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Libros de Elena G de White

A fin de Conocerle


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Marzo:



…Lunes 1º de marzo DESPRECIADO Y DESECHADO

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciarlo, y no lo estimamos. (Isa. 53: 3).

Cuán pocos son los que tienen un concepto de la angustia que desgarró el corazón del Hijo de Dios durante sus treinta años de vida en la tierra.  La senda desde el pesebre al Calvario fue ensombrecida por el dolor y la pena.  Fue el varón de dolores y soportó tal quebrantamiento de corazón que ningún lenguaje humano puede describir.  Podría haber dicho en verdad: "Mirad, y ved si hay dolor como mi dolor que me ha venido" (Lam. 1: 12).  Su sufrimiento fue la más profunda angustia del alma; ¿y qué hombre pudo haber simpatizado con la angustia de, alma del Hijo del Dios infinito?  Odiaba al pecado con perfecto odio, y sin embargo atrajo sobre su alma los pecados de todo el mundo al recorrer la senda del Calvario, sufriendo el castigo de los transgresores.  Sin culpa, llevó el castigo de los culpables; inocente, sin embargo se ofreció a sí mismo para llevar el castigo de las transgresiones de la ley de Dios. El castigo de los pecados de cada alma fue llevado por el Hijo del Dios infinito.  La culpabilidad de cada pecado hizo sentir su peso sobre el alma divina del Redentor del mundo.  El que no conoció pecado se hizo pecado por nosotros para que pudiéramos ser hechos justicia de Dios en él.  Al tomar la naturaleza humana, se colocó a sí mismo donde fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados, a fin de que por su llaga pudiéramos ser curados.

En su humanidad, Cristo fue probado por tentaciones tanto más grandes, y con mayor energía persistente de lo que es probado el hombre por el maligno, así como su naturaleza es superior a la del hombre... Las malas obras, los malos pensamientos, las malas palabras de cada hijo e hija de Adán oprimieron su alma divina (Review and Herald, 20-12-1892) . 69

Martes 2 de marzo "HERIDO POR NUESTRAS REBELIONES"

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, sufrió nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; y el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.  (Isa. 53: 4, 5).

El sincero cristiano puede ciertamente apenarse al ver la desolación que ha efectuado el pecado; pero sólo en un sentido limitado puede comprender el ser humano la tristeza de Cristo al contemplar el pecado tal como existe...

Desde la luz de su excelsa pureza, el Redentor del mundo pudo ver que los males que sufre la familia humana fueron provocados por las transgresiones de la ley de Dios.  Pudo rastrear hasta su origen todo motivo de sufrimiento.  Leyó la triste y terrible historia del último fin de los pecadores no arrepentidos.  Sabía que sólo él podía rescatarlos del abismo en que habían caído.  Sólo él podía colocar sus pies en el sendero correcto.  Sólo su perfección podía suplir la imperfección de ellos.  Sólo él podía cubrir su desnudez con su propio manto de justicia inmaculada.

Cristo quería salvar a todos.  No podía soportar que se perdiera uno solo. ¡Oh, si la familia humana tan sólo pudiera ver los resultados del pecado en la transgresión, violencia y crimen que existen en el mundo! ¡Si pudiera ver la transformación de los hombres de la imagen de Dios a la semejanza de Satanás!...

Al venir al mundo en forma humana, al convertirse en súbdito a la ley, al revelar al hombre que él llevó sus enfermedades, sus dolores, su culpabilidad, Cristo no se convirtió en pecador... No se encontró en él una sola mancha de pecado... Estuvo delante del mundo como el inmaculado Cordero de Dios.  Cuando lo rodeaba la humanidad doliente, él que estaba en la salud de la perfecta virilidad, fue como uno afligido con ellos.  Esto era esencial para que pudiera expresar su perfecto amor por la humanidad (Manuscrito 18, 1898). 70

Miércoles 3 de marzo  HUMILLACIÓN MÁXIMA

Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. (Heb. 2: 14).

¡Maravillosa combinación de hombre y Dios!... El [Cristo] se humilló hasta la naturaleza del hombre.  Lo hizo para que se cumpliera la Escritura, y el Hijo de Dios entró en ese plan conociendo todos los pasos de su humillación... ¡Qué humildad!. Maravilló a los ángeles.  La lengua no puede describirla; la imaginación no puede abarcarla. ¡El Verbo eterno consintió en volverse carne! ¡Dios hecho hombre!  Fue una humildad maravillosa.

Pero descendió más todavía; el Hombre debió humillarse como un hombre para soportar insultos, reproches, vergonzosas acusaciones y maltratos.  No parecía haber un lugar seguro para él en su propio territorio.  Tuvo que huir de lugar en lugar para salvar su vida.  Fue traicionado por uno de sus discípulos; fue negado por uno de sus más celosos seguidores.  Fue escarnecido.  Fue coronado con una corona de espinas.  Fue azotado.  Fue forzado a llevar la cruz.

No fue insensible a ese desprecio e ignominia... Sintió la amargura como ningún otro ser pudiera haberla sentido.  Era puro, santo e inmaculado, y sin embargo fue tratado como un criminal.  El adorable Redentor descendió desde la más elevada excelsitud.  Paso a paso se humilló hasta morir, ¡y qué muerte!  Era la más vergonzosa, la más cruel: la muerte en la cruz como malhechor.  No murió como héroe a los ojos del mundo, cargado de honores, como mueren los hombres en las batallas.  Murió como un criminal condenado, suspendido entre los cielos y la tierra: murió una penosa muerte de vergüenza, expuesto a los vituperios e injurias de una multitud degradada, criminal y licenciosa...

Toda esta humillación de la Majestad del cielo fue por el hombre culpable y condenado (Review and Herald, 4-9-1900). 71

Jueves 4 de marzo EL CALVARIO, CORONA DE LA OBRA DE DIOS

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. (1 Juan 4: 10).

El amor de Dios fue el tema de Cristo cuando hablaba de su misión y de su obra.  "Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar" (Juan 10: 17).  Mi Padre te ama a ti con un amor tan ilimitado que me ama a mí más porque he dado mi vida para redimirte.  Te ama, y me ama a mí más porque te amo y doy mi vida por ti... Bien entendieron los discípulos ese amor cuando vieron a su Salvador que sufría vergüenza, reproches, desconfianzas y traición, cuando vieron... su muerte en la cruz del Calvario.  Este es un amor cuya profundidad nadie puede sondear.  A medida que los discípulos lo comprendieron, a medida que su percepción se aferró de la compasión divina, comprendieron que hay un sentido en el cual los sufrimientos del Hijo fueron los sufrimientos del Padre....

Cuando el Redentor consintió en tomar la copa de amargura a fin de salvar a los pecadores, su capacidad de sufrir fue la única limitación para sus sufrimientos.... Al morir en nuestro favor, pagó un equivalente a nuestra deuda.  Así quitó de Dios toda acusación de haber disminuido la culpabilidad del pecado.  Él dice: Por virtud de mi unión con el Padre, mis sufrimientos y mi muerte me capacitan para pagar el castigo del pecado.  Por mi muerte, se elimina una restricción de su amor.  Su gracia puede actuar con eficacia ilimitada (Youth's Instructor, 16-12-1897).

Cristo es nuestro Redentor.  Es el Verbo que se hizo carne y habitó entre nosotros.  Es la fuente en la cual podemos ser lavados y limpiados de toda impureza.  Es el costoso sacrificio hecho por la reconciliación del hombre.  El universo celestial, los mundos no caídos, el mundo caído y la confederación del mal no pueden decir que Dios podía hacer más por la salvación del hombre de lo que ha hecho. Nunca puede sobrepujarse su dádiva (Youth's Instructor, 17-10-1895). 72

Viernes 5 de marzo CRISTO NUESTRO DIVINO REDENTOR

Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminado e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros. (1 Ped. 1: 3, 4).

"En él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad" (Col. 2: 9).  Los hombres necesitan comprender que la Deidad sufrió y se hundió en las agonías del Calvario.  Sin embargo, Jesucristo, a quien Dios dio por el rescate del mundo, compró a la iglesia con su propia sangre.  La Majestad del cielo sufrió a manos de los fanáticos religiosos, que pretendían ser el pueblo con mayor luz en toda la faz de la tierra.

Los hombres, a quienes Dios había creado, y que dependían de él en cada momento de su vida, que pretendían ser hijos de Abrahán, llevaron a cabo la ira de Satanás contra el inocente Hijo del Dios infinito.  Mientras Cristo estaba llevando la pesada culpabilidad provocada por la transgresión de la ley, mientras estaba precisamente en el acto de llevar nuestros pecados, fue mofado... por los principales sacerdotes y gobernantes... Fue allí [en la cruz] donde la misericordia y la verdad se encontraron, donde la justicia y la paz se abrazaron.  Aquí hay un tema que todos necesitan entender.  Aquí hay longuras, anchuras, profundidades y alturas que sobrepujan todo cómputo...

Cristo dio su vida para que todos los desleales y desobedientes pudieran comprender la verdad de la promesa dada en el primer capítulo de Juan: "A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1: 12).  Repetid esto vez tras vez.  Podemos llegar a ser hijos de Dios, miembros de la familia real, hijos del Rey celestial.  Todos los que aceptan a Jesucristo y mantienen firmemente el principio de su confianza hasta el fin, serán los herederos de Dios y coherederos con Cristo (Manuscrito 153, 1893). 73

Sábado 6 de marzo RESURRECCIÓN A UNA NUEVA VIDA

Por que somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. (Rom. 6: 4).

El pecador arrepentido, que da los pasos necesarios requeridos en la conversión, conmemora con su bautismo la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.  Desciende al agua a la semejanza de la muerte y sepultura de Cristo, y sale de las aguas a la semejanza de su resurrección: no para volver a la vieja vida de pecado, sino para vivir una nueva vida en Cristo Jesús (Spirit of Prophecy, tomo 3, pág. 204).

El que había dicho:  ""pongo mi vida para volverla a tomar" (Juan 10: 17), salió de la tumba a la vida que era él mismo, Murió la humanidad; la divinidad no murió.  En su divinidad, Cristo poseía el poder para romper las ataduras de la muerte.  Declara que él tiene vida en sí mismo para dar vida a quienes quiera.

Todos los seres creados viven por la voluntad y el poder de Dios.  Son recipientes de la vida del Hijo de Dios.  No importa cuán capaces y talentosos sean, cuán grandes sus facultades, reciben la vida de la Fuente de toda vida.  El es el manantial, el origen de la vida.  Sólo Aquel que es el único que tiene inmortalidad, que mora en luz y vida, podría decir: "Tengo poder para ponerla [su vida] y tengo poder para volverla a tomar" (vers. 18) ...

Cristo tenía la facultad de dar inmortalidad.  La vida que había puesto en su humanidad, tomó de nuevo y la dio para la humanidad...

Cristo se hizo uno con la humanidad, para que la humanidad pudiera volverse una en espíritu y vida con él. Por virtud de esa unión, en obediencia con la Palabra de Dios, su vida se convierte en la vida de la humanidad.  Dice al penitente: "Yo soy la resurrección y la vida" (Juan 11 : 25).  La muerte es considerada por Cristo como un sueño de silencio y oscuridad (Selected Messages. tomo 1, págs. 301-303). 74

Domingo 7 de marzo LA GLORIOSA REUNIÓN EN EL CIELO

Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria. ¿Quién es este Rey de gloria?  Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla... El es el Rey de la gloria. (Sal. 24: 7-10).

Cristo vino a la tierra como Dios revestido de humanidad.  Ascendió a los cielos como el Rey de los santos.  Su ascensión fue digna de su elevado carácter.  Fue como quien es poderoso en batalla, un vencedor, que llevó cautiva a la cautividad.  Fue escoltado por la hueste celestial, entre exclamaciones y aclamaciones de alabanza y cánticos celestiales... Todo el cielo se unió en su recepción (Manuscrito 134, 1897).

Durante la ascensión de Jesús, el hecho más precioso para los discípulos fue que él ascendió al cielo en la forma tangible de su divino Maestro... El último recuerdo que habían de tener los discípulos de su Señor fue como el Amigo que simpatizaba, el Redentor glorificado... La brillantez de la escolta celestial y la apertura de las puertas gloriosas de Dios para darle la bienvenida no habían de ser discernidas por ojos mortales.

Si se hubiera revelado a los discípulos con toda su inexpresable gloria el camino de Cristo al cielo, no podrían haber soportado esa visión.  Si hubieran contemplado a las miríadas de ángeles y oído las exclamaciones triunfales de las murallas almenadas del cielo, a medida que se alzaban las puertas eternas, habría sido tan grande el contraste entre la gloria y sus propias vidas en un mundo de pruebas, que les hubiera sido difícil poder retomar la carga de sus vidas terrenales, y estar preparados para ejecutar con valor y fidelidad la comisión que les dio el Salvador...

Era mejor que la relación terrenal de los discípulos con su Salvador terminara en la forma solemne, tranquila y sublime en que terminó.  La ascensión visible de Cristo estaba en armonía con la humildad y modestia de su vida (Spirit of Prophecy, tomo 3, págs. 254, 255). 75

Lunes 8 de marzo UNA PERFECTA EXPIACIÓN

Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación (Rom. 5: 11).

Nuestro gran Sumo Sacerdote completó la ofrenda de sacrificio de sí mismo cuando sufrió fuera de la puerta.  Entonces efectuó una perfecta expiación por los pecados del pueblo.  Jesús es nuestro Abogado, nuestro Sumo Sacerdote, nuestro Intercesor.  Por lo tanto, nuestra posición actual es como la de los israelitas, que estaban en el atrio externo, esperando esa bendita esperanza, el glorioso aparecimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo...

Cuando el sumo sacerdote entraba en el lugar santo, que representa el lugar donde nuestro Sumo Sacerdote está ahora intercediendo, y ofrecía sacrificios en el altar, afuera no se ofrecían sacrificios propiciatorios.  Mientras el sumo sacerdote estaba intercediendo adentro, cada corazón había de inclinarse contrito delante de Dios, rogando el perdón de las transgresiones.  A la muerte de Cristo, el símbolo se encontró con la realidad, el Cordero muerto por los pecados del mundo.  El gran Sumo Sacerdote ha efectuado el único sacrificio que será de valor alguno...

En su intercesión como nuestro Abogado, Cristo no necesita de la virtud del hombre, de la intercesión del hombre.  Cristo es el único que lleva los pecados, la única ofrenda por el pecado.  La oración y la confesión han de ser ofrecidas únicamente a Aquel que ha entrado una sola vez para siempre en el lugar santo.  Cristo ha declarado: "Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo" (1 Juan 2: 1) ...

Cristo representó a su Padre ante el mundo, y delante de Dios representa a los escogidos, en quienes ha restaurado la imagen moral de Dios.  Son su heredad...   Los hombres tienen únicamente un Abogado e Intercesor que puede perdonar las transgresiones (Manuscrito 1281, 1897). 76

Martes 9 de marzo UN VENCEDOR PROCLAMA SU VICTORIA

Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.  (Heb. 2: 17)

Leemos del sumo sacerdote de Israel: "Llevará Aarón los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón, cuando entre en el santuario por memorial delante de Jehová continuamente" (Éxo. 28: 29). ¡Qué bella y expresiva figura es ésta del amor inmutable de Dios por su iglesia!  Nuestro gran Sumo Sacerdote, de quien Aarón era un símbolo, lleva a su pueblo sobre su corazón.

Cristo, como el gran sumo Sacerdote, al hacer una perfecta expiación por el pecado, se destaca solo en divina majestad y gloria.  Otros sumos sacerdotes eran sólo símbolos, y cuando él apareció, se desvaneció la necesidad de los servicios de ellos...

Los seres humanos, sujetos a la tentación, recuerden que en las cortes celestiales tienen un Sumo Sacerdote que se conmueve con el sentimiento de sus debilidades, porque él mismo fue tentado así como lo son ellos (Review and Herald, 17-3-1903).

Cristo es el Ministro del verdadero tabernáculo, el Sumo Sacerdote de todos los que creen en él como un Salvador personal; y ningún otro puede tomar su oficio.  Es el Sumo Sacerdote de la iglesia, y tiene una obra que hacer que ningún otro puede realizar...

Cristo ofreció su cuerpo quebrantado para recuperar la heredad de Dios, para dar al hombre otra oportunidad. "Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos" (Heb. 7: 25).  Cristo intercede por la raza perdida mediante su vida inmaculada, su obediencia, su muerte en la cruz del Calvario.  Y ahora, no como un mero suplicante intercede por nosotros el Capitán de nuestra salvación, sino como un Vencedor que reclama su victoria (Signs of the Times. 14-2-1900). 77

Miércoles 10 de marzo CONTINUA OFRENDA DE SACRIFICIO

¿Quién es el que condenará?  Cristo es el que murió: más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros (Rom. 8: 34).

Cristo Jesús está representado como estando continuamente ante el altar, ofreciendo momento tras momento el sacrificio por los pecados del mundo.  Es un ministro del verdadero tabernáculo que el Señor erigió y no hombre.... No se necesitan más expiaciones diarias y anuales, pero el sacrificio expiatorio mediante un Mediador es esencial debido a que siempre se cometen pecados.  Jesús está oficiando en la presencia de Dios, ofreciendo su sangre derramada...

Cristo, nuestro Mediador, y el Espíritu Santo interceden constantemente en favor del hombre, pero el Espíritu no suplica por nosotros como lo hace Cristo que presenta su sangre, derramada desde la fundación del mundo; el Espíritu obra sobre nuestro corazón, provocando oraciones y arrepentimiento, alabanza y agradecimiento...

Los servicios religiosos, las oraciones, la alabanza, la confesión arrepentida del pecado ascienden desde los verdaderos creyentes como un incienso hasta el santuario celestial; pero al pasar por los corruptos canales de la humanidad, quedan tan contaminados que a menos que sean purificados con sangre, nunca pueden ser de valor ante Dios.  No ascienden con pureza impecable, y no son aceptables a Dios a menos que el Intercesor que está a la diestra de Dios los presente y purifique con su justicia.  Todo el incienso de los tabernáculos terrenales debe estar humedecido con las purificadoras gotas de la sangre de Cristo.  El sostiene delante del Padre el incensario de sus propios méritos en el cual no hay mancha de corrupción terrenal.  Reúne en este incensario las oraciones, las alabanzas y las confesiones de su pueblo y añade su propia justicia inmaculada.  Entonces, perfumado con los méritos de la propiciación de Cristo, asciende el incienso delante de Dios plena y enteramente aceptable (Manuscrito 50, 1900). 78

Jueves 11 de marzo UN ABOGADO REVESTIDO CON NUESTRA NATURALEZA

Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo (1 Juan 2: 1).

Son ilimitados los decretos y dádivas de Dios en nuestro favor.  El mismo trono de gracia está ocupado por Aquel que nos permite que lo llamemos Padre... Ha colocado a su diestra a un Abogado revestido con nuestra naturaleza.  Como nuestro Intercesor, la obra de Cristo es presentarnos ante Dios como a sus hijos e hijas.  Intercede a favor de los que lo reciben.  Con su propia sangre ha pagado el precio de su rescate.  Por virtud de sus propios méritos les da poder para llegar a ser miembros de la familia real, hijos del Rey celestial.  Y el Padre demuestra su infinito amor por Cristo al recibir y dar la bienvenida a los amigos de Cristo como a sus amigos.  Está satisfecho con la expiación efectuada.  Es glorificado con la encarnación, la vida, la muerte y la mediación de su Hijo.

Nuestras peticiones ascienden al Padre en el nombre de Cristo.  El intercede en nuestro favor, y el Padre abre todos los tesoros de su gracia a nuestra disposición para que los disfrutemos y los impartamos a otros...

Cristo es el vínculo entre Dios y el hombre... Coloca toda la virtud de su justicia del lado del suplicante.  Ruega por el hombre, y el hombre que necesita ayuda divina suplica por sí mismo en la presencia de Dios usando la influencia de Aquel que dio su vida por la vida del mundo.  Cuando reconocemos delante de Dios nuestro aprecio por los méritos de Cristo, se añade fragancia a nuestras intercesiones.  Cuando nos acercamos a Dios mediante la virtud de los méritos del Redentor, Cristo nos coloca muy cerca de su lado, rodeándonos con su brazo humano, mientras su brazo divino se aferra del trono del Infinito.  Pone sus méritos, como dulce incienso en el incensario de nuestras manos a fin de animar nuestras peticiones (Testimonies, tomo 8, págs. 177-179). 79

Viernes 12 de marzo CUANDO JESÚS INTERCEDE

Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios (Heb. 9: 24).

Nuestro precioso Redentor está delante del Padre como nuestro intercesor... Los que quieran alcanzar la norma divina, escudriñen por sí mismos las Escrituras para que tengan un conocimiento de la vida de Cristo y la comprensión de su misión y obra.  Contémplenlo como a su Abogado, que está dentro del velo, teniendo en su mano el incensario de oro, del cual asciende a Dios el santo incienso de los méritos de su justicia en favor de los que oran a él.  Si ellos pudieran. contemplarlo, experimentarían la seguridad de que tienen un Abogado poderoso e influyente en las cortes celestiales, y que su caso está ganado ante el trono de Dios...

Cuando confesáis vuestros pecados, cuando os arrepentís de vuestras iniquidades, Cristo toma vuestra culpabilidad sobre sí mismo y os imputa su propia justicia y poder.  Para los contritos de espíritu, da el áureo aceite del amor y los ricos tesoros de su gracia.  Entonces es cuando podéis ver que el sacrificio del yo ante Dios, mediante los méritos de Cristo, os hace de infinito valor, pues revestidos con el manto de la justicia de Cristo, os convertís en hijos e hijas de Dios.  Los que se acercan al Padre, reconociendo el arco iris de la promesa, y piden perdón en el nombre de Jesús, recibirán lo que piden.  Con la primera expresión de arrepentimiento, Cristo presenta la petición del humilde suplicante delante del trono como si fuera su propio deseo en favor del pecador.   Dice: "Yo rogaré al Padre por vosotros" (Juan 16: 26).

Jesús, nuestro precioso Salvador, no pudo vernos expuestos a las trampas fatales de Satanás y reprimirse de hacer un sacrificio infinito en nuestro favor.  Se interpone entre Satanás y el alma tentada Y dice: "Quítate de delante de mí, Satanás" (Mat. 16: 23)  (Youth's Instructor, 16-1-1896). 80

Sábado 13 de marzo SALVACIÓN HASTA LO SUMO

Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos (Heb. 7: 25).

¿Qué comprende la intercesión?  Es la cadena áurea que une al hombre finito con el trono del Dios infinito.  El ser humano, a quien Cristo ha salvado por su muerte, importuna ante el trono de Dios, y su petición es tomada por Jesús que lo ha comprado con su propia sangre.  Nuestro gran Sumo Sacerdote coloca su justicia de parte del sincero suplicante, y la oración de Cristo se une con la del ser humano que ruega.

Cristo insta a su pueblo que ore sin cesar.  Esto no significa que debiéramos estar siempre de rodillas, sino que la oración ha de ser como el aliento del alma.  Nuestros pedidos silenciosos, doquiera estemos, han de ascender a Dios, y Jesús nuestro Abogado suplica por nosotros, sosteniendo con el incienso de su justicia nuestros pedidos ante el Padre.

El Señor Jesús ama a su pueblo, y lo fortalece cuando éste pone su confianza en Cristo y depende plenamente de él. Vivirá mediante su pueblo, dándole la inspiración de su Espíritu santificante, impartiendo al alma una transfusión vital de si mismo.  Cristo obra mediante las facultades de los suyos y hace que ellos elijan la voluntad de Cristo y procedan de acuerdo con el carácter de él.  Entonces ellos dicen con el apóstol Pablo: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gál. 2: 20) ...

El Señor no dejará a sus hijos afligidos y probados para que soporten las tentaciones de Satanás.  Tenemos el privilegio de confiar en Jesús.  Los cielos están henchidos de ricas bendiciones, y es nuestro el privilegio de tener el gozo de Cristo en nosotros para que nuestro gozo sea completo. No tenemos porque no pedimos o porque no oramos con fe (Carta 13, 1894). 81

Domingo 14 de marzo SALVACIÓN EN TODA TORMENTA

La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec (Heb. 6: 19, 20).

Delante de nosotros ha sido colocada la esperanza, la esperanza de la vida eterna.  Nada menos que eso satisfará a nuestro Redentor; pero depende de nosotros el aferrarnos de esa esperanza por fe en Aquel que ha Prometido.  Quizá tengamos que sufrir; pero los que son participantes con él en sus sufrimientos, participarán con él en su gloria.  El ha comprado el perdón y la inmortalidad para las almas pecadoras de los hombres que perecen; pero depende de nosotros el recibir esos dones por fe.  Creyendo en él, tenemos esta esperanza como un ancla del alma, segura y firme.  Hemos de comprender que podemos esperar confiadamente el favor de Dios no sólo en este mundo, sino en el mundo celestial, puesto que Cristo ha pagado tal precio por nuestra salvación.  La fe en la expiación e intercesión de Cristo nos mantendrá firmes e inconmovibles en medio de las tentaciones que oprimen a la iglesia militante.  Contemplemos la gloriosa esperanza que es puesta ante nosotros, y aferrémonos de ella por fe...

Ganamos el cielo no por nuestros méritos, sino por los méritos de Cristo... No se centralice vuestra esperanza en vosotros mismos, sino en Aquel que ha entrado dentro del velo...

Es cierto que estamos expuestos a grandes peligros morales; es cierto que estamos en peligro de ser corrompidos.  Pero este peligro sólo nos amenaza si confiamos en el yo y miramos no más arriba de nuestros propios esfuerzos humanos.  Al hacer esto, provocaremos el naufragio de la fe (Review and Herald, 9-6-1896).

En Cristo se centraliza nuestra esperanza de vida eterna...Nuestra esperanza es un ancla para el alma, segura y firme, cuando entra dentro del velo, pues el alma zamarreada por la tempestad se convierte en participante de la naturaleza divina (Carta 10, 1895). 82

Lunes 15 de marzo  JESÚS NOS MANTIENE FIRMEMENTE

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano (Juan 10: 27, 28).

En los atrios celestiales, Cristo intercede por su iglesia, intercede por aquellos para quienes pagó el precio de la redención con su sangre.  Los siglos de los siglos no podrán menoscabar la eficiencia de su sacrificio expiatorio.  Ni la vida ni la muerte, ni lo alto ni lo bajo, pueden separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús; no porque nosotros nos asimos de él tan firmemente, sino porque él nos sostiene con seguridad.  Si nuestra salvación dependiera de nuestros propios esfuerzos, no podríamos ser salvos; pero ella depende de Uno que endosa todas las promesas (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 441).

Jesús, precioso Jesús, "misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión Y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado" (Éxo. 34: 6, 7). ¡Oh, cuán privilegiados somos porque podemos venir a Jesús tal como somos y podemos descansar en su amor!  No tenemos esperanza fuera de Jesús.  Sólo él puede tomarnos con su mano y sacarnos de las profundidades del desánimo y la impotencia para colocar nuestros pies sobre la Roca.  Aunque el alma humana puede aferrarse a Jesús comprendiendo desesperadamente su gran necesidad, Jesús se aferrará de las almas compradas con su propia sangre con mayor firmeza aun que la del pecador que se aferra de él.

Leo esto vez tras vez, por estar tan lleno de seguridad: "Teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.  Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia" (Heb. 4: 14-16) (Carta 119, 1893). 83

Martes 16 de marzo EL MISTERIO DE LA PIEDAD

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Rom. 8: 32).

Antes de que fuera conferido este admirable e incomparable don, todo el universo celestial estaba profundamente conmovido por el esfuerzo de comprender el insondable amor de Dios, conmovido por despertar en el corazón humano una gratitud proporcional al valor de ese don.  Nosotros, por quienes Cristo ha dado su vida, ¿vacilaremos entre dos opiniones? ¿Le daremos a Dios tan sólo una pizca de nuestras facultades naturales? ¿Le devolveremos tan sólo una parte de las capacidades y facultades que nos ha prestado Dios? ¿Podemos hacer esto al paso que sabemos que Aquel que era el Comandante de todo el cielo... comprendiendo la impotencia de los hombres, vino a esta tierra revestido de naturaleza humana, para que pudiéramos unir nuestra humanidad con su divinidad?

Se hizo pobre para que pudiéramos entrar en posesión de los tesoros celestiales, un alto y sobremanera eterno peso de gloria.  Para rescatar a la raza humana, descendió de una humillación a otra, hasta que el divino humano Cristo doliente fue levantado en la cruz para atraer a todos los hombres a sí.  El Hijo de Dios no podría haber mostrado mayor condescendencia; no podría haberse rebajado más.

Este es el misterio de la piedad... Este es el misterio que ha conmovido a todo el cielo a unirse con el hombre para llevar a cabo, el gran plan de Dios para la salvación de un mundo arruinado, para que los hombres y las mujeres pudieran ser guiados por las señales en el cielo y en la tierra a prepararse para la segunda venida de nuestro Señor...

Como Cabeza de la iglesia, Cristo llama con autoridad a cada persona que dice creer en él para que siga su ejemplo de abnegación y sacrificio propio... Son llamados para congregarse sin demora bajo el estandarte manchado de sangre de Cristo Jesús (Manuscrito 62, 1902). 84

Miércoles 17 de marzo UN PUENTE SOBRE EL ABISMO

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida, nadie viene al Padre, sino por mí (Juan 14: 6).

Cuando Jesús dijo: "yo soy el camino, y la verdad, y la vida", pronunció una verdad de significado admirable.  La transgresión del hombre había separado a la tierra del cielo, y al hombre finito del Dios infinito.  Como una isla se separa de un continente, así la tierra fue apartada del cielo y un gran canal quedó entre el hombre y Dios.  Jesús salvó ese abismo, e hizo un camino para que el hombre fuera a Dios.  El que no tiene luz espiritual, no ve el camino, no tiene esperanza; y los hombres han originado teorías propias acerca del camino de la vida... Pero Jesús es el único nombre dado a los hombres por el que pueden ser salvos.  A través del abismo provocado por el pecado vienen las palabras de Jesús: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida".

No hay sino un Mediador entre Dios y el hombre... Tan sólo Cristo es el camino, la verdad, la vida; y el hombre puede ser justificado sólo mediante la imputación de la justicia de Cristo.  El hombre es justificado gratuitamente por la gracia de Dios mediante la fe, y no por las obras, para que nadie se gloríe.  La salvación es el don de Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor....

Pespués de que el enemigo había hecho pecar a Adán y Eva mediante engaños, quedó cortada la relación entre el cielo y la tierra; y si no hubiera sido por Jesucristo, el camino al cielo nunca más hubiera sido conocido por la raza caída... Cristo es la escalera mística, cuya base descansa sobre la tierra y cuyo peldaño superior llega al trono del Infinito...

Cristo dijo: "El que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá y hallará pastos" (Juan 10: 9).  Alégrese la tierra, regocíjense los habitantes del mundo porque Cristo ha salvado el abismo abierto por el pecado y ha unido a la tierra con el cielo (Review and Herald, 11-11-1890). 85

Jueves 18 de marzo LA PERLA PRECIOSA

También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró (Mat. 13: 45. 46).

Esta buena perla representa el inapreciable tesoro de Cristo, así como también el tesoro oculto en el campo.  En Cristo tenemos todo lo que necesitamos para nosotros en esta vida, y lo que constituirá el gozo del mundo venidero.  Todo el dinero del mundo no comprará el don de la paz, el descanso y el amor.  Recibimos estos dones por la fe en Cristo.  No podemos comprarlos de Dios: no tenemos nada con qué comprarlos.  Somos la propiedad de Dios; pues la mente, el cuerpo y el alma han sido comprados por el rescate de la vida del Hijo de Dios...

Entonces, ¿con qué se ha de comprar el tesoro eterno?  Sencillamente, devolviéndole a Jesús lo que le pertenece, recibiéndolo en el corazón por fe.  Significa cooperación con Dios; llevar el yugo con Cristo; sostener sus cargas... El Señor Jesús puso a un lado su corona real... revistió su divinidad con humanidad a fin de que por medio de la humanidad pudiera elevar a la raza humana.  De tal modo apreció las posibilidades de la raza humana, que se convirtió en el sustituto y seguridad del hombre.  Coloca sus propios méritos sobre el hombre y así lo eleva en la escala de valor moral con Dios.

Cristo es el sacrificio expiatorio.  Dejó la gloria del cielo, abandonó sus riquezas, puso a un lado su honra, no con el propósito de crear amor e interés para el hombre en el corazón de Dios, sino para ser un exponente del amor que existía en el corazón del Padre...

Por la gracia de Cristo podemos ser fortalecidos y madurados para que, aunque somos imperfectos, podamos llegar a ser completos en él.  Nos hipotecamos a Satanás, pero Cristo vino a rescatarnos y redimirnos... Somos salvados únicamente por gracia, el don gratuito de Dios en Cristo (Youth's Instructor, 5-9-1895). 86

Viernes 19 de marzo JOYAS PRECIOSAS DE CRISTO

Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré como el hombre que perdona a su hijo que le sirve (Mal. 3: 17).

El reino de los cielos es representado por un mercader que "busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenia, y la compró" (Mat. 13: 45, 46).

Esta parábola tiene un significado doble y se aplica no sólo al hombre que busca el reino de los cielos, sino a Cristo que busca su herencia perdida.  Por la transgresión, el hombre perdió su santa inocencia, y se hipotecó a Satanás.  Cristo, el unigénito de Dios, se empeñó por la redención del hombre, y pagó el precio de su rescate en la cruz del Calvario.  Dejó los mundos no caídos, la compañía de los santos ángeles del universo celestial; pues no podía estar satisfecho mientras la humanidad estuviera alejada de él.  El mercader celestial pone a un lado su manto y corona reales.  Aunque es el Príncipe y Comandante de todos los cielos, toma sobre si la vestidura de la humanidad, y viene a un mundo que está malogrado y marchitado con la maldición, para buscar la perla perdida, para buscar al hombre caído por la desobediencia...  Somos unidos mediante un pacto con Dios, recibimos el perdón y hallamos paz.  Jesús encuentra la perla de la humanidad perdida, y la engarza de nuevo en su propia diadema...

Él dijo: "Yo soy la luz del mundo" (Juan 8: 12).   Está dispuesto a inspirar con esperanza al más pecaminoso y degradado.  Dice: "Al que a mi viene, no le echo fuera" (Juan 6: 37).  Cuando un alma encuentra al Salvador, el Salvador se regocija como un mercader que ha hallado su perla preciosa.  Por su gracia obrará en el alma hasta que sea como una joya pulida para el reino celestial (Youth's Instructor, 10-10-1895). 87

Sábado 20 de marzo LAS COSAS MEJORES DE LA VIDA

Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Juan 10: 10, úp).

Cada momento de nuestra vida es intensamente real.  La vida no es un juego; está llena de solemne importancia, cargada de responsabilidades eternas.  Cuando consideremos la vida desde este punto de vista, nos daremos cuenta de nuestra necesidad de ayuda divina.  Sentiremos vigorosamente la convicción de que una vida sin Cristo será una vida de completo fracaso; pero si Jesús habita en nosotros, viviremos para un propósito.  Entonces comprenderemos que sin el poder de la gracia y el Espíritu de Dios, no podemos alcanzar la elevada norma que él ha colocado delante de nosotros.  Hay una divina excelencia de carácter que hemos de alcanzar; y al esforzarnos por llegar a la norma del cielo, los incentivos divinos nos impelerán hacia adelante, la mente se equilibrará y la intranquilidad del alma se desvanecerá en el reposo en Cristo.

Con cuánta frecuencia nos relacionamos con gente que nunca es feliz.  No puede disfrutar del gozo y paz que da Jesús.  Hay quienes profesan ser cristianos, pero no cumplen con las condiciones necesarias para que se efectúe la promesa de Dios.  Jesús ha dicho: "Venid a mí... Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mat. 11: 28-30).  La razón por la cual muchos están intranquilos es porque no están aprendiendo en la escuela del Maestro.  El sumiso y abnegado hijo de Dios comprende por experiencia propia lo que es tener la paz de Cristo (Review and Herald, 22-9-1891).

Las mejores cosas de la vida, sencillez, honradez, fidelidad, pureza, integridad incontaminado, no se pueden ni comprar ni vender.  Se dan gratuitamente para el analfabeto o el culto, para el blanco o el negro, para el pobre y para el rey en su trono (Carta 109, 1901). 88

Domingo 21 de marzo LA INVERSIÓN MAS PROVECHOSA

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien (Sal. 139: 14).

La vida tan sólo se nos da transitoriamente: y todos debiéramos hacernos la pregunta: ¿Cómo puedo invertir mi vida de modo que rinda el mayor provecho posible?  La vida es valiosa únicamente si la empleamos para el beneficio de nuestros prójimos y la gloria de Dios.  El cultivo cuidadoso de las facultades con que el Creador nos ha dotado nos capacitará para la utilidad aquí y la vida eterna en el mundo venidero.

El tiempo bien empleado es el que se dedica al establecimiento y conservación de la buena salud física y mental... Es fácil perder la salud, pero es difícil recuperarla ...

No podemos permitirnos el empequeñecer o dañar una sola función de la mente o del cuerpo por excesivo trabajo o por el abuso de cualquier parte de la maquinaria viviente.  Tan ciertamente como lo hagamos, sufriremos las consecuencias.  Nuestro primer deber para Dios y nuestros prójimos es desarrollar todas nuestras facultades.  Debiera cultivarse hasta el máximo grado de perfección cada facultad con que el Creador nos ha dotado... Se necesita la gracia de Cristo para refinar y purificar la mente; esta voluntad nos capacita para ver y corregir nuestras deficiencias y para mejorar lo que es excelente en nuestro carácter.  Esta obra, efectuada en nosotros por la fortaleza y nombre de Jesús, será de más beneficio para la sociedad que cualquier sermón que podamos predicar...

Hay pocos todavía que se han dado cuenta lo suficiente como para comprender cómo sus hábitos de alimentación tienen que ver con su salud, su carácter, su utilidad en este mundo y su destino eterno.  El apetito siempre debiera estar sometido... El cuerpo debiera ser siervo de la mente, y no la mente del cuerpo.  Todos debieran entender en cuanto a su organismo físico lo que el salmista pudo decir: "Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido formado" (Review and Herald. 23-9-1884). 89

Lunes 22 de marzo EL CAPITAL DEPOSITADO

Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe adónde va. (Juan 12: 35)

Esta es la amonestación que daríamos a los que pretenden creer la verdad: "Aún un poco está la luz entre vosotros".  Os pediríamos que considerarais la brevedad de la vida humana, cuán prestamente pasa el tiempo. 

Dentro de nuestro alcance hay áureas oportunidades y privilegios.  La copiosa y abundante misericordia de Dios espera que demandemos sus más ricos tesoros.  El Salvador está dispuesto para prodigar gratuitamente sus bendiciones, y la única pregunta es: ¿Las aceptaréis?  Se han hecho ricas provisiones y la luz brilla de una diversidad de formas; pero esa luz perderá su precioso carácter para los que no la aprecian, no la aceptan ni responden a ella, o, habiéndole recibido, no transmiten la luz a otros.

Vuestra vida, vuestra alma, vuestra fortaleza, vuestras facultades mentales y físicas han de ser consideradas como un capital depositado para que se incremente para vuestro Señor durante el período de vuestra vida.  Habéis de permanecer en vuestro lugar determinado en el gran ejército de Dios para llevar a cabo su plan de salvar vuestra propia alma y el alma de otros.  Lo podéis hacer viviendo una vida cristiana consecuente, realizando esfuerzos fervientes, aprendiendo en la escuela de Cristo sus caminos, sus propósitos, y subordinando vuestra voluntad y vuestros caminos a la voluntad... de Cristo...

"El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida" (1 Juan 5: 12).  Los que creen en Cristo derivan el poder de sus motivos y la estructura de su carácter de Aquel en quien creen.  "Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos" (2 Cor. 13: 5) (Youth's Instructor, 10-1-1895). 90

Martes 23 de marzo LA VIDA QUE DIOS USA

Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.  (Isa. 43: 7).

Nuestra vida es del Señor y está revestida de una responsabilidad que no comprendemos plenamente.  Las hebras del yo están entretejidas en la trama, y esto ha deshonrado a Dios...

Nehemías, después de haber ganado tan gran influencia sobre el monarca en cuya corte vivía, y sobre su pueblo en Jerusalén, en vez de alabar sus propios excelentes rasgos de carácter, su notable aptitud y energía, presentó el asunto tal como era.  Declaró que su éxito se debía a la bondadosa mano de Dios que estaba sobre él.  Acariciaba la verdad de que Dios era su salvaguardia en cada puesto de influencia.  Alababa el poder habilitante de Dios en cada rasgo de carácter por el cual había obtenido favor...

Necesitamos comprender profundamente que toda influencia es un talento precioso que ha de usarse para Dios... En los seres humanos, hay la tentación constante de considerar que cualquier influencia que hayan ganado es el resultado de algo valioso que hay en ellos mismos.  El Señor no puede actuar con los tales...El convierte en su representante al siervo fiel y humilde: el que no se ensoberbecerá, ni pensará de sí más elevadamente de lo que deba pensar.  La vida de tal siervo será dedicada a Dios como un sacrificio vivo, y esa vida será aceptada, usada y sostenida.  Dios anhela hacer sabios a los hombres con su propia sabiduría divina, para que esa sabiduría pueda ser ejercida para provecho de Dios.  El se manifiesta a sí mismo mediante el consagrado y humilde obrero ...

Emplead cada facultad que os ha sido confiada como un sagrado tesoro, que ha de usarse para impartir a otros el conocimiento y la gracia recibidos.  Así responderéis al propósito para el cual Dios os las ha dado.  El Señor nos requiere que sumerjamos el yo en Jesucristo y que dejemos que toda la gloria sea para Dios (Carta 83, 1898). 91

Miércoles 24 de marzo GUÍA Y AMIGO

Acuérdate de los tiempos antiguos, considera los años de muchas generaciones; pregunta a tu padre, y él te declarará. (Deut. 32: 7)

La vida es como un viaje.  Hay tormentas y luz del sol, pero recordemos que nos estamos acercando al puerto deseado.  Pronto estaremos más allá de las tormentas y tempestades.  Nuestro deber actual es prestar atención a la voz que dice: "Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón" (Mat. 11: 29).  Debemos aceptar diariamente esa invitación.  El pasado está en el libro donde se anotan todas las cosas.  No podemos borrar el registro, pero podemos aprender muchas cosas, si así lo queremos.  El pasado debiera enseñarnos sus lecciones.  Al convertir al pasado en nuestro guía, también podemos hacerlo nuestro amigo.  Al traer a la mente lo que en el Pasado nos ha sido desagradable, que nos enseñe a no repetirlo.  No se registre nada en el futuro que nos cause remordimiento después... Cada día que vivimos estamos haciendo nuestra historia.  Hoy es nuestro, ayer está más allá de nuestra posibilidad de enmendarlo o controlarlo.  No apenemos, pues, hoy al Espíritu de Dios, pues mañana no podremos hacer volver este día; será ayer para nosotros...

Jesús tiene abundante ayuda y gracia para todos los que las aprecien.  El Señor es nuestro ayudador; con él está el perdón.  Sólo él puede borrar los pecados del pasado.  Puede fortalecer la mente.  Si consideramos al pasado no más ya como a nuestro enemigo, sino como a un amigo para que nos amoneste haciéndonos retirar del terreno donde no debemos acercarnos, demostrará ser un amigo verdadero...

¿Nos aferraremos del bien y lo apreciaremos, y rehusaremos el mal? ¿Caminaremos humildemente con Dios?... Tenemos sólo un pequeño período en el cual obrar.  No debemos educarnos para inquietarnos.  Mantened los ojos hacia arriba, fijos en el blanco de nuestra elevada vocación en Cristo Jesús (Carta 66, 1898). 92

Jueves 25 de marzo CUMPLIENDO LAS OBLIGACIONES DE LA VIDA

Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. (Rom. 14: 7)

Formulaos la pregunta: "¿Qué es mi vida para Dios y para mis prójimos?" No hay nadie que viva para sí.  Ninguna vida se vive en terreno neutral.  Nuestros conceptos de la vida pueden ser influidos por el enemigo de toda justicia, de modo que no comprendamos su vasta importancia; pero no podemos desprendernos de nuestra responsabilidad: vivir sin tomar en cuenta la vida futura, inmortal y todavía cumplir con nuestro deber para con Dios y nuestros prójimos.  Cada uno es una parte del gran tejido de la humanidad, y cada uno tiene una influencia muy abarcante.  No podemos cumplir la obligación que descansa sobre nosotros con nuestra sola fuerza.  Debemos tener la ayuda divina para hacer frente a nuestras responsabilidades, a fin de que nuestra influencia lleve la debida dirección y sea una influencia que recoja con Cristo.

Todos nuestros talentos de tiempo, capacidad e influencia fueron concedidos por Dios y han de serle devueltos en servicio voluntario.  El gran propósito de la vida que Dios nos ha dado no es el de conseguir ventajas temporales, sino la obtención de los eternos privilegios del reino de los cielos.  El Señor ha comprado todo lo que hay en nosotros por la preciosa sangre de Cristo; y retener de él lo que le pertenece, es un robo de la peor especie (Youth's Instructor, 13-9-1894).

Nuestra vida no es nuestra, nunca lo fue y nunca puede ser.  La pregunta importante es: ¿Está entretejida mi vida con la de Jesús?...

Si os relacionáis con Dios, temiéndole, amándole, obedeciéndole y dando al mundo un ejemplo viviente de lo que debiera ser la vida cristiana, cumpliréis con vuestra obligación para Dios y vuestros prójimos.  Habéis de demostrar en vuestra vida lo que significa amar a Dios de todo vuestro corazón, y a vuestro prójimo como a vosotros mismos (Youth's Instructor, 21-6-1894). 93

Viernes 26 de marzo  LOS MAS ELEVADOS OBJETOS DE AMBICIÓN

Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.  (Juan 6: 27)

No podemos decir al ambicioso que debe dejar de serlo si quiere ser cristiano.  Dios coloca delante de él los más elevados objetos de ambición: un manto blanco inmaculado, una corona tachonada de joyas, un cetro, un trono de gloria, un honor que es tan duradero como el trono de Jehová.  Todos los elementos de carácter que ayudan al hombre a tener éxito y ser honrado en el mundo el deseo irrefrenable de hacer algún bien mayor, la voluntad indómita, el esfuerzo tenaz, la perseverancia incansable, no han de ser desechados.  Han de permanecer, y mediante la gracia de Dios recibida en el corazón, han de cambiar de dirección.  Esos valiosos rasgos de carácter han de aplicarse a objetos tanto más elevados y nobles que los propósitos mundanos, como los cielos son más altos que la tierra.

Jesús presenta un manto blanco, una corona de gloria más rica que la que jamás haya adornado las sienes de un monarca, y títulos por encima de los que tienen los honorables príncipes.  La recompensa de una vida dedicada al servicio de Cristo excede a cualquier cosa que la imaginación humana pueda abarcar.  Cristo no demanda que los hombres pongan a un lado su celo, su deseo de superación y elevación; sino quiere que busquen, no tesoros perecederos u honores transitorios, sino lo que es perdurable...

Dios se agrada si apuntan alto los que se esfuerzan por la vida eterna.  Habrá poderosas tentaciones para complacer los rasgos naturales del carácter... Por cada tentación resistida es una victoria de valor inapreciable ganada al someter el yo; ella doblega las facultades al servicio de Jesús, y aumenta la fe, esperanza, paciencia y tolerancia... Al ser instados a luchar por la victoria, con la fortaleza de Jesús apuntemos hacia la corona celestial con estrellas (Review and Herald. 25-10-1881. 94

Sábado 27 de marzo SEMBRANDO Y COSECHANDO

No os engañéis; Dios no Puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.  Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. (Gál. 6: 7,

¿Qué significa sembrar para la carne?  Es seguir los deseos e inclinaciones del propio corazón natural.  Cualquiera sea nuestra profesión, si estamos sirviendo al yo en vez de servir a Dios, estamos sembrando para la carne. 

La vida cristiana es una vida de abnegación y de llevar la cruz.  Hemos de soportar penalidades como buenos soldados de Jesucristo...  No podemos preguntar: ¿Qué es lo que nos conviene? sino solamente: ¿Cuáles son nuestras órdenes?  Nadie considera que la vida de un soldado sea una vida de complacencia propia y satisfacción egoísta.  Hoy estamos en el campo de batalla y dos grandes fuerzas siempre están luchando por la supremacía...

¿Qué estáis sembrando en vuestra vida diaria? ¿Estáis sembrando para vuestra carne? ¿Pensáis tan sólo en vuestros placeres y conveniencias? ¿Sembráis para el orgullo, la vanidad y la ambición?  "Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará"... Os suplico que sembréis para el Espíritu.  Cada tentación resistida os dará poder para sembrar para el Espíritu en otro tiempo de prueba (Review and Herald, 5-5-1891).

Si sembráis fe, prestando obediencia a Cristo, segaréis fe y poder para obediencia futura.  Si procuráis ser una bendición para otros, Dios os bendecirá...

El gozo que damos a otros se reflejará en nosotros; pues así como sembramos, así segaremos...

Se ha hecho abundante provisión para que todos los que desean vivir una vida piadosa puedan tener gracia y fortaleza mediante Jesús nuestro divino Redentor...

Los siervos de Dios han de recibir paz y fortaleza de la Fuente de su fortaleza y al hacerlo, encontrarán que la vida está llena de felicidad y paz (Ibid). 95

Domingo 28 de marzo LA VIDA NO ES UN JUEGO

De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. (Romanos 14: 12)

Todos nosotros, como seres bendecidos por Dios con facultades de razonamiento, inteligencia y juicio, deberíamos reconocer nuestra responsabilidad ante Dios.  La vida que nos ha dado es una responsabilidad sagrada, y ningún momento de ella ha de ser considerado livianamente, pues hemos de encontrarlo nuevamente en el registro del juicio.  Nuestras vidas están tan ciertamente trazadas en los libros del cielo como una fotografía en la placa del fotógrafo.  No sólo se nos hace responsables por lo que hacemos, sino por lo que hemos dejado sin hacer...

Es el amor a la comodidad egoísta, el amor al placer, vuestro amor propio, exaltación propia, lo que impide que aprendáis las preciosas lecciones de la vida en la escuela de Cristo.  El deber del cristiano es no permitir que lo modelen el ambiente y las circunstancias, sino vivir por encima de los factores que lo rodean formando su carácter de acuerdo con el Modelo divino.  Ha de ser fiel en cualquier lugar donde se encuentre.  Ha de hacer su deber con fidelidad aprovechando las oportunidades que Dios le da, aprovechando al máximo sus talentos...

Si moráis en Cristo, aprendiendo de su escuela, no seréis rudos, faltos de honradez o desleales.  La cruz de Cristo corta de raíz todas las pasiones y prácticas que no son santas.  Cualquiera sea la naturaleza de vuestro trabajo, llevaréis a él los principios de Cristo y os identificaréis con la tarea entregada a vuestras manos.  Vuestro interés será el de vuestro empleador.  Si se os paga por vuestro tiempo, comprenderéis que el tiempo para trabajar no es vuestro, sino que pertenece al que os paga.  Si sois descuidados y despilfarradores, malgastando material, derrochando tiempo, fallando en ser laboriosos y diligentes, se os registra en los libros del cielo como siervos infieles (Review and Herald, 22-9-1891). 96

Lunes 29 de marzo MODELADOS DE ACUERDO CON EL CARÁCTER DE CRISTO

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.  (2 Cor. 3: 18)

Cuando un hombre se aparta de las imperfecciones humanas y contempla a Jesús, se realiza en su carácter una transformación divina.  Fija sus ojos sobre Cristo como sobre un espejo que refleja la gloria de Dios y al contemplarlo, se transforma a la misma imagen, de gloria en gloria, como por el Espíritu del Señor...

Apartad vuestros ojos de las imperfecciones de otros, y fijadlos firmemente en Cristo.  Estudiad su vida y carácter con corazón contrito.  Necesitáis no sólo ser iluminados, sino vivificados para que podáis ver el banquete que está delante de vosotros y para que comáis y bebáis la carne y sangre del Hijo de Dios, que es su Palabra.  Gustando la buena Palabra de vida, alimentándoos con el Pan de vida, podréis ver el poder de un mundo venidero y ser nuevas criaturas en Cristo Jesús.

El Espíritu Santo revela a Cristo en la mente y la fe se posesiona de él.  Si aceptáis a Cristo como a vuestro Salvador personal, conoceréis por experiencia el valor del gran sacrificio hecho en vuestro favor en la cruz del calvario.  El Espíritu de Cristo, al obrar sobre el corazón, lo conforma a su imagen; pues Cristo es el modelo sobre el cual trabaja el Espíritu...

Poseer a Cristo es vuestra primera obra, y revelarlo como Aquel que puede salvar hasta lo sumo a todos los que se le allegan, es vuestra obra que le sigue en importancia.  Servir al Señor de todo corazón es honrar y glorificar su nombre ocupándoos de cosas santas, teniendo la mente llena de las verdades vitales reveladas en su santa Palabra...

La bondad, la humildad, la mansedumbre y el amor son los atributos del carácter de Cristo. Si tenéis el espíritu de Cristo, vuestro carácter se modelará a semejanza del suyo (Carta 74, 1897). 97

Martes 30 de marzo COMO GOZAR DEL CIELO

Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.  (2 Ped. 1: 4)

El designio de Dios al darnos ricas promesas es presentado por el apóstol Pedro, para que, seamos "participantes de la naturaleza divina ..." Nuestras apetencias terrenales y mundanales deben ser transformadas a semejanza de las divinas y celestiales.  El cielo no sería cielo para Ud. ni para mí si nuestros gustos, meditaciones y nuestro temperamento no fueran como los de Cristo.  Las puras y celestiales mansiones que Cristo ha ido a preparar para sus hijos son tales que sólo los redimidos pueden apreciarlas habiendo sido hechos idóneos para ellas par la obra interna de la gracia en su corazón.

Podría describirle las bienaventuranzas del cielo, las coronas preparadas para los vencedores, el lino blanco que es la justicia de Cristo, las palmas de victoria las arpas de oro.  Pero solamente esto no haría del cielo un lugar de bendición para ninguno de nosotros.  Sin ninguna de esas cosas, si tenemos caracteres puros y santos, estaríamos felices porque tendríamos a Jesús y su amor.

La pureza, la inocencia y la conformidad con el carácter de Cristo harán que el cielo sea deseable.  Todas las facultades se fortalecerán en forma de un todo armonioso.  La bendición perfecta sólo puede morar en el corazón donde Cristo reina supremo.
Cristo vino a nuestro mundo para morir, el Justo por los injustos,... para que pudiera elevar y ennoblecer a hombres y mujeres y estampar sobre ellos su divina imagen (Carta 4, 1885).

No necesitamos retener una sola tendencia pecaminosa... Al participar de la naturaleza divina, las malas tendencias, hereditarias y cultivadas, son eliminadas del carácter y somos convertidos en un poder viviente para el bien (Review and Herald, 24-4-1900). 98

Miércoles 31 de marzo PROVISIONES PARA CADA EMERGENCIA

¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?  La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron.  (Heb. 2: 3)

El divino Autor de la salvación no dejó nada incompleto en el plan; cada una de sus fases es perfecta. El pecado de todo el mundo fue colocado sobre Jesús y la Divinidad prodigó en Jesús su más alto valor a la humanidad doliente, para que todo el mundo pudiera ser perdonado por fe en el Sustituto.  El más culpable no necesita tener temor de que Dios no lo perdone, porque será remitido el castigo de la ley debido a la eficacia del sacrificio divino.  Mediante Cristo, puede volver a su obediencia a Dios.

¡Cuán maravilloso es el plan de la redención en su sencillez y plenitud!  No sólo proporciona el perdón pleno al pecador, sino también la restauración del transgresor, preparando un camino por el cual puede ser aceptado como hijo de Dios.  Por medio de la obediencia puede poseer amor, paz y gozo.  Su fe puede unirlo en su debilidad con Cristo, la Fuente de fortaleza divina; y mediante los méritos de Cristo puede hallar la aprobación de Dios porque Cristo ha satisfecho las demandas de la ley, e imputa su justicia al alma penitente que cree...

¡Qué maravilloso amor fue desplegado por el Hijo de Dios!... Cristo toma al pecador en su más profunda degradación y lo purifica, refina y ennoblece.  Contemplando a Jesús tal como es, se transforma el pecador y es elevado a la misma cumbre de la dignidad, llegando aun a sentarse con Cristo en su trono...

El plan de la redención responde a cada emergencia y a cada necesidad del alma.  Si fuera deficiente en alguna forma, el pecador podría hallar excusa... pero el Dios infinito conocía cada necesidad humana y ha hecho amplia provisión para suplirla... ¿Qué, pues, podrá decir el pecador en el gran día del juicio final? (Review and Herald, 10-10-1891). 99..
 




  

 
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