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Libros de Elena G de White

A fin de Conocerle


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Mayo:



…Sábado 1º de mayo "DE SUS HIJOS ES LA MANCHA"
Bienaventurado el pueblo que tiene esto; bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.  (Sal. 144: 15)
Agradeceré al Señor mi Dios por su gran bondad, misericordia y amor expresados a la familia humana.  Estoy impresionada con la idea de que debemos cultivar la alegría; ¿y qué hace esto?  Revela al mundo la paz y el consuelo que es nuestro privilegio pedir.  No honra a nuestro Señor y Salvador que llevemos una sombra de pesar.  Muchos lo hacen...
"Escuchad, cielos y hablaré; y oiga la tierra los dichos de mi boca. Goteará como la lluvia mi enseñanza; destilará como el rocío mi razonamiento; como la llovizna  sobre la grama, y como las gotas sobre la hierba; porque el nombre de Jehová proclamaré, engrandeced a nuestro Dios. El es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto.  La corrupción  no es suya; de sus hijos es la mancha   (Deut. 32: 1-5).
"De sus hijos es la mancha".  No poseen el carácter de los hijos e hijas de Dios, no aparecen en espíritu, en palabras, en acciones como el pueblo que ama a Dios y guarda sus mandamientos.   "¿Así pagáis a Jehová, pueblo loco e ignorante? ¿No es él tu padre que te creó?  El te hizo y te estableció".  "Porque la porción de Jehová es su pueblo; Jacob la heredad que le tocó.  Le halló en tierra de desierto, y en yermo de horrible soledad; lo trajo alrededor, lo instruyó, lo guardó como a la niña de su ojo" (vers. 6, 9, 10).
La ternura de Dios para su pueblo, su incesante cuidado, las riquezas de la sabiduría de los métodos que empleó para conducirlos hacia él, demandan nuestras ofrendas de gratitud, expresadas en la más ferviente dedicación para servirle con toda la humildad de la mente y contrición del alma.  El Señor es bondadoso y quiere que su pueblo represente su bondad amante, reconociendo a Dios en felices acciones de gracias.  Todos los que aprecien los favores de Dios serán un pueblo feliz (Manuscrito 66, 1896). 130
Domingo 2 de mayo VIVID DE ACUERDO CON VUESTRA PROFESIÓN
Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados. (Efe. 4: 1.)
Cristo demanda que los que toman su nombre honren ese nombre en espíritu, palabra y comportamiento.  Han de ser como Cristo en pensamiento, palabra y hechos.  Los que pretenden ser cristianos y, sin embargo, no revelan en su vida las virtudes del carácter de Cristo dan testimonio contra el Salvador.  Lo deshonran, lo exponen a la vergüenza...
La revelación de la gracia de Cristo en la humanidad es una evidencia del poder de la verdad.  Los que profesan seguir a Cristo y, sin embargo, no revelan esta gracia,... deben saber que su profesión es un fraude... Un profeso cristiano no puede descender al nivel del mundo sin deshonrar la religión de Cristo y convertirse en desleal.  El tal es ofensivo a Dios.  El Señor no puede contarlo entre sus discípulos.
El cristiano ha de colocarse en terreno ventajoso, como colaborador con Dios.  Pero nunca ha de exaltarse.  Ha de rehusar firmemente las atracciones presentadas por aquellos que no tienen el amor de la verdad y la justicia, pero su rechazo ha de hacerse en un espíritu como el de Cristo y no farisaico, no con una actitud que diga: "Ponte a un lado; soy más santo que tú".  Debe mostrar que no puede participar del pecado porque está comprometido a honrar al Señor Jesucristo por una santísima profesión.  Por precepto y por ejemplo ha de desaprobar toda desviación de los principios bíblicos.  Pero al mismo tiempo, por la manifestación del amor semejante a Cristo, ha de hacer atractiva la religión de Cristo.  No ha de permitir que se vea intolerancia en su vida, sino que ha de revelar tierna compasión por aquellos que se han extraviado alejándose de Cristo...
Caminad y obrad en el espíritu de Cristo.  Estad siempre en guardia, pues vendrán las tentaciones y los discípulos del Señor han de ser tan leales a los principios como el acero (Carta 25, 1903).131
Lunes 3 de mayo UNA OBRA INDIVIDUAL
Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él. arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.  (Col. 2: 6, 7.)
Si hubo una vez cuando los que pretenden ser cristianos debieran ser todo lo que abarca el nombre, es ahora. ¿Estamos siguiendo a Cristo de verdad?... Esta es una obra individual.  Hemos de considerar fervientemente nuestro ascendiente y responsabilidad...
¿Están fundamentados en las doctrinas bíblicas los que saben la verdad para este tiempo? ¿Son sus armas, "así dice Jehová", "escrito está"? ¿Hemos arrojado nuestra ancla dentro del velo? ¿Estamos individualmente arraigados y fundados en la verdad del Evangelio, de modo que podamos ser establecidos, fortalecidos y fundados en la fe?  Como quienes conocen los misterios de Dios, aquellos a quienes Dios ha confiado los oráculos vivientes, ¿somos leales y fieles a nuestra mayordomía?  Los que están verdaderamente convertidos, como misioneros de Dios, revelarán lo que significa para ellos la verdad, en su eficiencia transformadora y poder santificador.
Si somos pesados con los tesoros de la verdad eterna, proclamaremos a un mundo que perece en el pecado lo que significa tener el amor de Cristo santificador y redentor en el ama.  Si estamos real y verdaderamente unidos a Cristo, es porque la verdad se ha posesionado del templo del alma...
El corazón que ha abierto sus puertas a Jesús amará las verdades puras, que limpian y transforman, y con todo celo contenderá por la fe que una vez fue dada a los santos.  No se detenga nadie sin hacer una entrega completa y sin reservas a Dios.  Comenzad la obra en el corazón... Tenéis un alma que ganar o un alma que perder, y ésta es una cuestión demasiado importante para ser considerada con indiferencia (Carta 178, 1899).132
Martes 4 de mayo PERFECCIÓN POR LOS MÉRITOS DE CRISTO
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.(Mat. 5: 48.)
Cristo presenta delante de nosotros la más alta perfección del carácter cristiano, que deberíamos procurar alcanzar durante toda la vida... Pablo escribe acerca de esta perfección: "No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo... Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús..." (Fil. 3: 12-15).
¿Cómo podemos alcanzar la perfección especificada por nuestro Señor y Salvador Jesucristo: nuestro gran Maestro? ¿Podemos hacer frente a sus requisitos y alcanzar una norma tan elevada?  Podemos, pues de lo contrario Cristo no nos lo hubiera ordenado.  El es nuestra justicia.  En su humanidad, ha ido delante de nosotros y ha efectuado para nosotros la perfección del carácter.  Hemos de tener la fe en él que obra por el amor y purifica el alma.  La perfección del carácter se basa en lo que Cristo es para nosotros.  Si dependemos constantemente de los méritos de nuestro Salvador, y seguimos en sus pisadas, seremos como él, puros e incontaminados.
Nuestro Salvador no requiere lo imposible de ninguna alma.  No espera nada de sus discípulos que no esté dispuesto a darles gracia y fortaleza para realizar.  No les pediría que fueran perfectos, si junto con su orden no les concediera toda perfección de gracia a aquellos sobre los que confiere un privilegio tan elevado y santo.  Nos ha asegurado que está más dispuesto a dar el Espíritu Santo a los que lo piden, que los padres a dar buenas dádivas a sus hijos.
Nuestra obra es esforzarnos para alcanzar, en nuestra esfera de acción, la perfección que Cristo en su vida terrenal alcanzó en cada esfera del carácter.  El es nuestro ejemplo.  En todas las cosas, hemos de esforzarnos para honrar a Dios en carácter.  Al no alcanzar, día tras día los requerimientos divinos, estamos poniendo en peligro la salvación de nuestra propia alma (Manuscrito 48, 1902).133
Miércoles 5 de mayo LA CIENCIA DE LA SANTIDAD
Para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.  (1 Tes. 3: 13.)
La ética inculcada por el Evangelio no reconoce otra norma sino la perfección de la mente de Dios, de la voluntad de Dios.  Dios requiere que sus criaturas se conformen con su voluntad.  La imperfección del carácter es pecado, y el pecado es la transgresión de la ley.  Todos los atributos correctos del carácter moran en Cristo como un todo perfecto y armonioso.  Todo el que recibe a Cristo como a su Salvador personal tiene el privilegio de poseer esos atributos.  Esta es la ciencia de la santidad...
La gloria de Dios es su carácter... Este carácter fue revelado por la vida de Cristo.  Para que pudiera condenar al pecado con su propio ejemplo en la carne, tomó sobre sí la semejanza de la carne de pecado.  Constantemente contempló el carácter de Dios; constantemente reveló ese carácter al mundo.  Cristo desea que sus seguidores revelen en su vida ese mismo carácter (Signs of the Times, 3-9-1902).
Ante el mundo, Dios nos está desarrollando como a testigos vivientes de lo que pueden llegar a ser los hombres y las mujeres por la gracia de Cristo.  Se nos manda que nos esforcemos en procura de la perfección del carácter.  Dice el Maestro divino: "Sed pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto" (Mat. 5: 48). ¿Nos martirizaría Cristo requiriéndonos una imposibilidad? ¡Nunca, nunca!  Es un honor el que nos confiere al instarnos a ser santos en la espera de él.  Puede capacitarnos para lograrlo pues declara: "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra" (Mat. 28: 18).  Tenemos el privilegio de ese poder ilimitado...
Dios obra con los que representan debidamente su carácter.  Mediante ellos se lleva a cabo su voluntad en la tierra como en el cielo.  La santidad induce a su poseedor a dar frutos, abundando en toda buena obra (Ibid.). 134
Jueves 6 de mayo PERMANECIENDO EN CRISTO
Permaneced en mí, y yo en vosotros.  Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. (Juan 15: 4.)
"Permaneced en mí". son palabras de gran significado.  Permanecer en Cristo significa una fe viviente, ferviente, refrigerante que obre por el amor y purifique el alma.  Significa una recepción constante del espíritu de Cristo, una vida de entrega sin reservas a su servicio.  Donde exista esta unión, aparecerán las buenas obras.  La vida de la vid se manifestará en fragantes frutos en las ramas.  La continua provisión de la gracia de Cristo os bendecirá y os convertirá en una bendición, hasta que podáis decir con Pablo: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí" (Gál. 2: 20).
La sagrada unión con Cristo unirá a los hermanos con los más afectuosos vínculos del compañerismo cristiano.  Sus corazones serán tocados con la compasión divina mutua... La frialdad, la discordia, la contienda, están completamente fuera de lugar entre los discípulos de Cristo.  Han aceptado la fe única.  Se han unido para servir a un Señor, para soportar la misma contienda, para esforzarse en procura del mismo objetivo, y para triunfar en la misma causa.  Han sido comprados con la misma sangre preciosa, y han salido para predicar el mismo mensaje de salvación; y cuán en desacuerdo con estos hechos están la desunión y la contención entre los hermanos...
Los que continuamente están recibiendo fuerza de Cristo, poseerán su espíritu.  No serán descuidados ni en palabras ni en conducta.  Descansará sobre su alma una permanente comprensión de lo que ha costado su salvación en el sacrificio del amado Hijo de Dios.  Como una fresca y vivida representación, se presentarán ante su mente las escenas del Calvario, y se someterá su corazón y se enternecerá por esta maravillosa manifestación del amor de Cristo en ellos.  Considerarán a otros como comprados por su sangre preciosa, y los que están unidos con Cristo les parecerán nobles y elevados y sagrados, debido a esa relación (Signs of the Times, 23- 3-1888). 135
Viernes 7 de mayo FRUTOS GENUINOS
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. (Juan 15: 5.)
Cristo dijo:"Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador". "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos." "Todo pámpano que en mi no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto" (vers. 1, 5, 2).  Esa rama no podada puede haber parecido buena a los ojos humanos, pero el ojo de Cristo que nunca dormita ni duerme no permitirá que muera sola en el desánimo.  El Labrador la poda para que produzca frutos para vida eterna...
Cuando los profesos cristianos hacen ostentación de sus hojas de profesión delante de los ojos de otros, no hay verdadero fruto para la gloria de Dios.  A ellos les parecen satisfactorias su vida religiosa y experiencia cristiana.  Experimentan emociones exageradas, expresiones efusivas de fervor y los más exaltados arrebatos.  Su religión consiste mayormente en sentimientos y excitación.  Hay muy poco en sus almas que corresponda con su profesión de fe.  El Yo es su ideal de perfección.  Dan más valor a la impresión externa que hacen en otros que a su vida interior que debe estar escondida con Cristo en Dios.
Todo el que revela a Cristo por ser hacedor de su Palabra, esté arraigado en Cristo Jesús, arraigado y fundamentado en la verdad... El vivir y practicar las lecciones de Cristo Jesús hable de vuestra perfecta obediencia a Jesucristo...
La formación del carácter debe proseguir día tras día, hora tras hora.  La obra interna del Espíritu Santo se revela externamente en la aparición del fruto, en su madurez y perfección para la gloria de Dios.  La vida interior habla en la acción exterior, en la producción de ricos frutos.  Esto se muestra en las alabanzas de Aquel que los ha llamado de las tinieblas a su luz admirable.  Si el Señor Jesús, la esperanza de gloria, se forma adentro, la vida será rica en buenas obras, correspondiendo con la verdad que profesan creer (Manuscrito 62, 1896). 136
Sábado 8 de mayo GLORIOSAS POSIBILIDADES DELANTE DE NOSOTROS
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús.  (Fil. 2: 5.)
¡Cuán gloriosas son las posibilidades presentadas delante de la raza caída!  Mediante su Hijo, Dios ha revelado la excelencia que puede alcanzar el hombre.  Por los méritos de Cristo, el hombre es elevado de su depravación, purificado y hecho más precioso que el oro de Ofir.  Le es posible convertirse en compañero de los ángeles de la gloria y reflejar la imagen de Jesucristo, brillando con el brillante esplendor del trono eterno... Sin embargo, ¡cuán rara vez comprende hasta qué altura puede llegar, si permite que Dios guíe cada uno de sus pasos!
Dios permite que el ser humano despliegue su individualidad.  No desea que nadie suma su mente en la mente de su prójimo.  Los que desean ser transformados en mente y carácter no han de contemplar a los hombres, sino al Ejemplo divino.  Dios da la invitación: "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús".  Mediante la conversión y la transformación, los hombres han de recibir el sentir de Cristo.  Cada uno ha de estar delante de Dios con una fe individual, una experiencia individual, conociendo por sí mismo que Cristo se ha formado dentro, la esperanza de gloria...
Como a nuestro Ejemplo tenemos a Aquel que es todo y en todos, el primero entre diez mil, Aquel cuya excelsitud está más allá de toda comparación.  Bondadosamente ha adaptado su vida a la imitación universal.  En Cristo se unían la riqueza y la pobreza; la majestad y la humillación; el poder ilimitado, la modestia y la humildad que se reflejarán en cada alma que lo reciba...
¡Ojalá apreciáramos más plenamente el honor que Cristo nos confiere!  Llevando su yugo y aprendiendo de él, nos asemejamos a él en aspiraciones, en mansedumbre y humildad, en fragancia de carácter, y unidos con él en dar alabanza, honor y gloria a Dios como al Ser Supremo (Signs of the Times, 3-9-1902).137
Domingo 9 de mayo ILIMITADAS ALTURAS QUE ALCANZAR
Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado.  (1 Ped. 1: 13.)
"Ceñid los lomos de vuestro entendimiento", dice el apóstol: luego dominad vuestros pensamientos, no permitiéndoles que lo abarquen todo.  Los pensamientos pueden ser preservados y controlados por nuestros decididos esfuerzos.  Pensad pensamientos correctos, y ejecutaréis actos correctos.  Tenéis, pues, que preservar los afectos, no permitiendo que se ocupen de objetos indebidos.  Jesús os ha comprado con su propia vida; le pertenecéis, por lo tanto ha de ser consultado en todas las cosas, en cuanto a cómo serán empleadas las facultades de vuestra mente y los afectos de vuestro corazón...
Por la gracia de Cristo, toda tendencia errónea puede ser reprimida, no en una forma lánguida e irresoluta, sino con un firme propósito, con la elevada resolución de convertir a Cristo en el Modelo.  Diríjase vuestro amor a aquellas cosas que Jesús amaba, y apártese de aquellas cosas que no darán fortaleza a los impulsos correctos.  Con firme energía, procurad aprender y mejorar el carácter cada día.  Debéis tener firmeza de propósito para dominaros y ser lo que sabéis que Dios quiere que seáis (Youth's Instructor, 21-4-1886).
Los pensamientos de Dios y del cielo son ennoblecedores.  No hay limites para las alturas que se pueden alcanzar, porque será como nadar en aguas que no tienen fondo... No hay nada empequeñecedor en la religión de Cristo.  El Evangelio recibido humillará la soberbia del entendimiento humano y abatirá la altivez del hombre, para que sólo Dios pueda ser exaltado.  Pero en esto no empequeñece el intelecto ni daña las energías... La verdadera religión despliega y pone en uso las energías mentales.  La convicción del pecado y el arrepentimiento, la abnegación y la confianza en los méritos de la sangre de Cristo, no pueden experimentarse sin que el individuo sea más pensador, más intelectual, de lo que fue antes... La relación con Dios es una relación con la verdadera sabiduría (Carta 17, 1878).138
Lunes 10 de mayo LA BELLEZA DE CRISTO
Su paladar dulcísimo y todo él codiciable. (Cant. 5: 16, pp.)
Debemos emplear la gracia de Cristo en nuestro servicio cristiano.  Los suaves rayos del Sol de Justicia deben brillar en nuestro corazón, para que podamos ser agradables y alegres y podamos tener una vigorosa bendita influencia en los que nos rodean.  La verdad de Jesucristo no tiende a la oscuridad y a la tristeza... Debemos apartarnos de lo que es desagradable e ir a Jesús.  Debemos amarlo más, obtener más de su belleza atrayente y gracia de carácter y cesar de contemplar las faltas y errores de otros.  Debiéramos recordar que nuestros propios caminos no son impecables.  Cometemos errores vez tras vez... Nadie es perfecto sino Jesús.  Pensad en él y con su encanto salid de vosotros mismos y de toda cosa desagradable; pues al contemplar nuestros defectos se debilita la fe.  Se pierden de vista Dios y sus promesas...
¡Qué profunda y rica experiencia podríamos ganar si dedicáramos las facultades que Dios nos ha dado a procurar conocimiento y fortaleza espiritual de Dios!...Cuán poco conocemos realmente la dulce comunión con Dios! ¡Cuán poco conocemos los misterios de la vida futura!  Podríamos conocer mucho más de lo que conocemos, si todas nuestras facultades fueran santificadas al discernir el carácter de Cristo.
Hay alturas que debemos alcanzar, profundidades que sondear, si hemos de ser la luz del mundo... Expándase la mente para que podáis ser admitidos en las bellezas celestiales de las benditas promesas.  Si tan sólo creéis en Jesús y aprendéis en la escuela del más grande Maestro que el mundo jamás haya conocido, su gracia se ejercerá poderosamente en el intelecto humano y el corazón.  Sus enseñanzas darán claridad a la visión mental.  Amoldarán los pensamientos; el hambre del alma será saciada.  El corazón será suavizado y sometido y llenado con amor resplandeciente, que ni el desánimo, ni el desaliento, ni la aflicción, ni la prueba podrán apagar.  Dios abrirá a los ojos de la mente su preciosidad y plenitud (Manuscrito 24, 1892). 139
Martes 11 de mayo LA INFLUENCIA DE NUESTRAS PALABRAS
Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. (Col. 3: 17)
Los hombres están grandemente bajo la influencia de sus propias palabras.  Ud. no comprende cuánto le afectan sus palabras.  Se acostumbra a hablar de cierta manera, y sus pensamientos y acciones siguen a sus palabras.  Uno se acostumbra a asegurar ciertas cosas de sí mismo, y al final las cree.  Nuestros pensamientos producen nuestras palabras y nuestras palabras tienen una reacción sobre nuestros pensamientos.  Si un hombre forma el hábito de usar palabras sagradas reverentemente, adquirirá la costumbre de hablar con cuidado, sabiendo que hay un Testigo de cada palabra que pronuncia. Cuando los sentimientos se excitan y el habla se exagera, el modo de hablar siempre es extremo.  Actúa y reacciona sobre nosotros mismos.
La Palabra declara: "Por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado" (Mat. 12: 37).  Si nuestras palabras actúan sobre nosotros, actúan más poderosamente sobre otros.  Hay un gran daño que hacen las palabras pronunciadas.  Sólo Dios mide y conoce el resultado del modo de hablar descuidado y exagerado.  Hay mucha blasfemia efectuada en espíritu, y a veces en palabras, que es el producto inconsciente de los pensamientos íntimos.
Ud. está reproduciendo su propio carácter en otros.  Ud. puede expresar muchas cosas que crearán en la mente de otros una corriente de pensamiento que los guiará por falsas sendas.  Dios le conceda la gracia de que venza a sus sentimientos desesperados y llegue a pensar con cordura.  Ud. puede vencer sus dudas, y por medio del arrepentimiento y la fe en Jesucristo podrá escapar de la trampa del cazador.  Puede pasar a la luz del sol de la fe, pero quizá nunca comprenda... que esas palabras están haciendo una obra maligna en el terreno del corazón de otros, envenenándolo.  Allí hay una cosecha que alguien debe recoger (Carta 124, 1893).140
Miércoles 12 de mayo  UN OYENTE SANTO
Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. (Sal. 139: 4.)
Cada hora del día debiéramos comprender que el Señor está cerca, que ve todo lo que hacemos y oye cada palabra que pronunciamos... Las palabras vulgares, terrenales, no cristianas pueden ser representadas como "fuego extraño", y con ellas Dios no puede tener nada que hacer.  La bulliciosa y estrepitosa risa es una negación de Dios en el alma; pues revela que la verdad no rige en el corazón... Por nuestras vanas palabras y ejemplo no cristiano deshonramos a Dios y ponemos en peligro no sólo nuestra propia alma sino también el alma de aquellos con quienes nos relacionamos.
El ejemplo que Cristo ha dado al mundo prohibe toda liviandad y vulgaridad; y si la vida ha de ser hecha fragante por la gracia de Dios, no aparecerán esos elementos.  Una alegría genuina, una influencia elevadora, fluirán de todos los que aman a Dios y guardan sus mandamientos.  Y esto trae consigo un poder convincente que convierte.  "Ocupaos de vuestra salvación con temor y temblor" (Fil. 2: 12), dice el apóstol. ¿Por qué con temor y temblor?  Para que vuestra voluntad no represente falsamente de ninguna manera vuestra fe santa mediante liviandad, por medio de chanzas, bromas o chistes, dando así a otros la impresión de que la verdad que profesáis no tiene una influencia santificadora sobre el carácter (Youth's Instructor, 14-7-1898).
Como seguidores de Cristo hemos de hacer que nuestras palabras sean motivo de ayuda y ánimo mutuos en la vida cristiana. Necesitamos hablar mucho más de lo que solemos de los capítulos preciosos de nuestra experiencia. Debiéramos hablar de la misericordia y la amante bondad de Dios, de la incomparable profundidad del amor del Salvador. Nuestras palabras debieran ser palabras de alabanza y agradecimiento.  Si la mente y el corazón están llenos del amor de Dios, éste se revelará en la conversación (Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 317) 141
Jueves 13 de mayo NUESTRO EJEMPLO DE DOMINIO PROPIO
El cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente. (1 Ped. 2: 22, 23)
El dominio propio es la más grande evidencia de nobleza en un cristiano.  Debiéramos imitar el ejemplo de Jesús; pues cuando lo maldecían, no respondía con maldiciones, sino se encomendaba a Aquel que juzga justamente.  Nuestro Redentor hizo frente a los insultos y burlas con un silencio sin quejas.  Todos los crueles vituperios de la turba asesina que disfrutaba con la humillación de Cristo y su juicio en el tribunal, no pudieron provocar en él una mirada o palabra de resentimiento o impaciencia.  Era la Majestad del cielo, y en su puro pecho no había lugar para el espíritu de venganza, sino sólo para la compasión y el amor (Review and Herald, 24-2-1891).
Parece que hubiera una neblina delante de los ojos de muchos, pues no pueden discernir las cosas espirituales y no reconocen la forma en que obra Satanás para entrampar sus almas.  Los cristianos no han de ser esclavos de las pasiones; han de ser dominados por el Espíritu de Dios.  Pero muchos se convierten en juguetes del enemigo, porque cuando llega la tentación, no descansan en Jesús, sino que con sus preocupaciones se apartan de sus brazos... Fracasamos en nuestras pequeñas dificultades diarias y permitimos que nos irriten y molesten; fracasamos ante ellas y las hacemos piedras de tropiezo para nosotros y para otros.  Pero las bendiciones de la mayor importancia son el resultado de soportar pacientemente esas provocaciones diarias; porque hemos de obtener fortaleza para soportar mayores dificultades diarias y permitimos que nos irriten y molesten; fracasamos ante ellas y las hacemos piedras de tropiezo para nosotros y para otros. Pero las bendiciones de la mayor importancia son el resultado de soportar pacientemente  esas provocaciones diarias; porque hemos de obtener fortaleza para soportar mayores dificultades
¡Ojalá pudiéramos dominar nuestras palabras y acciones!... Cuánto daño se provoca en el círculo familiar por pronunciar palabras de impaciencia; pues la exclamación impaciente de uno lleva al otro a contestar con el mismo espíritu y en la misma forma (Review and Herald, 19-5- 1891).142
Viernes 14 de mayo DIGNIDAD SIN ORGULLO
Mis labios no hablarán iniquidad, ni mi lengua pronunciará engaño.  Nunca tal acontezca que yo os justifique; hasta que muera, no quitaré de mí mi integridad.  Mi justicia tengo asida, y no la cederé; no me reprochará mi corazón en  todos mis días.  (Job 27: 4-6.)
Debiéramos preservar la más estricta castidad en pensamiento, palabra y conducta.  Recordemos que Dios coloca nuestros pecados secretos a la luz de su rostro.  Hay pensamientos y sentimientos sugeridos y despertados por Satanás que molestan aun a los mejores hombres; pero si no son acariciados, si son rechazados como odiosos, el alma no se contamina con la culpa, y ningún otro se mancha por su influencia. ¡Ojalá cada uno de nosotros fuera un sabor de vida para vida para los que nos rodean!
Hay gran necesidad de un aprecio más profundo de la santa verdad de Dios.  Si todos comprendieran la solemnidad y peso del mensaje, muchos pecados que ahora se cometen descuidadamente desaparecerían de entre nosotros. ¿No se mezclan con demasiada frecuencia pensamientos y hechos comunes con los sagrados temas de la verdad?  Siempre que se haga esto, se rebaja la norma.  Vuestro ejemplo induce a otros a considerar livianamente la verdad, y éste es uno de los más grandes pecados a la vista de Dios.
El privilegio de cada uno es vivir de tal forma que Dios lo apruebe y lo bendiga.  Podéis estar frecuentemente en comunicación con el Cielo; no es la voluntad de vuestro Padre celestial que estéis alguna vez bajo condenación en tinieblas.  No es agradable a Dios que os desmerezcáis.  Debéis cultivar el respeto propio viviendo de tal modo que seáis aprobados por vuestra conciencia y ante los hombres y los ángeles.
No es una evidencia de verdadera humildad que vayáis con la cabeza gacha y con el corazón lleno de pensamientos egoístas.  Podéis ir a Jesús y ser limpiados, y estar delante de la ley sin remordimiento (Review and Herald, 27-3-1888). 143
Sábado 15 de mayo ALEGRÍA CON SOBRIEDAD
Oíd, porque hablaré cosas excelentes, y abriré mis labios para cosas rectas. (Prov. 8: 6.)
Pido que el Espíritu Santo rija mis pensamientos durante el día.  Suplico sabiduría para juzgar, claridad mental y entendimiento, para que pueda ver los tesoros de la Palabra de Dios y saque las preciosas lecciones con el lenguaje más sencillo.  Así lo hizo el gran Maestro que el mundo jamás haya conocido.
Me siento más y más impresionada con la grandeza del tema de la pronta aparición del Señor en las nubes del cielo con poder y gran gloria.  La fe me mueve grandemente a observar la debida solemnidad en todo tiempo y en todo lugar; pero al paso que me digo a mí misma y a otros que deben ser sobrios, no han de fomentar la tristeza y la melancolía...
Al paso que no hemos de ser melancólicos, sino felices y alegres, no ha de haber necedad, sino sobriedad en armonía con nuestra fe.  Las palabras y las acciones forman el carácter.  Por lo tanto, nuestras palabras debieran ser limpias, puras, sencillas y sin embargo elevadas.  El don del habla es un talento valioso, y no le agrada al Señor oír expresiones vulgares, baratas y degradantes que manifiestan claramente vicios y francachelas.  Ningún cristiano debiera condescender a imitar esos hábitos de otro o tomarlos de él... Esas malas palabras necias son notas discordantes y no contribuyen a la felicidad de nadie.  Son un detrimento para la espiritualidad.  La Palabra de Dios las prohibe.
"El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.  Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.  Porque por tus palabras serás juzgado y por tus palabras serás condenado" (Mat. 12: 35-37).
"Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?" (Mat. 9: 4). Jesús lee los corazones, mentes y pensamientos... Hay un Testigo presente que registra cada palabra y cada acto, bueno o malo. (Manuscrito 174, 1897).144
Domingo 16 de mayo "CON GOZO INEFABLE"
A quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aun que ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso. (1 Ped. 1:
El [Cristo] dijo:"Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.  Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros. y vuestro gozó sea cumplido"  (Juan 15: 10, 11).  En Cristo hay gozo que no es incierto ni insatisfactorio.  Si ha llegado a vosotros la luz que fluye de Jesús y la estáis reflejando en otros, mostráis que tenéis un gozo que es puro, elevador y ennoblecedor. ¿Por qué no ha de representarse la religión de Cristo tal como es realmente, como llena de atractivos y poder? ¿Por qué no hemos de presentar ante el mundo la belleza de Cristo? ¿Por qué no demostramos que tenemos un Salvador viviente, que puede caminar con nosotros en las tinieblas tanto como en la luz, y que podemos confiar en él?...
Pero las mentes que están ocupadas con lecturas frívolas, con relatos excitantes, o que van en procura de diversiones, no meditan en Cristo y no pueden regocijarse en la plenitud de su amor.  La mente que encuentra placer en pensamientos necios y conversaciones baladíes, está tan destituida del gozo de Cristo como las colinas de Gilboa lo estaban de rocío o lluvia... Necesitamos llenar continuamente la mente con Cristo, y vaciarla del egoísmo y el pecado (Review and Herald, 15-3-1892).
La vida en la cual se fomenta el temor del Señor no será una vida de tristeza y melancolía.  La ausencia de Cristo es la que entristece el rostro y hace que la vida sea una peregrinación de suspiros... Pero Cristo, cuando mora en el alma, es un manantial de gozo...
¿Por qué no ha de ser nuestro gozo pleno, pleno sin faltarle nada?  Tenemos la seguridad de que Jesús es nuestro Salvador y que podemos participar libremente de la rica provisión que él ha hecho para nosotros... Nuestro privilegio es buscar constantemente el gozo de su presencia (Signs of the Times, 11-8-1909). 145
Lunes 17 de mayo BAJO EL AMPARO DE DIOS
He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.  Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.  El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche.  (Sal. 121: 4-7)
16 de julio, 1897.  Me desperté esta mañana a las tres, y elevé mi corazón en oración y agradecimiento a Dios por su cuidado protector sobre el hogar.  Oro al Señor que nos tome a todos bajo su protección hoy y haga brillar su rostro sobre nosotros.  Oro humildemente que honre nuestra humilde morada con su presencia permanente en nuestro hogar.  Que cada individuo de la familia experimente el poder de Dios que convierte cada día el corazón y el carácter.
La religión de Cristo en el corazón es el manantial de la vida.  Es el agua de vida que Cristo dará a toda alma sedienta que se la pida.  Hay muchos que ahuyentan realmente la religión lejos del templo del alma, y su fe no está en Jesucristo... El Huésped celestial debiera ser invitado para ocupar el trono del alma, para dominar cada impulso de la mente y para colocar aun los pensamientos en sujeción a Jesucristo...
26 de julio de 1897. Después de buscar al Señor en oración, doy gracias a mi Padre celestial por sus bendiciones.  Voy a mi Padre celestial como un niño necesitado va a su padre terrenal.  Sabemos que Dios debe estar interesado en nosotros, así como el padre terrenal se interesa en su hijo, pero en un sentido mucho mayor.  Me coloco como su hija, y con fe sencilla le pido los pequeños favores así como le pediría los dones mayores, creyendo que el Señor escucha la sencilla y contrita oración.
Continúo diciendo en mi corazón, me ama, quiere mi amor, y quiere que yo sea feliz.  "No quitará el bien a los que andan en integridad."  "Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová."  "Jehová de los ejércitos, dichoso el hombre que en ti confía" (Sal. 84: 11, 12)  (Manuscrito 174, 1897.  Pasajes tomados del diario de la Hna.  White). 146
Martes 18 de mayo LA VOZ DE LA NATURALEZA
Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera.  (Gén. 1: 31, pp.)
No es el designio de Dios que no nos recreemos en las cosas de su creación... Observa con gozo paternal el deleite de sus hijos en las bellas cosas que los rodean.
Mientras estuvo en la tierra el Redentor del mundo procuró presentar clara y sencillamente sus lecciones de instrucción, a fin de que todos las comprendieran; ¿y podremos sorprendernos de que eligiera el aire libre como su santuario, que deseara estar rodeado por las obras de su creación?... Tomó como las lecciones de su libro de texto las cosas que su propia mano había hecho.  Veía en ellas más de lo que podían comprender las mentes finitas.
Las aves, que gorjeaban despreocupadamente sus cantos, las flores del valle resplandecientes en su belleza, los lirios que reposaban en su pureza en el seno del lago, los elevados árboles, la tierra cultivada, el trigo ondeante, la tierra estéril, el árbol que no dio fruto, las colinas eternas, los arroyos burbujeantes, el sol poniente, coloreando e iluminando los cielos, todos esos elementos empleaba para impresionar a sus oyentes con la verdad divina.  Relacionaba la obra de los dedos de Dios en los cielos y en la tierra con la Palabra de vida, De allí extraía lecciones de instrucción espiritual...
Las bellezas de la naturaleza tienen una lengua que nos habla sin cesar.  El corazón abierto puede ser impresionado con el amor y la gloria de Dios y como se ven en las obras de sus manos.  El oído que escucha puede oír y entender lo que Dios dice por medio de las cosas de la naturaleza. Hay una lección en el rayo de sol, y en los diversos objetos de la naturaleza que Dios presenta a nuestra vista.  Los verdes campos, los elevados árboles, los capullos y las flores, las nubes que pasan, la lluvia que cae, el murmurante arroyuelo, el sol, la luna y las estrellas del cielo: todo invita a nuestra atención y meditación y os manda que nos familiaricemos con aquel que lo hizo (Youth's Instructor, 24-3-1898). 147
Miércoles 19 de mayo POR DOQUIERA HAY MUESTRAS DEL AMOR DE DIOS
Porque así dijo Jehová , que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro. (Isa. 45: 18.)
Debido a la bondad de Dios hemos sido rodeados por innumerables bendiciones.  Por doquiera hay pruebas de su amor.  La naturaleza parece regocijarse delante de nosotros.  Las bellas cosas del cielo y de la tierra expresan el amor y el favor del Señor de los ejércitos hacia los habitantes del mundo.  La luz del sol y la lluvia caen sobre buenos y malos.  Las colinas, mares y planicies hablan elocuentemente al alma del hombre del amor del Creador.  Es Dios quien hace florecer el capullo, quien convierte la flor en fruto, y es él quien suple todas nuestras necesidades diarias.  No cae un gorrión sin que deje de advertirlo el Padre.  Nuestra mente debiera elevarse en gratitud y adoración al Dador de toda dádiva y todo don perfecto.
Debiéramos enseñar a nuestros hijos que consideren las obras de Dios.  Debieran ser instruidos en su amor, en la provisión que él ha hecho para su salvación.  Guíeselos para que entreguen su joven corazón como una ofrenda de gratitud, con amor fragante a Aquel que murió por ellos.  Señálese la atrayente belleza de la tierra, hábleseles del mundo venidero que nunca conocerá la plaga del pecado y de la muerte, donde el rostro de la naturaleza no llevará más la sombra de la maldición.  Conducid sus jóvenes mentes para que contemplen las glorias de la recompensa que aguarda a los hijos de Dios.  Cultivad las facultades de su imaginación describiendo el esplendor de la tierra nueva y la ciudad de Dios; y cuando estén encantados con la perspectiva, decidles que será más gloriosa que lo que pueda pintar su más brillante imaginación (Review and Herald, 14-2- 1888).148
Jueves 20 de mayo EVIDENCIAS DE LA GRANDEZA DE DIOS
Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; en las obras de tus manos me gozo. ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová!  Muy profundos son tus pensamientos. (Sal. 92: 4, 5.)
El paisaje por donde pasamos* era demasiado majestuoso, demasiado impresionante, para presentar una descripción que pueda compararse con el panorama como era realmente.  Las murallas almenadas de rocas, las paredes rocosas desgastadas por el tiempo que han resistido desde el diluvio, erosionadas por los torrentes de las montañas, resaltan lisas como si las hubieran pulido, mientras que otras rocas diferentes de ellas en forma se ven en capas regulares, como si un artista las hubiera dispuesto. Aquí... contemplamos el panorama más interesante y grandioso que nuestros ojos jamás hayan visto. Las rocas se levantan desde la tierra, más y más altas, y de ellas surgen bellos pinos de colores oscuros entremezclados con el más claro y bellísimo verde viviente de los arces y hayas... Tal grandeza natural, tal panorama solemne nos llevan hasta el período cuando las aguas dominaron los puntos más altos de la tierra y los incrédulos antediluvianos perecieron en las aguas del diluvio por su gran impiedad.
Al contemplar... las rocas de toda forma concebible, decimos: "Cuán maravillosas son, oh Señor, tus obras ,en toda la tierra".  Los suavizantes y subyugantes matices trazados por el lápiz del Artista supremo en la bella disposición de los adornos de oscuro y viviente verde, ¡esa bella combinación de colores que cubren las rugosas rocas seculares! ¡Luego los profundos desfiladeros, los bulliciosos y rápidos arroyuelos y las majestuosas montañas recubiertas con árboles de la foresta en su bello atavío estival!
El paisaje es grandioso al extremo, y presenta a los sentidos elevadas, santas, vigorosas y sagradas ideas de Dios nuestro Hacedor. ¡Y luego el pensamiento de que podemos llamarlo Padre! (Manuscrito 56, 1886). 149
Viernes 21 de mayo EN EL DÍA DE PREPARACIÓN
Acuérdate del día de reposo para santificarlo.  (Exo. 20: 8.)
Viernes, 21 de febrero de 1896.  Este es día de preparación.  Debemos llegar al sábado habiendo terminado nuestra obra de la debida manera, y sin llevar algo de ella hasta el sábado.  Por la mañana, debemos comenzar cuidando de cualquier prenda de vestir que pudiéramos haber descuidado durante la semana, a fin de que nuestra vestimenta pueda ser limpia, ordenada y de la debida apariencia en el lugar donde el pueblo de Dios se reúne para el culto.  Debiera evitarse el entrar en nuevas ocupaciones, si es posible, y debe hacerse un esfuerzo para terminar las cosas ya comenzadas que están hechas a medias.  Prepárese todo lo que tenga que ver con los asuntos del hogar, de modo que no haya preocupaciones y la mente esté dispuesta para descansar y meditar en las cosas celestiales.
Debe examinarse mucho más íntimamente la semana pasada.  Repásesela y véase si, como una rama de la Vid viviente, nos hemos alimentado de la Viña materna para dar mucho fruto para la gloria de Dios.  Si ha habido excitación febril, si se han pronunciado palabras apresuradas, si se ha revelado pasión, seguramente esto ha sido obra de Satanás.  Límpiese el corazón por medio de la confesión.  Arréglese todo sinceramente antes del sábado.  Examínese uno mismo para ver si está en fe.  Necesitamos velar continuamente por nuestra alma, no sea que hagamos una gran profesión y, como la higuera que extendía sus ramas llenas de follaje, no revelemos fruto precioso.  Cristo anhela ver tales frutos y recibirlos...
Llevar el yugo de Cristo significa depender humildemente de Dios y tener una fe que acepta su palabra y confía en él siempre Y en todas las circunstancias.  El cristiano hace que Dios rija todas sus pasiones.  Entonces, si los pensamientos han sido sometidos al cautiverio de Cristo, habrá un saludable crecimiento en belleza y gracia de carácter (Manuscrito 62, 1896, del diario de Elena G. de White). 150
Sábado 22 de mayo A TRAVÉS DE LA NATURALEZA HACIA LA NATURALEZA DE DIOS
Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. (1 Cor. 2: 9.)
Si nuestro corazón fuera suavizado y subyugado por el amor de Dios, se abriría para discernir su misericordia y amante bondad, tal como se nos expresa en cada arbusto y en la profusión de lozanas flores que vemos en el mundo de Dios.  La delicada hoja, la brizna de hierba, cada majestuoso árbol, son una expresión del amor de Dios para sus hijos.  Nos dicen que Dios ama la belleza.  El nos asegura desde el libro de la naturaleza que se deleita en la perfección de la belleza del carácter.  Quiere que elevemos la vista de la naturaleza al Dios de la naturaleza, y que nuestro corazón sea arrebatado en amor y afecto por Aquel cuyas obras contemplamos...
Dios quiere que las escenas de la naturaleza influyan en los hijos de Dios para que se deleiten en la pura, simple y tranquila belleza con la cual nuestro Padre adorna nuestro hogar terrenal.  Jesús nos dice que el rey más poderoso que jamás haya blandido un cetro no podría compararse en su hermoso atavío con las sencillas flores que Dios ha revestido de belleza...
Debemos estarnos preparando para las ropas blancas del carácter, a fin de que podamos entrar por las puertas de perla de la ciudad de Dios a la bienaventuranza del cielo.  El Apocalipsis nos presenta la escena: fuentes de aguas vivas, ríos que son transparentes como el cristal y proceden del trono de Dios y del Cordero, árboles de Viviente verdor que crecen en ambas orillas del río de la vida...
En las cosas de la naturaleza, tenemos una mera sombra del original que veremos en su belleza plena en el Paraíso de Dios.  Aprendamos las preciosas lecciones que Dios quiere que aprendamos.  El que cuida de las sencillas flores, ¿no cuidará mucho más de ti a quien ha creado a su propia imagen? (Manuscrito 20, 1886). 151
Domingo 23 de mayo HONRAD A DIOS EN EL HOGAR
La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.  (Col. 3: 16.)
Esto es lo que necesitamos en nuestros hogares.  No hay críticas ni asperezas, sino paz y gozo, y descanso en el Señor... Dios demanda un servicio amante.  Demanda que los padres hablen amorosa y tiernamente a sus hijos.  Vean ellos que pensáis que os ayudan.  Dadles responsabilidades, pequeñas al principio, y mayores a medida que crezcan.  Nunca, nunca, permitáis que os oigan decir: "Me estorban más de lo que me ayudan"...
Cuántos hay que olvidan que el hogar es una escuela, en la cual se preparan los hijos para trabajar, ya sea para Cristo o para Satanás.  Padres y madres, recordad que cada palabra que habláis al alcance del oído de vuestros hijos tiene una influencia sobre ellos, una influencia ya sea para bien o para mal.  Recordad que si halláis faltas en otros, estáis educando a vuestros hijos para que sean criticones.
Rodeados de vuestros hijos, inclinaos delante del Padre celestial.  Pedidle ayuda para preservar el depósito que os ha confiado.  Sean vuestras peticiones cortas y fervientes.  Decid: "Padre celestial, quiero que mis hijos sean salvados.  Concédeme la ayuda de tu Espíritu, para que pueda prepararlos a fin de que sean hallados dignos de heredar la vida eterna".  Enseñad a vuestros hijos a ofrecer sus sencillas oraciones.  Decidles que Dios se deleita en sus peticiones.
Podemos someter a nuestros hijos tan sólo si nos sometemos a nosotros mismos.  Pero hay muchos padres que inculcan en la vida de su hogar sus malas tendencias hereditarias y cultivadas.  No han abandonado su puerilidad.  Regañan a sus hijos por cosas que nunca debieran notar.  Padres, no regañéis nunca a vuestros hijos.  Tratadlos con firmeza pero con bondad.  Mantenedlos ocupados...
Sea vuestro hogar un lugar donde Dios es amado y honrado (Manuscrito 39, 1901). 152
Lunes 24 de mayo EN EL TALLER DE DIOS
Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.  ( 1 Ped. 2: 5.)
La Palabra de Dios ha servido como un poderoso hendedor para separar a los hijos de Dios de los del mundo.  Al ser sacados de la cantera del mundo, son como piedras toscas, no preparadas para un lugar en el glorioso templo de Dios.  Pero son llevadas al taller del Señor para ser cinceladas, esquinadas y pulidas, para que puedan convertirse en piedras preciosas aceptables.  Esta obra de preparación para el templo celestial se lleva a cabo continuamente durante el tiempo de gracia.  Naturalmente estamos inclinados a seguir nuestra propia voluntad, pero cuando la gracia transformadora de Cristo se posesiona de nuestro corazón, la pregunta de nuestra alma es:"Señor, ¿qué quieres que yo haga?"   (Hech. 9: 6). Cuando el Espíritu de Dios obra dentro de nosotros, somos inducidos a desear y hacer la buena voluntad del Señor, y hay obediencia en el corazón y acción...
Los cristianos deben ser la guardia de honor de Dios, que nunca se someterán al yugo del gran adversario de las almas, sino que obedecerán a Dios, recibiendo inspiración de Aquel a quien aman, que es alto y sublime.  El alma que ama a Dios, se levanta por encima de la neblina de la duda; obtiene una experiencia brillante amplia, profunda y viviente y se vuelve humilde y semejante a Cristo...
Esa alma podrá soportar la prueba del descuido, del maltrato y el desprecio, porque su Salvador ha sufrido todo esto.  No se enojará ni desanimará cuando las dificultades la opriman, porque Jesús no fracasó ni se desanimó.  Cada verdadero cristiano será fuerte, no en la fortaleza ni méritos de sus buenas obras, sino en la justicia de Cristo que por fe le es imputada (Review and Herald, 31-2-1889).
Hemos de ocupar un lugar en el templo espiritual del Señor, y la pregunta importante no es si somos piedras grandes o pequeñas, sino si nos hemos sometido a Dios para que nos pula y podamos reflejar la luz de su gloria (Review and Herald, 19-5-1891). 153
Martes 25 de mayo EL TEMPLO ESPIRITUAL DE DIOS
En quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.  (Efe. 2: 21, 22)
El Evangelio es para todos, y unirá en la iglesia a hombres y mujeres que son diferentes en preparación, en carácter y en disposición.  Entre ellos habrá algunos que son naturalmente negligentes, que creen que la autoridad es orgullo, y que no es tan necesario ser exigentes.  Dios no descenderá hasta sus bajas normas...
El pueblo de Dios tiene una vocación elevada y santa.  Es el representante de Cristo.  Pablo se dirige a la Iglesia de Corinto como a los que son "santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos" (1 Cor. 1: 2)...
Si nuestros hábitos de lenguaje y comportamiento no representan adecuadamente la religión cristiana, inmediatamente debiéramos comenzar la obra de reforma.  Al representar a Cristo al mundo, formemos hábitos que lo honren.  Por doquiera, en forma oculta, hay quienes trabajan para apartar a las almas de Cristo; y Dios quiere tener instrumentos todavía más poderosos que obren entre su pueblo para atraer las almas a Cristo (Review and Herald, 6-5-1884).
El templo judío fue construido con piedras cinceladas sacadas de la cantera de las montañas, y cada piedra estaba preparada para su lugar en el templo, cincelada, pulida y probada antes de ser llevada a Jerusalén.  Y cuando todas estuvieron en el lugar correspondiente, la edificación avanzó sin que hubiera el ruido de un hacha o martillo.  Este edificio representa el templo espiritual de Dios que está compuesto de materiales extraídos de cada nación y lengua y pueblo, de toda clase, alta y humilde, ricos y pobres, instruidos e ignorantes.  Los tales no son sustancias inertes, que deban ser preparadas con martillo y cincel.  Son piedras vivientes extraídas del mundo por la verdad; y el gran Arquitecto, el Señor del templo, ahora las está cincelando y puliendo y adecuando para su lugar correspondiente (Ibid.). 154
Miércoles 26 de mayo SOLDADOS DE CRISTO
En la palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra.  (2 Cor. 6: 7)
La iglesia de Cristo puede ser adecuadamente comparada con un ejército.  La vida de cada soldado es de esfuerzos, penalidades y peligros.  Por doquiera hay enemigos vigilantes, dirigidos por el príncipe de los poderes de las tinieblas, que nunca duerme y nunca abandona su puesto. Siempre que un cristiano se descuida, este poderoso adversario ejecuta un súbito y violento ataque. A menos que los miembros de la iglesia sean activos y vigilantes, serán vencidos por las tácticas del enemigo.
¿Qué sucedería si la mitad de los soldados de un ejército se hallaran despreocupados o dormidos cuando se les ordenara que estuvieran en su puesto? El resultado sería la derrota, el cautiverio o la muerte. ¿Escaparía alguno de las manos del enemigo, si fueran tenidos por dignos de un indulto? No, rápidamente recibirían la sentencia de muerte. Y en la iglesia de Cristo el descuido o la infidelidad implican consecuencias mucho más importantes. Qué podría ser más terrible que un ejército de soldados cristianos somnolientos ¿Qué avance podrían hacer contra el mundo?...
El Maestro demanda obreros evangélicos. ¿Quiénes responderán?  Todos los que entran en el ejército no han de ser generales, capitanes, sargentos, ni siquiera cabos.  No todos tienen el cuidado y la responsabilidad de dirigir.  Hay duro trabajo de otras clases que debe hacerse.  Algunos deben cavar trincheras y construir fortificaciones, algunos han de estar como centinelas, algunos han de llevar mensajes.  Al paso que no hay sino pocos oficiales, se requieren muchos soldados para formar las filas del ejército; sin embargo, su éxito depende de la fidelidad de cada soldado...
Hay un ferviente trabajo que ha de ser hecho por nosotros individualmente, si hemos de pelear la buena batalla de la fe.  Hay en juego intereses eternos.  Debemos revestimos de toda la armadura de justicia, debemos resistir al diablo (Review and Herald, 17-7-1883). 155
Jueves 27 de mayo LA PRUEBA DE NUESTRO DISCIPULADO
En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. (Juan 13: 35)
No hay nada que pueda debilitar tanto la influencia de la iglesia como la falta de amor... La gente del mundo nos contempla para ver lo que nuestra fe efectúa para nuestros caracteres y vidas. Se fijan para ver si tiene un efecto santificador sobre nuestro corazón, si estamos siendo transformados a la semejanza de Cristo. Están listos para descubrir cada defecto de nuestra vida, cada inconsecuencia de nuestras acciones. No les demos ocasión de reprochar nuestra fe.
No es la oposición del mundo nuestro mayor peligro, es el mal consentido en nuestro medio el que provoca nuestro mayor desastre. Las vidas no consagradas de profesos cristianos a medias retardan la obra de la verdad y provocan oscuridad en la iglesia de Dios.
No hay una forma más segura de debilitarnos en las cosas espirituales que ser envidiosos, celosos, llenos de críticas y de malas suposiciones...
Si el amor de la verdad está en vuestro corazón, hablaréis de la verdad. Hablaréis de la bienaventurada esperanza que tenéis en Jesús. Si tenéis amor en vuestro corazón, procuraréis establecer y edificar a vuestro hermano en la santísima fe. Si se deja caer una palabra en detrimento del carácter de vuestro amigo o hermano, no animéis al que la pronuncia. Es la obra del enemigo.  Advertid bondadosamente al que habla que la Palabra de Dios prohibe esa clase de conversación. Habéis de vaciar el corazón de todo lo que contamina el templo del alma para que Cristo pueda morar allí. Nuestro Redentor nos ha dicho cómo podemos revelarlo al mundo. Si acariciamos su Espíritu, si manifestamos su amor a otros, si mutuamente preservamos nuestros intereses, si somos bondadosos, pacientes y tolerantes, el mundo tendrá una evidencia por los frutos que llevamos de que somos los hijos de Dios. La unidad en la iglesia es la que la capacita para ejercer una influencia consecuente sobre los incrédulos y mundanos (Review and Herald, 5- 6-1888).156
Viernes 28 de mayo VENID DONDE BRILLA LA LUZ
No dejando de reunirnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. (Heb. 10: 25.)
No es asunto de poca importancia que una familia que vive en un vecindario de no creyentes se mantenga como representante de Jesús guardando la ley de Dios. Se nos requiere que seamos epístolas vivientes, conocidas y leídas por todos los hombres.  Esto implica tremendas responsabilidades. A fin de vivir en la luz, debemos ir  donde brilla la luz. No esta bien que el pueblo de Dios pierda el privilegio de asociarse con aquellos que tienen la misma fe, pues la verdad pierde su importancia en su mente, su corazón cesa de estar iluminado y vivificado por su influencia santificadora, y pierde su espiritualidad. Han de ser fortalecidos por las palabras del predicador viviente...
La fe de la mayoría de los cristianos vacilará si constantemente descuidan reunirse para intercambiar ideas y orar.  Si les fuera imposible disfrutar de tales privilegios religiosos, entonces Dios enviaría luz directamente del cielo por medio de sus ángeles para animarlos, para confortarlos y bendecir a sus hijos esparcidos.  Pero no intenta efectuar un milagro para sustentar la fe de sus hijos. Se les pide que amen la verdad lo suficiente como para hacer algún esfuerzo a fin de conseguir los privilegios y bendiciones que les otorga Dios...
"Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre.  Y serán para mi especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré como el hombre que perdona a su hijo que le sirve"  (Mal. 3: 16, 17).
Vale la pena pues, aprovechar de los privilegios que están a nuestro alcance y aun a costa de algunos sacrificios reunirse con los que temen a Dios y hablar para él (Review and Herald , 14-11- 1882). 157
Sábado 29 de mayo UNA VIDA DE FORTALEZA
Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. (Juan 9: 4)
La vida cristiana no consiste meramente en el ejercicio de la humildad, la paciencia, la mansedumbre y la bondad.  Uno puede poseer estos preciosos y amables rasgos, y sin embargo faltarle nervio y espíritu, y puede ser casi inútil cuando la obra es difícil. A tales personas les falta una actitud positiva, energía, solidez y fortaleza de carácter que las capacitarían para resistir el mal y las convertirían en un poder en la causa de Dios.
Jesús fue nuestro ejemplo en todas las cosas, y fue un trabajador ferviente y constante.  Comenzó su vida de utilidad en la niñez.  A los doce años ya estaba ocupado "en los negocios de su Padre".  Entre los doce y los treinta años antes de que comenzara su ministerio público, vivió una vida de activa laboriosidad.  Nunca estuvo ocioso Jesús en su ministerio.  Dijo.  "Debo obrar las obras del que me envió".  Los dolientes que iban a él nunca eran despedidos sin alivio.  Conocía cada corazón y sabía cómo ministrar a sus necesidades.  De sus labios saltan amantes palabras para consolar, animar y bendecir y los grandes principios del reino de los cielos fueron presentados delante de las multitudes en palabras tan simples que todos podían entenderlas.
Jesús era un trabajador silencioso y abnegado. No procuraba fama, riquezas, ni aplausos; ni tampoco tenía en cuenta su comodidad y placer... No rehuía los cuidados y responsabilidades como lo hacen tantos de sus profesos seguidores...
No importa cuán completa haya sido nuestra consagración cuando nos convertimos, no nos valdrá de nada a menos que la renovemos diariamente pero una consagración que abarca realmente lo presente es fresca, genuina y aceptable a Dios.  No tenemos semanas y meses para estar a los pies del Señor, mañana no es nuestro, porque no lo hemos recibido todavía, pero hoy podemos trabajar para Jesús (Review and Herald, 6-1-1885). 158
Domingo 30 de mayo IMITAD A CRISTO
Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús; el cual es fiel al que le constituyó. (Heb. 3: 1, 2. pp)
Al dar un ejemplo a los hombres de lo que deberían ser y hacer, Jesús, el Redentor del mundo, no tuvo una senda suave que recorrer... Jesús había sido el comandante del cielo; sin embargo, en la tierra fue como Aquel que sirve.  Soportó privaciones sin quejarse y vivió la vida de un desvalido.  No disfrutó de los lujos con que se rodean tantos de los que pretenden ser sus seguidores; no tuvo absolutamente en cuenta su placer, comodidad o conveniencia.  Fue un varón de dolores, experimentado en quebrantos.  Toda su vida fue de abnegación expresada en su oración: "No sea como yo quiero, sino como tú".
Cristo es nuestro modelo, y los que siguen a Cristo no andarán en tinieblas, pues no procurarán su propio placer.  Glorificar a Dios será el continuo propósito de su vida.  Cristo representó el carácter de Dios ante el mundo.  El Señor Jesús condujo su vida de tal forma que los hombres estuvieron obligados a reconocer que había hecho bien todas las cosas.  El Redentor del mundo fue la luz del mundo, pues su carácter fue sin falta.  Aunque era el Unigénito Hijo de Dios, y el heredero de todas las cosas del cielo y de la tierra, no dejó un ejemplo de indolencia y complacencia propia...
Cristo nunca aduló a nadie.  Nunca engañó ni defraudó, nunca cambió su rectilínea justicia para obtener el favor o el aplauso.  Siempre expresó la verdad.  La ley de la bondad estuvo en sus labios y no hubo engaño en su boca.  Compare el ser humano su vida con la vida de Cristo, y por medio de la gracia que imparte Jesús a los que lo convierten en su Salvador personal, alcance la norma de justicia.  Imite el ejemplo de Aquel que vivió la ley de Jehová, que dijo: "He guardado los mandamientos de mi Padre"  (Juan 15: 10).  Los que sigan a Cristo continuamente mirarán la perfecta ley de libertad (Youth's Instructor, 18-10- 1894). 159
Lunes 31 de mayo LA GRACIA, UN EDUCADOR
Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús... el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.  (1 Cor. 1: 4, 8.)
En este mundo tenemos deberes temporales que cumplir, y en la realización de esos deberes estamos formando caracteres que soportarán la prueba del juicio o serán pesados en la balanza y hallados faltos.  Podemos cumplir con los más pequeños deberes noble, firme, fielmente como si viéramos que toda la hueste celestial nos contempla.  Aprended una lección del jardinero. Si quiere que crezca una planta, la cultiva y poda, la riega da vuelta la tierra en torno a sus raíces, la planta donde la luz del sol la beneficie, y día tras día trabaja con ella; y no mediante esfuerzos violentos sino por actos constantemente repetidos consigue que el arbusto llegue a su forma perfecta y su florecimiento sea pleno.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo obra como un educador sobre el corazón y la mente.  La continua influencia de su Espíritu sobre el alma educa, modela y da forma al carácter a la semejanza del modelo divino.  Recuerden los jóvenes que una repetición de actos forma hábitos, y los hábitos el carácter... El amor de Cristo ¿es un agente viviente y activo en vuestra alma que os corrige, reforma y refina, y os purifica de vuestras malas prácticas?  Hay la necesidad de cultivar cada gracia que Jesús, por medio de sus sufrimientos y su muerte, ha colocado dentro de nuestro alcance.  Habéis de manifestar la gracia que se os ha concedido tan ricamente...
Los mandamientos de Dios son amplísimos, y el Señor no se agrada con el desorden de sus hijos, con sus vidas malogradas por los defectos, y su experiencia religiosa aquejada de invalidez, su crecimiento en la gracia empequeñecido porque persisten en fomentar deficiencias heredadas y cultivadas... si la gracia de Cristo no puede remediar esos defectos, ¿qué pues constituye la transformación del carácter? (Youth's Instructor, 7-9-1893). 160..
 




  

 
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