciados, escarnecidos y calumniados por el mundo?  No debería apenaros, porque Jesús nos dijo lo que ocurriría.  "Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros" (Juan 15: 18)  (Ibid.). 283
Sábado 2 de octubre TRABAJANDO EL TERRENO DEL CORAZÓN
Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia, haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia.  (Ose. 10: 12.)
Que cada miembro de iglesia considere la necesidad de arar el terreno, de limpiarlo cuidadosamente, y sembrar la semilla y cubrirla con tierra, lo cual constituye el laborioso trabajo del agricultor.  Es un proceso duro y minucioso.  La siembra de la semilla no siempre es agradable para el que la recibe, y algunas veces le produce dificultades porque no siente la virtud de la Palabra y no se somete al proceso del cultivo de la vida espiritual.  Los pecados cometidos requieren un sincero arrepentimiento, así como el duro terreno es arado y los grandes terrones son deshechos para poder sembrar la preciosa semilla.  Esto representa la severa disciplina de Dios.  Con frecuencia hay rebelión,  entonces la disciplina de Dios debe continuar hasta que se quebranta la terca voluntad y se logra la finalidad buscada.
Esta obra debe realizarse tanto en las cosas espirituales como naturales.  A menudo se necesita severidad para producir la cosecha espiritual.  La gran ley de Dios es que sin la debida siembra de la simiente y el cultivo, no se recoge la cosecha.  Falta la experiencia.  Las bendiciones divinas esperan únicamente que los seres humanos trabajen el terreno espiritual del corazón y se preocupen de cuidar el terreno mientras el Señor está sembrando su simiente.
Según como sea la siembra del hombre, así también será la cosecha.  Todos los que estudian la Palabra con el firme propósito de quitar el pecado de su vida, y que escudriñan las Escrituras para aprender qué es la verdad, recibirán la verdad de la Palabra como un "así dice Jehová".  Se arrepentirán ante los severos reproches de la verdad bíblica... El que siembra verdadero arrepentimiento, cosechará la recompensa de las buenas obras (Carta 291, 1903).  284
Domingo 3 de octubre MÚSCULO Y FIBRA ESPIRITUALES
Bienaventurado el varón que soporta la tentación, porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.  (Sant. 1: 12.)
En tiempo de tentación, pareciera que perdemos de vista el hecho de que Dios nos prueba para demostrar la calidad de nuestra fe, y para que a la venida de Jesús podamos tributarle alabanza, honor y gloria.  El Señor nos coloca en diferentes situaciones para desarrollarnos. Si tenemos defectos de carácter que no conocemos, nos disciplina para que veamos esos defectos y podamos vencerlos.  Él ha dispuesto que nos encontremos en diferentes circunstancias para que hagamos frente a diversas tentaciones. Cuántas veces, cuando nos encontramos en una situación difícil, pensamos: "Este es un error pasmoso.  Cómo quisiera haber quedado donde estaba antes". ¿Pero por qué no estáis satisfechos?  Se debe a que esa circunstancia particular ha servido para mostraros nuevos defectos de vuestro carácter... ¿Qué haréis cuando sois probados por designio del Señor?  Debéis hacer frente a la emergencia y vencer vuestros defectos de carácter.
El contacto con las dificultades os dará músculo y fibra espirituales.  Os haréis fuertes en Cristo, si soportáis el proceso probatorio... Cuando vengan las pruebas, recordad que sois espectáculo ante los ángeles y los hombres, y que cada vez que fracasáis en soportar la prueba del Señor, estáis perdiendo vuestra fortaleza espiritual.  Dejad de lamentaros, llevad vuestra carga a Jesús y abrid toda vuestra alma a su influencia.  No confiéis en terceras personas.  No pongáis vuestra carga sobre la humanidad.  Decid: "No complaceré al enemigo murmurando.  Pondré mis preocupaciones a los pies de Jesús.  Confiaré en él por fe".  Si lo hacéis así, recibiréis ayuda de arriba y comprenderéis el cumplimiento de la promesa: "Porque está a mi diestra, no seré conmovido"  (Sal. 16:   (Review and Herald, 6-8-1889).  285
Lunes 4 de octubre "BÁSTATE MI GRACIA"
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.  Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.  (2 Cor. 12: 9.)
Durante toda mi enfermedad de los últimos ocho meses [esto fue escrito durante la larga enfermedad que la Hna. Elena G. de White padeció en Australia], he experimentado en mis horas de desvelo la más maravillosa contemplación del amor de Dios al hombre, manifestado en el admirable sacrificio hecho para salvarlo de la ruina.  Me complacía repetir el nombre de Jesús, cuán lleno de dulzura, luz y amor.  La contemplación de la cruz, de la humillación y los sufrimientos soportados al llevar nuestros pecados, para que su justicia nos fuera imputada, conmueve el corazón y llena el alma con su amor.  Parece tan poderoso y compasivo, que exclamamos: "Tu benignidad me ha Engrandecido"  (Sal. 18: 5).
Cuando el dolor me parecía casi insoportable, miraba a Jesús y oraba fervientemente, y él ha estado junto a mi, y la oscuridad ha desaparecido para dar paso a la luz . El aire mismo parecía tener una agradable fragancia. Cuán gloriosa parecía la verdad! Cuán elevadora!  Podía descansar en el amor de Jesús.  El dolor seguía siendo mi porción, pero la promesa: "Bástate mi gracia", era suficiente para sostenerme.  Los dolores más agudos parecían convertirse en paz y reposo.  En la noche, durante horas he tenido una dulce comunión con Dios.  Mi mente parecía estar iluminada.  No tenía disposición para murmurar ni quejarme.
Jesús era el motivo de mi esperanza, gozo y ánimo.  El cielo parecía estar muy cerca, y Cristo, el gran Médico era mi restaurador, el remedio de toda enfermedad.  En él mora toda la plenitud.  Jesús es música para mis oídos, y aunque bebo de la copa del sufrimiento, se me ofreció el agua de vida para satisfacer mi sed.  Cristo es nuestra justicia, nuestra santificación, nuestra redención.  En estos meses de sufrimiento, he tenido tantas vislumbres preciosas de la bondad de Jesús que no quisiera que nunca se borraran (Carta 28, 1892).  286
Martes 5 de octubre EL SEÑOR ES MI AUXILIADOR
Él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.  (Heb. 13: 5, úp, 6)
Debemos pelear cada día y cada hora la buena batalla de la fe.  Encontraréis muchas pruebas, pero si las soportáis pacientemente, os refinarán y purificarán, ennoblecerán y elevarán espiritualmente... Están por sobrevenir dificultades muy grandes al mundo, y los instrumentos de Satanás están agitando intensamente los poderes infernales para que produzcan sufrimiento, desastre y ruina.  Su obra consiste en acarrear toda la desdicha posible sobre los seres humanos.  La tierra es el escenario de su acción, pero es mantenido bajo control.  No puede ir más lejos de lo que el Señor le permite.
¡Oh, cuán bondadoso es nuestro Señor!  "No te desampararé, ni te dejaré"    (Heb. 13: 5).  "He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida"  (Isa. 49: 16). "No os dejaré huérfanos"  (Juan 14: 18).  El que pide, recibirá el Espíritu Santo.  Pensemos que Dios está más dispuesto a darnos el Espíritu Santo, que los padres a conceder buenas dádivas a sus hijos.  Entonces, alegrémonos y gocémonos.  No miremos el trabajo infernal de los poderes de las tinieblas hasta que fallen la esperanza y el ánimo.  Jesús vive, y debemos dejar que nuestra fe penetre la oscuridad... repose en la luz y se regocije en la luz del Sol de Justicia.  Jesús vive para interceder por nosotros.  Mientras las tinieblas se cierran sobre el mundo, nuestra vida está segura únicamente cuando se oculta con Cristo en Dios. Precioso Salvador!  Solamente en él deben concentrarse nuestras esperanzas de vida eterna.  Entonces hablaremos de la fe, de la esperanza, del valor, y difundiremos luz por todas partes.  Cristo dijo:  "Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.  Así alumbre vuestra luz... para que... glorifique a vuestro Padre"  (Mat. 5: 14 -16)  (Carta 133, 1894).  287
Miércoles 6 de octubre LOS SENTIMIENTOS NO SON  EVIDENCIA DE RECHAZO
Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras.  Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvara.  (Sal. 145: 18, 19)
Quiero llamaros la atención a las preciosas promesas de la Palabra de Dios.  Todos los que son hijos de Dios no tienen las mismas capacidades, los mismos temperamentos, la misma confianza y decisión.  Me alegro de que nuestros sentimientos no son evidencia de que no seamos hijos de Dios.  El enemigo os tentará a pensar que habéis hecho cosas que os han separado de Dios, y que ya no os ama; pero nuestro Señor todavía nos ama, y esto podemos saberlo por las palabras que ha dejado escritas para casos como éstos.  "Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo" (1 Juan 2: 1). "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad"  (1 Juan 1: 9) ...
Dios os ama, y el precioso Salvador, que se entregó por vosotros, no os rechazará porque sois sentados, y habéis vencido en vuestra debilidad. Sigue amándoos.
Pedro negó a su Señor en la hora de la prueba, pero Jesús no dejó a su pobre discípulo.  Aunque Pedro se odiaba a sí mismo, el Señor lo amaba; y después de su resurrección, lo llamó por su nombre, y le envió un amante mensaje. Oh, qué Salvador bondadoso, amante y compasivo tenemos nosotros!  Y él nos ama aunque erremos.
No os alejéis de los brazos de nuestro querido Salvador a causa de vuestras preocupaciones, sino descansad confiados y con fe.  Él os ama; él os cuida.  Es una bendición para vosotros, y os dará su paz y su gracia.  Os dice: "Tus pecados te son perdonados".  Podéis estar deprimidos a causa de dolencias corporales, pero eso no es una evidencia de que el Señor no esté trabajando cada día por vosotros.  Os perdonará con abundancia.  Apropiaos de las abundantes promesas de Dios.  Jesús es nuestro amigo constante y que no falla , y él quiere que confiéis en él (Carta 99, 1896).  288
Jueves 7 de octubre "HE ROGADO POR TI"
He rogado por ti, que tu fe no falte.  (Luc. 22: 32, pp.)
Esta declaración dirigida a Pedro tiene validez para cada cristiano:  "Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte"  (Luc. 22: 31, 32).  Gracias a Dios porque no se nos ha dejado solos.  Esta es nuestra seguridad.  Satanás nunca podrá causar daño eterno al que Cristo haya preparado para la tentación mediante su intercesión, porque en Cristo hay gracia para cada alma, y se ha provisto en él un camino de escape, de manera que nadie necesita caer bajo el poder del enemigo.
Satanás está preparando poderosas y variadas tentaciones para asaltar al pueblo de Dios.  Se lo representa como a un león rugiente que busca a alguna alma desprevenida que atrapar con sus sutilezas y para destruirla finalmente. Sin Cristo no podemos dar un solo paso con seguridad. Pero cuánto consuelo podemos encontrar  en estas palabras: "He orado por ti, que tu le no falte".  Satanás no zarandea la paja; quiere tener el trigo en sus manos.  Cobremos ánimo y oremos en todo momento.
Cristo ofrece nuestras oraciones ante el Padre, mezcladas con el mérito de su sacrificio, y ascienden a Dios como suave incienso... Siempre que seáis tentados a pecar, recordad que Cristo os contempla y que Satanás desea haceros caer para zarandearos como a trigo.  Enviad vuestras peticiones al cielo y ved a Jesús intercediendo por vosotros.  Clamad a Dios: "Señor, sálvanos, que perecemos", y no seréis vencidos; no caeréis en el pecado.  Poneos firmemente en la posición revelada por las palabras de Pablo, y con la fortaleza de Jesús decid:  "Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro"  (Rom. 8: 38, 39)  (Youth's Instructor, 20-12-1894).  289
Viernes 8 de octubre EL PRECIO DE LA PERFECCIÓN
Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.  (Heb. 2: 10)
Cristo nos invita a todos a llevar una vida de paz y tranquilidad, una vida de libertad y amor, y a recibir una preciosa herencia en la vida inmortal futura... No necesitamos alarmarnos, si esta senda de libertad pasa por conflictos y sufrimientos.  La libertad de la que disfrutaremos será más valiosa porque hemos realizado sacrificios para obtenerla.  La paz que sobrepasa el conocimiento nos costará verdaderas batallas contra los poderes de las tinieblas, severas luchas contra el egoísmo y los pecados íntimos...
No podemos apreciar a nuestro Redentor en el sentido más elevado hasta que podemos verlo con el ojo de la fe descendiendo hasta las profundidades de la miseria humana, tomando sobre él la naturaleza del hombre, la capacidad de sufrir, y en el sufrimiento ejerciendo su poder divino para salvar a los pecadores y elevarlos hasta colocarlos en comunión con él. ¿Por qué tenemos tan poco conocimiento del pecado? ¿Por qué tenemos tan poca contrición?  Porque no nos acercamos más a la cruz de Cristo.  La conciencia se endurece por acción del engaño del pecado, porque permanecemos lejos de Cristo.  Pensemos en el Capitán de nuestra salvación.  Sufrió vergüenza por nosotros, para que no experimentáramos vergüenza y desprecio eternos.  Sufrió en la cruz, para que los hombres caídos reciban misericordia.  La justicia de Dios es preservada y el hombre es perdonado.  Jesús muere para que el pecador viva.  El Hijo del Altísimo sufrió vergüenza por amor a los pobres pecadores, para rescatarlos y coronarlos con gloria eterna...
Debemos ocultar nuestro yo en Cristo, y dejar que él aparezca en nuestra conversación y carácter... Nuestra vida y comportamiento testificarán de cuánto apreciamos a Cristo y la salvación que nos ha dado a un precio tan elevado (Review  and Herald, 2-8-1881).  290
Sábado 9 de octubre LA VIDA DIRIGIDA POR LA LEY DE DIOS
Ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.  (Mat. 11: 27, úp.)
Jesús vino para manifestar el carácter de Dios viviendo dirigido por la ley de Jehová.  En cada lección dada a sus discípulos y a la gente, procuró definir claramente sus principios.  Por su obediencia personal a la ley, dio un santo significado a los deberes comunes de la vida.  Vivió como hombre entre los hombres... Vivió entre la gente.  Compartió su pobreza y sus preocupaciones.  Dignificó la vida en todos sus detalles manteniendo delante de los hombres la gloria de Dios y subordinando todas las cosas a la voluntad de su Padre.  Su vida se caracterizó por su amor supremo a Dios y su amor ferviente a sus semejantes...
Su vida, desde su comienzo hasta su final, estuvo señalada por la abnegación y el sacrificio.  En la cruz del Calvario, realizó el gran sacrificio de sí mismo en beneficio de la humanidad, para que todo el mundo tuviera salvación si así lo quería.  Cristo estaba oculto en Dios, y Dios fue revelado al mundo en el carácter de su Hijo...
Cada día, en cada acto de su vida, se manifestaba su amor por el mundo perdido.  Los que están imbuidos de su Espíritu trabajarán en la misma forma como trabajó Cristo.  En Cristo, la luz y el amor de Dios se manifestaron en la naturaleza humana.  Ningún ser humano ha poseído una naturaleza tan sensible como la del Santo de Dios, que fue el prototipo de lo que la humanidad puede llegar a ser si recibe la naturaleza divina.  Cristo imputa sus méritos e imparte su poder a los que creen en él como su Salvador personal.  A los que acuden a él cargados con sus aflicciones, chascos y pruebas, les proporciona descanso y paz. El alma ve su necesidad de  arrepentimiento iluminada por la gracia de Cristo,...y es inducida a mirar a Cristo por fe, comprendiendo que su mérito es eficaz para salvar hasta lo último a todos los que acuden a Dios mediante él (Youth's Instructor, 16-8- 1894).  291
Domingo 10 de octubre LA INMUTABLE Y ETERNA LEY DE DIOS
No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la  tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, que todo e haya cumplido. (Mat. 5: 17, 18)
Si la obra de Satanás hubiera tenido éxito en el cielo, la ley de Dios habría sido cambiada, pero eso no podía ocurrir, porque su ley era una copia de su carácter. Si hubiera sido posible realizar algún cambio en la ley de Dios, habría sido hecho allá y en esa ocasión, y así se habría evitado la rebelión en el cielo.  Pero como no fue cambiada para satisfacer el pedido de Satanás él ... perdió su encumbrada y santa posición en las cortes celestiales.
Después de su caída, obró en las mentes de Adán y Eva y los indujo a ser desleales...  Ahora bien, si la ley de Dios hubiera podido ser cambiada y alterada para servir al hombre en su condición caída, entonces Adán habría sido perdonado y mantenido en su hogar edénico, pero el castigo de la transgresión era la muerte, y así Cristo se convirtió en el sustituto y la garantía del hombre.  Si la ley de Dios se hubiera podido cambiar, lo habría sido para retener a Cristo en el cielo y evitar el inmenso sacrificio realizado para salvar a la humanidad perdida.  Pero no, la ley de Dios es inmutable en su carácter y, por lo tanto, Cristo se entregó como sacrificio en favor de la humanidad caída, y Adán perdió el Edén y fue puesto a prueba con toda su posteridad.
Si la ley de Dios hubiera sido cambiada en uno solo de sus preceptos después de la expulsión de Satanás, él hubiera conseguido en la tierra después de su caída aquello que no pudo obtener en el cielo antes de ella. Habría recibido todo lo que había pedido.  Sabemos que no ocurrió... La  ley... permanece inmutable como el trono de Dios, y la salvación de cada alma queda decidida por la obediencia o la desobediencia... Jesús llevó la cruz de la abnegación y el sacrificio por amor nosotros, para que tengamos vida (Carta 110, 1896).  292
Lunes 11 de octubre LA PRUEBA DE NUESTROS ACTOS
Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.  (Prov. 16: 3.)
Seamos agradecidos porque tenemos el privilegio de encomendar nuestras obras a Dios.  Debemos recordar que no somos piezas de un mecanismo inanimado, sino seres inteligentes, capaces de elegir el bien y rehusar el mal, con una clara conciencia y un propósito puro.  Debemos apuntar a la consecuencia en todas nuestras obras.
Debemos encomendar a Dios nuestro camino, probándolo mediante sus preceptos escudriñadores.  "Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará"  (Sal. 37: 5). No podemos encomendar nuestro camino a Dios si hacemos las obras de injusticia.  "Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado"  (Sal. 66: 18).  Cuando encomendamos nuestro camino al Señor, debemos escudriñar minuciosamente el corazón, arrojando fuera todo mal, para que Cristo pueda llenarlo con su justicia.  Debemos buscar al Señor en oración, arrepintiéndonos de nuestros pecados desde el mismo comienzo de nuestras peticiones.
La ley de Dios es la prueba de nuestras acciones.  Sus ojos ven todo acto, escudriñan cada rincón de la mente, detectan todo engaño y toda hipocresía.  Todas las cosas están desnudas y abiertas ante la vista de Dios.  Pero él recibirá a todos los que acudan a él con corazones arrepentidos y una verdadera intención de abandonar todo mal...
En todas nuestras transacciones comerciales, en cada palabra y acto, debemos mantener un propósito puro y una clara conciencia.  Debemos encomendar nuestras obras a Dios y luego dejarlas en sus manos.  Nuestra obra debe hacerse con la integridad más estricta.  No debemos estimar nada que no podamos llevar a las cortes celestiales.  Al hacer nuestro trabajo, pidamos la ayuda de Dios, comprendiendo que esto es lo único que puede mantener nuestra obra libre de egoísmo (Carta 406, 1906).  293
Martes 12 de octubre GOZO EN LA OBEDIENCIA
Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.(Col. 1: 12, 13)
Nuestra eterna felicidad futura depende de que sometamos nuestra humanidad, con todas sus capacidades y facultades, a la obediencia de Dios, y la coloquemos bajo la dirección de la Divinidad.  Muchas personas no tienen fe en Cristo.  Dicen: "Para Cristo fue fácil obedecer la voluntad de su Padre, porque era divino".  Pero su Palabra declara: "Fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado"  (Heb. 4: 15).  Fue tentado de acuerdo y en proporción a su elevada condición mental, pero él no debilitó ni invalidó su poder divino cediendo a la tentación.  Cristo, en su vida en la tierra, fue un representante de lo que la humanidad podría ser mediante los privilegios y las oportunidades que se le conceden en él...
Cuando Satanás tentó a nuestros primeros padres,... procuró halagarles haciéndoles creer que se elevarían por encima de la esfera de la humanidad.  Pero Cristo, mediante su ejemplo, anima a los miembros de la familia humana a obedecer la Palabra de Dios dentro de la esfera de su humanidad.  Él mismo se hizo hombre, no un esclavo de Satanás para hacer su voluntad, sino un hombre con poder moral, obediente a la ley de Dios que es una copia de su carácter.  Los que rehúsan someterse a una ley sabia y buena que ha emanado de Dios, son esclavos de un poder apóstata.
Jesús se hizo hombre para poder mediar entre el hombre y Dios,... para poder restaurar al hombre a su condición original perdida en el Edén por efecto de la engañosa tentación de Satanás... La desobediencia no está de acuerdo con la naturaleza que Dios le dio al hombre en el Edén.  Mediante el poder moral que Cristo le ha dado al hombre, podemos dar gracias a Dios que nos ha hecho aptos para recibir la herencia con los santos en luz.  Mediante Cristo, cada uno puede ser un vencedor (Carta 121, 1897). 294
Miércoles 13 de octubre PODER PARA OBEDECER
Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor  (Juan 15: 10.)
Algunos que pretenden creer en Cristo como su Salvador han dicho: "Nadie puede guardar la ley de Dios".  Las palabras de Cristo son decisivas en este punto.  Declara: "Yo he guardado los mandamientos de mi Padre".  Y él es nuestro ejemplo en todas las cosas...
Cristo declaró francamente su misión  en el Sermón del Monte: "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir"   (Mat. 5: 17).  Vino a cumplir literalmente cada especificación de que testificaron los profetas.  El que existía con el Padre antes de la creación del mundo, él mismo había dado las profecías registradas por hombres santos; ésas fueron las profecías que él vino a cumplir....
Cristo está en una posición de igualdad con el Padre.  Esto lo capacitó para convertirse en una ofrenda en favor de los transgresores.  Era plenamente suficiente para magnificar la ley y honrarla... Separó los preceptos de Jehová de las máximas y tradiciones de los hombres.  Expuso los Diez Mandamientos como una expresión de verdad en toda su pureza...
Cristo vino al mundo a contrarrestar la falsedad de Satanás de que Dios había hecho una ley que los hombres no podían cumplir.  Tomando la humanidad sobre sí, vino al mundo, y mediante una vida de obediencia mostró que Dios no había hecho una ley que los hombres no podían cumplir.  Demostró que era perfectamente posible que los hombres obedezcan la ley.  Los que aceptan a Cristo como su Salvador, participando de su naturaleza divina, pueden seguir su ejemplo, viviendo en obediencia a cada precepto de la ley.  Mediante los méritos de Cristo, el hombre debe mostrar por su obediencia que será digno de confianza cuando esté en el cielo que no se rebelará. Cristo poseyó la misma naturaleza del hombre.  Fue tentado en todo tal como los hombres.  El mismo poder que le ayudó a obedecer está a las órdenes del hombre (Manuscrito 48, 1893).  295
Jueves 14 de octubre EVIDENCIA DE NUESTRA LEALTAD
Si me amáis, guardad mis mandamientos.  (Juan 14: 15.)
Establezcamos plenamente esto en nuestra mente: Si aceptamos a Cristo como a un Redentor, debemos aceptarlo como a un Legislador.  No podemos tener la seguridad, la perfecta confianza en Cristo como nuestro Salvador, hasta que lo reconozcamos y obedezcamos sus mandamientos.  Así manifestamos nuestra lealtad a Dios.  Entonces nuestra fe es genuina.  Obra por amor.  Decid desde vuestro corazón: "Señor, sé que moriste para redimir mi alma.  Si evaluaste tanto mi alma que entregaste tu vida por mí, te entrego mi vida y todas sus posibilidades".  La voluntad debe ponerse en completa armonía con la voluntad de Dios (Manuscrito 24, 1890).
Hoy se hace esta invitación:  "Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.  Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas"   (Mat. 11: 28, 29).  Cristo tiene descanso para todos los que quieran llevar su yugo y aprender su humildad y mansedumbre de corazón.  Aquí se nos enseña sujeción y obediencia, y en esto hallaremos descanso.  Gracias a Dios porque en la humildad y la obediencia podemos encontrar justamente lo que tanto necesitamos, el descanso que se encuentra en la fe y la perfecta confianza.  No debemos hacernos yugos opresivos para nuestro cuello.  Tomemos el yugo de Cristo y andemos junto a él con entera obediencia...
"Si guardarais mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor"  (Juan 15: 10).  Este es el yugo que Cristo nos invita a llevar: el yugo de la obediencia.  Digamos: "Señor, confío en tu palabra; recibo tu promesa.  Acudo a ti porque te necesito como Salvador personal.  Necesito un Cristo permanente.  Dependo de ti.  Tú eres mío" (Carta 66, 1898).  296
Viernes 15 de octubre LA MARAVILLOSA SENCILLEZ DE LA LEY
La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. (Sal. 19: 7)
Cuán maravillosa es la ley de Dios en su sencillez, extensión y perfección.  En los propósitos y acciones de Dios hay misterios que la mente finita es incapaz de comprender...
Pero en la ley de Dios no hay misterios.  El intelecto más débil puede captar esos principios para regular su vida y formar su carácter de acuerdo con el Modelo divino.  Si los hijos de los hombres obedecen esta ley lo mejor que pueden, obtendrán poder intelectual y capacidad de discernimiento para comprender aun más los propósitos y los planes de Dios...
El sacrificio infinito de Cristo hecho para magnificar y exaltar la ley, testifica de que ni un tilde, ni una jota de esa ley dejará de tener validez sobre el transgresor.  Cristo vino a pagar la deuda en que había incurrido el pecador por la transgresión, y a enseñar al hombre mediante su propio ejemplo a guardar la ley de Dios: Cristo dijo:  "Yo he guardado los mandamientos de mi Padre"  (Juan 15: 10) ... Es inconcebible que tantos profesos servidores de Dios puedan descartar su ley enseñar a los pecadores que sus preceptos no tienen validez para ellos. ¡Qué engaño fatal!...
Vivimos en un mundo de esclavitud y muerte.  Las multitudes están esclavizadas por costumbres pecaminosas y hábitos perjudiciales.  Y es difícil romper sus grillos.  La iniquidad, como diluvio, está inundando la tierra.  Ocurren diariamente crímenes que son casi demasiado terribles para mencionarlos. ¿Diremos que todo esto sucede porque los hombres viven en obediencia a la ley de Dios, o se debe a que los ministros y el pueblo enseñan que sus preceptos carecen de vigencia? (Review and Herald, 14-9-1886).
El que ha probado y encontrado que el Señor es bueno, no puede pensar seguir en el camino de la transgresión (Id., 2-41-1888).  297
Sábado 16 de octubre EL ESPEJO MORAL DE DIOS
Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.  ( Sant. 1: 25.)
En Düsseldorf cambiamos de tren [se refiere a un viaje realizado mientras trabajaba en Europa], y fue forzoso esperar dos horas en la estación.  Aquí tuvimos oportunidad de estudiar la naturaleza humana.  Entraron las damas, se quitaron las ropas exteriores, y luego se miraron desde todos los ángulos para ver que sus vestidos estuvieran impecables.  Luego volvieron a empolvarse la cara.  Permanecieron largo tiempo frente al espejo para ordenar su apariencia exterior satisfactoriamente, con el propósito de estar lo mejor posible cuando fueran contempladas por los ojos humanos.  Pensé en la ley de Dios, el gran espejo moral en el que el pecador debe mirarse para descubrir los defectos de su carácter.  Si todos estudiaran la ley de Dios, la norma moral del carácter, con tanta diligencia y espíritu crítico como muchos estudian su apariencia exterior frente al espejo, con el propósito de corregir y reformar cada defecto de carácter, qué transformaciones ocurrirían en ellos: "Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.  Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era" (Sant. 1: 23, 24).
Hay muchos que ven su carácter defectuoso cuando se contemplan en el espejo moral de Dios, su ley: pero han oído hablar tanto de que "Todo lo que tienes que hacer es creer...", que después de mirarse al espejo se alejan con todos sus defectos, diciendo: "Jesús lo ha hecho todo".  Estas personas están representadas por la figura que emplea Santiago, del hombre que se mira al espejo y luego se va olvidándose de cómo es... La fe y las obras son los dos remos que deben emplearse para impulsar el barco contra la corriente de la mundanalidad, el orgullo y la vanidad (Review and Herald, 11-10-1887).  298
Domingo 17 de octubre PRIVILEGIOS DE LOS OBEDIENTES
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.  (Juan 15: 14.)
Los que viven en estrecho compañerismo con Cristo serán promovidos por él a posiciones de confianza.  El siervo que hace lo mejor que puede por su Amo, es admitido en la familia de Aquel cuyas órdenes obedece con agrado.  En el fiel cumplimiento del deber podemos llegar a ser uno con Cristo, porque los que obedecen los mandamientos de Dios pueden hablarle libremente.  El que habla más familiarmente con su Guía divino tiene la concepción más exaltada de su grandeza, y es el más obediente a sus mandamientos.
"Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho....Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer"  (Juan 15: 7-15).
El carácter del que viene con fe a Dios dará testimonio de que el Salvador ha entrado en su vida, dirigiendo todo, penetrándolo todo.  Tal persona pregunta continuamente: "¿Es ésta tu voluntad, mi Salvador?" Mira constantemente a Jesús, el Autor y Consumador de su fe. Consulta la voluntad de su Amigo divino en todas sus acciones, porque sabe que en esa confianza está su fortaleza.  Ha convertido en un hábito el elevar su corazón a Dios en cada dificultad e incertidumbre.
El que acepta a Dios como a su Soberano debe jurarle fidelidad.  Debe colocarse el uniforme cristiano, y desplegar la bandera que muestra a qué ejército pertenece.  Debe dar testimonio público de su lealtad a Cristo.  La ocultación es imposible.  La impronta de Cristo debe aparecer en la vida en forma de obras santificadas.
"Yo Jehová vuestro Dios, que os he apartado de los pueblos... Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos"  (Lev. 20: 24 -26) (Manuscrito 96, 1900).  299
Lunes 18 de octubre EL MOTIVO DE LA OBEDIENCIA
Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.  (1 Juan 5:3.)
La observancia de los mandamientos de Dios lo honra y glorifica en sus elegidos.  Por lo tanto, cada alma a quien Dios le ha dado la facultad de razonar está bajo la obligación de escudriñar la Palabra para averiguar todo lo que él nos ha ordenado como posesión adquirida. Deberíamos procurar comprender todo lo que la Palabra requiere de nosotros en el sentido de la obediencia y la observancia de sus preceptos. No podemos manifestar más honor a nuestro Dios, a quien pertenecemos por creación y redención, que dando evidencia ante los seres celestiales, los mundos no caídos y los hombres caídos, de que atendemos diligentemente todos sus mandamientos, que son los principios que gobiernan su reino.
Necesitamos estudiar asiduamente para conocer los preceptos de Dios. ¿Cómo podemos ser súbditos obedientes si dejamos de comprender los principios que gobiernan el reino de Dios?  Abrid, entonces, vuestras Biblias, y buscad todo aquello que os ilumine respecto a los preceptos de Dios; y cuando discernáis un "así dice Jehová", no pidáis la opinión de los hombres, sino que, cualquiera que sea el costo para vosotros, obedeced gozosamente.  Entonces descansará sobre vosotros la bendición de Dios, y lo glorificaréis...
Preguntad a menudo en oración: "Señor, ¿qué quieres que haga? ¿Estoy desatendiendo en alguna forma los preceptos divinos? ¿Estoy colocando de alguna manera mi influencia del lado del enemigo? ¿Estoy descuidando los mandamientos de Dios? ¿Estoy dispuesto a tomar el yugo con Cristo, a levantar la carga y a colaborar con él? ¿Estoy inventando posibles excusas por desobedecerle? ¿Estoy arriesgándome al desobedecer los preceptos de Jehová claramente revelados, porque no estoy dispuesto a salir del mundo y ser distinto? ¿Tendrá el temor a los hombres una mayor influencia sobre mí que el temor a Dios?" (Carta 82, 1895).  300
Martes 19 de octubre  EL FUNDAMENTO DEL GOBIERNO DE DIOS
El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor. (Rom. 13: 10.)
La cuestión de mayor interés para cada uno debería ser: ¿Estoy cumpliendo los requerimientos de la ley de Dios? Esa ley es santa, justa y buena, y Dios quiere que comparemos diariamente nuestras acciones con ella, que es su gran norma de justicia.  Únicamente mediante un severo examen de nosotros mismos a la luz de la Palabra de Dios podemos descubrir nuestras desviaciones de su santa regla de bien...
El amor es el principio que está a la base del gobierno de Dios en el cielo y en la tierra, y este amor debe estar entretejido en la vida del cristiano.  El amor de Cristo no es vacilante, sino que es profundo, amplio y pleno.  Su poseedor no dirá: "Amaré únicamente a los que me aman".  El corazón que es influido por este principio santo, será puesto por encima de todo lo que se asemeje a una naturaleza egoísta.
Aun entre los cristianos profesos hay personas que siempre andan buscando alguna cosa por la cual ofenderse.  Si sus amigos están ocupados en asuntos que requieren su atención, y no tienen tiempo para dedicarles, se sienten menospreciadas y heridas... Sus vidas son como esas vistosas flores que no tienen fragancia.  Son preferibles esas florecitas sencillas y sin pretensiones, pero que agradan con su suave aroma a todos los que se acercan a ellas.
Esas personas, en lugar de criticar a otros, deberían hacerse agradables recibiendo a Cristo... El carácter de Cristo es la norma que el cristiano debe mantener ante si. Su blanco debería ser poseer las gracias que fueron ejemplificadas en la vida de Cristo en su humanidad...
La religión de Cristo no sólo debe prepararnos para la vida inmortal futura, sino que también debe habilitarnos para vivir la vida de Cristo aquí en la tierra.  Jesús no es solamente nuestro Modelo, también es nuestro Amigo y nuestro Guía, y al asirnos de su fuerte brazo y participar de su Espíritu, andaremos "como él anduvo" (Youth's Instructor. 10-6-1897).  301
Miércoles 20 de octubre LA LEY DE DIOS EN EL CORAZÓN
Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios y ellos me serán a mí por pueblo. (Heb. 8: 10.)
Las bendiciones del nuevo pacto se basan únicamente en la misericordia manifestada en el perdón de la injusticia y el pecado.  El Señor especifica: "Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades"   (Heb. 8: 12).  Todos los que se humillan de corazón, confesando sus pecados, hallarán misericordia, gracia y seguridad.
¿Ha dejado Dios de ser justo al manifestar misericordia con los pecadores? ¿Ha deshonrado su santa ley, y pasará, por lo tanto, por encima de ella?  Dios es fiel.  No cambia.  Las condiciones de la salvación siguen siendo las mismas.  La vida, la vida eterna, es para todos los que obedecen la ley de Dios.  La perfecta obediencia, manifestada en pensamiento, palabra y obra, es ahora tan esencial como cuando el intérprete de la ley dijo: "Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?... haz esto y vivirás"  (Luc. 10: 25 -28).
Bajo el nuevo pacto, las condiciones por las que se puede obtener la vida eterna son las mismas que bajo el antiguo: una obediencia perfecta.  Bajo el antiguo pacto, había muchas ofensas de carácter insolente y atrevido para las que no había un sacrificio especificado por la ley.  En el nuevo y mejor pacto, Cristo ha satisfecho la ley en lugar de los transgresores de la ley, si ellos quieren recibirlo por fe como un Salvador personal... Misericordia y perdón son las recompensas de todos los que acuden a Cristo confiando en sus méritos para que les quite los pecados.  En el mejor pacto, somos limpiados del pecado por la sangre de Cristo... El pecador es incapaz de expiar un solo pecado.  El poder está en el don gratuito de Cristo, una promesa apreciada únicamente por los que se percatan de sus pecados y los olvidan poniendo su alma desvalida sobre Cristo (Carta 276, 1904).  302
Jueves 21 de octubre LA VERDADERA NORMA DEL CARÁCTER
¡A la ley y al testimonio!  Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.  (Isa. 8: 20.)
Hay gracia divina para todos los que quieran aceptaría. Sin embargo, hay algo que debemos hacer... Hay una obra que debemos hacer para prepararnos para la compañía de los ángeles.  Debemos ser semejantes a Jesús, y estar libres de la contaminación del pecado.  Él fue todo lo que requiere que seamos; fue una norma perfecta para los niños, los jóvenes  los adultos.  Debemos estudiar más este modelo.
Jesús era la Majestad del cielo y, sin embargo, condescendió a tomar a los niñitos en sus brazos para bendecirlos.  Aquel a quien los ángeles adoran, escuchó con tierno amor sus alabanzas balbucientes.  Debemos ser como él en su noble dignidad, mientras que nuestro corazón se suaviza y subyuga por el amor divino que moró en el corazón de Cristo...
Tenemos una obra que hacer en la formación del carácter según el modelo divino.  Hay que extirpar todos los malos hábitos.  Los impuros deben hacerse puros de corazón; los egoístas deben quitar su egoísmo; los orgullosos deben despojarse de su orgullo; los autosuficientes deben vencer su confianza propia, y comprender que no son nada sin Cristo.  Todos seremos tentados severamente, y nuestra fe será probada hasta el máximo...
Necesitamos estar anclados en Cristo, arraigados y fundados en la fe.  Satanás obra mediante sus instrumentos.  Elige a los que no han estado bebiendo de las aguas vivas, cuyas almas están sedientas de algo nuevo y extraño, y que están siempre listos para beber de cualquier fuente que se les presente.  Se oirán voces que dirán:  "He aquí está Cristo", o "Allí está";  pero no debemos creerles.  Tenemos evidencias inconfundibles de la voz del verdadero Pastor, y él nos llama para que lo sigamos. Dice:  "Yo he guardado los mandamientos de mi Padre"  (Juan 15: 10).  Conduce a sus ovejas por las sendas de la obediencia humilde a la ley de Dios, pero nunca los anima a transgredirla (Review and Herald. 17-11-1885). 303
Viernes 22 de octubre EL JUEGO DE LA VIDA
Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente y esforzaos. (1 Cor. 16: 13)
La obediencia a la verdad de Dios, el vivir siguiendo cada palabra de Dios, bastan para hacernos resistir en estos tiempos malos.  Satanás está jugando el juego de la vida por el alma...
Hay oportunidades y ventajas que están al alcance de todos para fortalecer las facultades morales y espirituales.  La mente puede expandirse y ennoblecerse, y debería hacérsela espaciar en las cosas celestiales... A menos que se oriente en dirección al cielo se convertirá en fácil presa de las tentaciones de Satanás a iniciar proyectos y empresas mundanos que no tienen ninguna relación especial con Dios.  Se empeñan en esta obra celo, devoción, energía incansable y deseo febril, y el diablo está cerca y se ríe al ver los esfuerzos humanos que luchan con tanta perseverancia por un objeto que nunca conseguirán, que elude su mano... Esquemas y proyectos inventados por Satanás entrampan las almas, y pobres y engañados seres humanos van directamente a su ruina con los ojos vendados....
Hay una salvaguardia contra los engaños y las trampas de Satanás, y es la verdad como está en Jesús.  La verdad plantada en el corazón, alimentada por la vigilancia y la oración, nutrida por la gracia de Cristo, nos proporcionará discernimiento.  La verdad debe morar en el corazón, y su poder debe experimentarse a pesar de todos los encantamientos engañosos de Satanás, y vuestra experiencia y la mía debe ser que la verdad pueda purificar, guiar y bendecir al alma...
El enemigo está tras la huella de cada uno de nosotros, y si queremos resistir las tentaciones que nos asaltan desde adentro y desde afuera, debemos asegurarnos de que estamos del lado del Señor, que su verdad está en nuestros corazones, que vela sobre nuestras almas, lista para hacer sonar la alarma y hacernos actuar contra cualquier enemigo (Carta 17, 1886).  304
Sábado 23 de octubre LLENOS DE TODA PLENITUD
Y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. (Efe. 3: 19.)
Muchos piensan que es imposible escapar del poder del pecado, pero se nos ha prometido que seremos llenos de toda la plenitud de Dios.  Apuntamos demasiado bajo.  La meta esta mucho más alta.  Nuestra mente necesita expandirse para poder comprender el significado de la provisión de Dios.  Debemos reflejar los atributos más elevados del carácter de Dios.  Deberíamos estar agradecidos porque no se nos ha dejado abandonados a nosotros mismos.  La ley de Dios es la norma exaltada que debemos alcanzar.....No debemos andar según nuestras propias ideas,... sino debemos seguir en los pasos de Cristo (Review and Herald, 12-7-1892).
La obra de vencer está en nuestras manos, pero no debemos vencer en nuestro propio nombre o fortaleza, porque no podemos guardar los mandamientos por nuestras propias fuerzas.  El Espíritu de Dios debe ayudar nuestras flaquezas.  Cristo es nuestro sacrificio y garantía.  Se hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él.  Mediante la fe en su nombre, él nos imputa la justicia y se hace un principio viviente en nuestra vida... Cristo nos imputa su carácter sin pecado, y nos presenta delante del Padre en su propia pureza (Ibid.).
No podemos proveernos por nuestra cuenta del ropaje de la justicia, porque el profeta dice:  "Todas nuestras justicias [son] como trapo de inmundicia"  (Isa. 64: 6).  No hay nada en nosotros con qué cubrir el alma para que no se vea su desnudez.  Debemos recibir el ropaje de justicia tejido en el telar del cielo, el ropaje puro de la justicia de Cristo.  Debemos decir: Él murió por mí.  Él llevó la desgracia de mi alma para que yo venza en su nombre y sea exaltado hasta su trono (Id., 19-7-1892).
Los hijos de Dios tienen el privilegio de estar llenos de toda la plenitud de Dios (Ibid.). 305
Domingo 24 de octubre CAMINOS DIFERENTES Y SEPARADOS
Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.  (Mat. 7: 13, 14.)
Estos caminos son distintos, separados, y van en dirección opuesta.  Uno conduce a la muerte eterna, y el otro a la vida eterna.  Uno es ancho y suave y el otro es estrecho y áspero.  La gente que viaja por ellos es opuesta en carácter, en vida, en vestido y en conversación.
Los que van por el camino estrecho hablan de la felicidad que tendrán al final del viaje.... No se visten como los del camino ancho, ni hablan como ellos, ni actúan como ellos.  Han recibido un modelo, un Varón de dolores, experimentado en quebranto abrió ese camino para ellos y viajo por él.  Sus seguidores ven sus pisadas y se consuelan y alegran. Él lo recorrió a salvo, y ellos también pueden sentirse seguros, si van tras sus pasos.
En el camino ancho, todos están ocupados consigo mismos, con sus vestidos y placeres.  Participan abundantemente de alegría y fiestas, y no piensan en el final del camino, en la ruina que aguarda al final de todo.  Cada día se aproximan más a su destrucción y, sin embargo, se apresuran locamente más y más...
Una forma de piedad no salvará a nadie.  Todos deben tener una experiencia profunda y viva.  Solamente esto los salvará en el tiempo de angustia que nos espera.  Entonces se probará su obra, de qué clase es.  Si es oro, plata y piedras preciosas, estarán ocultos en el pabellón secreto del Señor.  Pero si su obra es madera, heno y hojarasca, nada podrá protegerlos del furor de la ira de Jehová...
Los que desean realizar cualquier sacrificio por la vida eterna, la conseguirán.  Y vale la pena sufrir por ella, vale la pena crucificar el yo por ella, y sacrificar los ídolos por ella (Review and Herald, 12-12-1882). 306
Lunes 25 de octubre EL DESAFÍO DE LAS DIFICULTADES
Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.  (Luc. 13: 24.)
Una puerta estrecha significa una puerta por la que resulta difícil entrar.  Mediante esta ilustración, Cristo mostró cuán difícil es que los seres humanos dejen el mundo y sus atracciones para obedecer sinceramente y con amor los mandamientos de Dios.  Es fácil entrar por la puerta ancha.  No exige las restricciones que causan dolor al corazón humano.  La abnegación y el sacrificio no se ven en el camino ancho.  En él, el apetito depravado y las inclinaciones antinaturales encuentran amplio lugar.  En él, se ven complacencia propia, orgullo, envidia, malas conjeturas, amor al dinero y exaltación personal (Manuscrito 165, 1899).
Cristo dijo: "Esforzaos a entrar".  Debemos sentir nuestra constante dependencia de Dios, y la gran debilidad de nuestra sabiduría y juicio y poder, y luego depender enteramente del que venció al enemigo por nosotros, porque él se compadeció de nuestra debilidad y sabía que seríamos vencidos y pereceríamos, si no acudía en nuestra ayuda... No penséis que podéis ganar la recompensa eterna mediante esfuerzos fáciles o comunes.  Tenéis un enemigo astuto tras vuestros pasos.  "Al que venciere le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono"  (Apoc. 3: 21).  Esta es la lucha para vencer como Cristo ha vencido, Su vida de tentación, pruebas, luchas y conflictos, está delante de nosotros para que la imitemos.  Podemos hacer esfuerzos con nuestro propio poder, pero no tendremos éxito.  Pero cuando caemos desvalidos, sufrientes y necesitados sobre la roca de Cristo, sintiendo íntimamente que nuestra victoria depende de sus méritos, que todos nuestros esfuerzos, sin la ayuda especial del gran Vencedor, no servirán de nada, entonces Cristo envía a cada ángel de gloria a rescatarnos del poder del enemigo para que no caigamos (Carta 1b, 1873).  307
Martes 26 de octubre UNA NOTABLE DISTINCIÓN
No ruego Que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.  (Juan 17: 15)
Los cristianos deben distinguirse del mundo como los portaestandartes de Dios, que muestren en sus vidas; la influencia de la gracia transformadora de Cristo.  Se los ha reunido para que se sienten con Cristo en lugares celestiales, para que puedan revelar al mundo, a los ángeles y a los hombres una representación perdurable del mundo eterno.  Deben mantener la palabra de vida, advirtiendo a los hombres acerca de las demandas obligatorias de la ley de Dios. Dios quiere que sus siervos sean superiores.  Desea que obedezcan sus preceptos que son más elevados que los del mundo: preceptos que son una copia de su carácter.
La obra de Dios es suprema.  Exige todas las facultades del intelecto, todas las dotes espirituales.  Deben consagrarse a él y al servicio de la humanidad.  Él pide obreros que participen de la naturaleza divina.  Los que realmente creen en Jesús colaborarán con él, mostrando a los mundos no caídos y al mundo caído un carácter logrado a la semejanza divina.  Deben demostrar que poseen un gozo más elevado y santo que el del mundo.  Dios derramará el poder del Espíritu Santo sobre todos los que quieran colaborar con él en el cultivo de sus dotes y talentos, para que estén en un terreno ventajoso...
Los seguidores de Cristo deben procurar mejorar el tono moral del mundo, bajo la influencia del impartimiento del Espíritu de Dios.  No deben descender al nivel del mundo, pensando en que haciéndolo lo elevarán.  Debe haber una notable distinción entre los cristianos y los mundanos en lo que se refiere a las palabras, el vestido, el espíritu y tantas otras cosas.  Esta distinción ejerce una influencia convincente sobre los mundanos.  Ven que los hijos y las hijas del Señor se separan del mundo y que el Señor los une a él... ¿Quién desea ser elevado hasta el nivel superior? (Carta 199, 1899).  308
Miércoles 27 de octubre REPRESENTANTES DE CRISTO EN EL MUNDO
No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.  (Juan 17: 16 17.)
Jesús dijo:  "Yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad" (Juan 17: 19).  "Tu palabra es verdad".  Por lo tanto, necesitamos familiarizarnos con la Palabra de Dios, estudiarla y practicarla en la vida... Negamos a Jesús como al que quita los pecados del mundo si, después de aceptar la verdad, no revelamos al mundo los efectos santificadores de la verdad en nuestro propio carácter.  Si no somos hombres y mujeres mejores, si no somos más bondadosos, más compasivos, más corteses, más llenos de ternura y amor; si no manifestamos a otros el amor que indujo a Jesús a venir al mundo en misión de misericordia, no somos testigos ante el mundo del poder de Cristo.
Jesús no vivió para agradarse a sí mismo.  Se entregó como un sacrificio vivo y consumidor en favor de los demás.  Vino a elevar, a ennoblecer, a hacer felices a todas las personas con las que se relacionaba.  Los que reciben a Cristo abandonarán todo rasgo descortés y áspero, y manifestarán la amabilidad y la bondad que hay en Jesús, porque Cristo mora en el corazón por la fe. Cristo era la Luz que brillaba en la oscuridad, y sus seguidores también deben ser la luz del mundo.  Deben encender su lámpara en el altar divino.  El carácter que es santificado por la verdad adquiere un lustre perfecto.
Cristo es nuestro modelo, pero a menos que lo contemplemos, que nos espaciemos en su carácter, no lo reflejaremos en nuestra vida práctica.  Fue manso y humilde de corazón.  Nunca cometió una acción ruda, nunca pronunció una palabra descortés.  El Señor no se complace con nuestra conducta ruda y carente de simpatía manifestada hacia los demás, Debemos sacar de nuestro carácter todo egoísmo, y debemos llevar el yugo de Cristo.  Entonces... Estaremos listos para vivir en compañía de los ángeles.  Debemos estar en el mundo pero no debemos ser del mundo (Carta 60, 1894).  309
Jueves 28 de octubre ¿DONDE LEVANTÁIS VUESTRA TIENDA?
Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosa de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.  (Col. 3: 1, 2)
Muchos que deberían levantar sus tiendas más cerca de la tierra de Canaán, las están erigiendo más cerca de Egipto.  No están viviendo a la luz del Sol de Justicia.  Muchos concurren a lugares de diversiones par complacer el gusto, pero no obtienen fortaleza espiritual al hacerlo, y finalmente se encontrarán en el lado de lo perdedores.  Estimular el amor a la diversión, es desanimar el amor a los ejercicios religiosos, porque el corazón se atiborra tanto con lo vulgar, con lo que le agrada a corazón natural, que no queda en él lugar para Jesús...
Para conocer los pensamientos de Dios se requiere la fe que obra por amor y purifica el alma.  Hay quienes creen en Cristo; no lo consideran un impostor y cree que la Biblia es una revelación de su carácter divino Admiran sus santas doctrinas, y reverencian el nombre el único nombre dado bajo el cielo en que podemos se salvos y, sin embargo, con todo este conocimiento, pueden ignorar tanto la gracia de Dios como el más vil pecador.  No han abierto el corazón para que Jesús entre (Review and Herald 7-10-1890).
¿Qué puedo decir para beneficio de los jóvenes? ¿Abriréis vuestros corazones a Jesús, para que su amor y misericordia llenen las cámaras del alma, para que cantéis y vuestros corazones vibren de melodías por Dios?  Si dierais todos vuestros afectos a Jesús, aprenderíais el lenguaje y los cantos de Canaán.
En los mundanos se espera ver liviandad, vulgaridad vanidad, inmortalidad, chanzas y bromas, pero estas cosa ni siquiera deberían nombrarse entre vosotros que habéis resucitado con Cristo... El tiempo en el que vivimos está lleno de realidades eternas. Ahora debemos eleva nuestros pensamientos y aprender en la escuela del Maestro (Ibid.).  310
Viernes 29 de octubre ¿QUIEN TIENE NUESTRA AMISTAD?
¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?  Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.  (Sant. 4: 4.)
Las Escrituras proporcionan abundante evidencia de que es más seguro unirse al Señor y perder los favores y la amistad del mundo, que acudir al mundo en busca de favor y apoyo olvidando nuestra dependencia de Dios...
El Señor mismo ha establecido una muralla separatoria entre las cosas del mundo y las que ha elegido y sacado del mundo y santificado para él mismo.  El mundo no reconocerá esta distinción... Pero Dios ha establecido esta separación y la hará durar.  Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamentos, el Señor ha ordenado definidamente a su pueblo que sea diferente del mundo en espíritu, en obras, en la práctica, para que sea una nación santa, un pueblo peculiar, a fin de manifestar las alabanzas del que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.  El este no está más lejos del oeste de lo que están los hijos de luz en sus costumbres, prácticas y espíritu de los hijos de las tinieblas.  Esta distinción será más señalada y decidida a medida que nos acerquemos al final del tiempo...
Hay un elemento llamado amor que nos enseña a alabar y halagar a nuestros semejantes y a no decirles fielmente el peligro que corren y a no amonestarles y aconsejarlos para su bien.  Este amor no proviene del cielo.  Nuestras palabras y acciones deberían ser serias y fervientes, especialmente ante los que descuidan la salvación de su alma.... Si nos unimos con ellos en liviandad, vulgaridad y búsqueda del placer, o en cualquier hecho que desplace la seriedad de la mente, les estamos diciendo constantemente con nuestro ejemplo: "Paz, paz; no os perturbéis.  No hay razón para que os alarméis".  Esto es como decirle al pecador: "Todo te saldrá bien" (Review and Herald, 8-1-1884). 311
Sábado 30 de octubre DIOS O MAMÓN
Ninguno puede servir a dos señores: porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro.  No podéis servir a Dios y a las riquezas. (Mat. 6: 24.)
[Carta a un joven hijo de un padre incrédulo.] Usted, como persona, tiene un alma que salvar o perder.  Y aunque Noé, Job y Daniel vivieran en el mundo, podrían salvar solamente sus propias almas por su justicia.  Si usted considera esto, le ayudará a comprender que debe esforzarse en aplicar su mente y todas sus facultades, diariamente, para obtener resultados provechosos.
Los adoradores del mundo convierten a Mamón en su dios, y subordinan todo lo demás a su adoración.  Los cristianos, ¿no deberían mantener subordinados el amor al placer, el amor a todo lo que es contrario a los intereses de Jesucristo?  No se nos ha dado el tiempo precioso para malgastarlo en lo que es menos que nada, y vanidad.  Al hacerlo, nos estamos engañando y perdiendo la paz en esta vida y la felicidad eterna en la vida futura...
No adopte una norma baja como blanco.  Que no se lo encuentre en ningún momento trabajando de parte del gran adversario de las almas, que busca contrarrestar la obra del Espíritu de Dios.  No trabajéis con vacilación, sino firmemente en la fuerza y la gracia de Cristo... Usted es propiedad de Cristo tanto por creación como por redención, y la gloria de Dios está implicada en su éxito individual...
Usted es un espectáculo para el mundo, los ángeles y los hombres. Sea valiente en Dios.  Vístase con toda la armadura de Dios, y que su padre incrédulo vea que su vida no se ha echado a perder porque ha permanecido fiel a todos los mandamientos de Dios, como adventista, Usted puede ser testigo suyo valiente, y él quiere que lo sea... Emplee su influencia para Cristo, y no trabaje del lado de Satanás.  El tiempo de gracia es precioso.  Aproveche al máximo los áureos momentos, empleando los talentos que Dios le dio, para que acumule algo para el Maestro y sea una bendición para los demás (Carta 71. 1893). 312
Domingo 31 de octubre  LA CONDICIÓN PARA SER HIJO
Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.  (2 Cor. 6: 17, 18.)
¿Queréis convertiros en hijos e hijas del Todopoderoso?  Aquí se estipulan las condiciones para gozar de este gran privilegio.  Salid, sed diferentes, no toquéis lo inmundo.  No podéis conservar la amistad del mundo, participar en sus placeres, indentificaros con sus intereses, y aún ser hijos de Dios.  Juan dijo:  "El mundo no nos conoce, porque no le conoció a él"  (1 Juan 3: 1).  ¿Pero permitiremos que el deseo de obtener el favor de los enemigos de Dios nos impida aceptar las condiciones de la salvación?...
Se esperan grandes cosas de los hijos e hijas de Dios.  Contemplo a los jóvenes de hoy, y mi corazón se estremece por ellos. ¡Qué posibilidades hay ante ellos!  Si procuran sinceramente aprender de Cristo, él les concederá sabiduría, como se la dio a Daniel... Que los jóvenes traten de apreciar el privilegio que puede ser suyo, ser dirigidos por la sabiduría infalible de Dios...
Se considera un gran honor ser invitado ante la presencia de un rey de este mundo.  Pero consideremos el asombroso privilegio que se nos ofrece.  Si obedecemos los requisitos de Dios, podemos llegar a ser hijos e hijas del Rey del universo.  Mediante un Salvador crucificado y resucitado, podemos tener la plenitud de los frutos de justicia, y ser aptos para brillar en las cortes del Rey e reyes durante siglos sin término.  El mundo no conoce la exaltación de los hijos y las hijas del Altísimo.  Los que los rodean no ven que el espíritu humilde y abnegado y la paciente mansedumbre de corazón tengan algún valor extraordinario.  No conocieron ni apreciaron a Cristo cuando estuvo en el mundo, y el siervo no es mayor que su Señor.  No podrían apreciarlo, y cuanto más nos asemejemos a él, tanto más no nos entenderá el mundo (Review and Herald, 28- 2-1888).  313..
 




  

 
  Hoy habia 31753 visitantes (52108 clics a subpáginas) ¡Aqui en esta página!  
 
=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=

Escribenos a: bibliadeestudioadventistaarroba1.gif image by bibliadeestudioadventistalatinmail.com