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Libros de Elena G de White

A fin de Conocerle


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Febrero:



…Lunes 1º de febrero CRISTO, LA REVELACIÓN DE DIOS

A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer. (Juan 1:18)

Cristo vino al mundo para revelar el carácter del Padre y para redimir a la raza caída.  El Redentor del mundo era igual a Dios.  Su autoridad era la autoridad de Dios.  Declaró que no tenía existencia aparte del Padre.  La autoridad con la que habló y obró milagros era expresamente suya, y sin embargo nos asegura que él y el Padre son uno...

Jesus había impartido un conocimiento de Dios a los patriarcas, profetas y apóstoles.  Las revelaciones del Antiguo Testamento eran enfáticamente los despliegues del Evangelio, la revelación del propósito y voluntad del Padre infinito... Y cuando vino al mundo, fue con el mismo mensaje de redención del pecado y restauración del favor de Dios (Review and Herald, 7- 1-1890).

Lo que el habla es para el pensamiento, así lo es Cristo para el Padre invisible.  Es la manifestación del Padre, y es llamado el Verbo de Dios... El mundo vio a la imagen de Dios en la pureza y la benevolencia de Cristo (Manuscrito 77, 1899).

Como legislador, Jesús ejercía la autoridad de Dios; sus órdenes y decisiones eran apoyadas por el Soberano del trono eterno.  La gloria del Padre era revelada en el Hijo... Estaba tan perfectamente relacionado con Dios, tan completamente imbuido de su luz, que el que había visto al Hijo, había visto al Padre.  Su voz era como la voz, de Dios... Dice: "Yo soy en el Padre y el Padre en mi".  "Nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar".  "El que me ha visto a mi, ha visto al Padre" (Juan 14: 11; Mat. 11: 27; Juan 14: 9) (Review and Herald, 7-1-1890). 41

Martes 2 de febrero CRISTO EN EL HOGAR

Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.  Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos.(Juan 2: 1, 2)

Cristo no vino a este mundo para prohibir el casamiento ni para derribar o destruir la relación e influencia que existen en el círculo doméstico.  Vino para restaurar, elevar, purificar y ennoblecer cada corriente de puro afecto, para que la familia de la tierra pudiera convertirse en un símbolo de la familia celestial.

Las madres están bajo el tierno cuidado de los ángeles celestiales. ¡Con cuánto interés llama el Señor Jesús a la puerta de las familias donde hay niñitos que deben ser educados y preparados!  Cuán gentilmente vela por los intereses de las madres; y cuán triste se siente cuando ve que se descuida a los niños... Los caracteres se forman en el hogar; los seres humanos se modelan para ser una bendición o una maldición.  El Señor ha confiado a la madre los miembros más jóvenes de la familia que vienen a nuestro mundo débiles y desvalidos, La infinita sabiduría y el infinito amor nos entregan a los padres, llenos de tareas y cuidados, ese tierno oficio, tan saturado de resultados eternos.  El corazón de la mujer está lleno de paciencia y amor, si esa mujer ha entregado el corazón a Dios.  Debe cooperar con Dios y con su esposo en la educación de las preciosas almas confiadas a ella, para que crezcan en Cristo Jesús.  Y el padre, confiando en la gracia de Dios, debiera llevar la sagrada responsabilidad que descansa sobre él como esposo...

En la infancia y la niñez, cuando la naturaleza es dócil, Dios quiere que se graben las más firmes impresiones para el bien.  Continuamente prosigue la batalla entre el Príncipe de la vida y el príncipe de este mundo.  La cuestión a decidir es: ¿A quién elegirá la madre como su colaborador para modelar y formar los caracteres de sus hijos? (Manuscrito 22, 1898). 42

Miércoles 3 de febrero EL QUE AMA A LOS NIÑITOS

Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron. Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.  Y habiendo puesto sobre ellos la manos, se fue de allí. (Mat. 19: 13-15)

Los niños son la heredad del Señor.  El alma del niñito que cree en Cristo es tan preciosa a su vista como son los ángeles que rodean su trono.  Han de ser llevados a Cristo y educados para Cristo.  Han de ser guiados en la senda de la obediencia, no consentidos en el apetito o la vanidad...

Sobre los padres descansa una gran responsabilidad: pues se reciben en la tierna niñez la educación y la preparación que dan forma al destino eterno de los niños y jóvenes. La obra de los padres es sembrar la buena semilla diligente e incansablemente en el corazón de sus hijos, ocupando sus corazones con una semilla que dará una cosecha de hábitos correctos, de veracidad y obediencia voluntaria.  Los hábitos correctos y virtuosos que se forman en la juventud generalmente señalan el curso del individuo a través de la vida.  En la mayoría de los casos, los que reverencian a Dios y honran lo correcto habrán aprendido esta lección antes de que el mundo pueda grabar su imagen de pecado en el alma...
¡Ojalá los padres fueran verdaderamente hijos e hijas de Dios!  Sus vidas exhalarían la fragancia de las buenas obras.  Una atmósfera santa rodearía su alma.  Ascenderían al cielo sus tiernas súplicas en demanda de gracia y de la dirección del Espíritu Santo; y la religión se difundiría en sus hogares como se difunden los brillantes y cálidos rayos del sol sobre la tierra (Review and Herald, 30-3-1897). 43

Jueves 4 de febrero UN MENSAJE PARA LOS MUCHACHOS Y LAS NIÑAS

Venid, hijos, oídme; el temor de Jehová os enseñaré. (Sal. 34: 11)

Cada niño y joven debiera recordar: "Soy de valor a la vista de Dios; soy comprado con un precio y soy la propiedad de Jesucristo.  Como seguidor de Cristo, he de practicar sus virtudes para que pueda representar a mi Salvador".

Orad mucho.  Mientras trabajáis, elevad vuestro corazón a Dios.  Cuando hayáis confiado a Dios el cuidado de vuestra alma, no vayáis y procedáis contrariamente a la oración que habéis elevado.  Velad tanto como oráis para que no seáis vencidos por la tentación.  Resistid la primera inclinación al mal.  Orad en vuestro corazón: "Jesús, ayúdame; presérvame del mal", y haced entonces lo que sabéis que Cristo quiere que hagáis.

Quizá preguntéis, como muchos lo hacen, ¿cómo puedo saber que Jesús me recibe y me ama? ¿Lo sabré por mis sentimientos?  No, por la obediencia a su santa palabra.  Apropiaos de las ricas promesas de Dios.  Creed su palabra de que Jesús habita en vuestro corazón por fe.  Por la fe y confianza en Dios podéis tener su paz y entonces podréis decir: "Sé en quien he creído.  Escucharé cada susurro de su Santo Espíritu".

No hay sino una forma de ganar la victoria, Servid a Dios de todo vuestro corazón porque lo amáis . Plantad los principios de la verdad en vuestra alma y revelad a Cristo en vuestro carácter.
Contemplad a Jesús constantemente si queréis avanzar paso tras paso por el sendero angosto preparado para que caminen por el los elegidos del Señor, diciendo en vuestro corazón: "Busco tu voluntad, oh Dios; sigo tu voluntad; sirvo a tu voluntad: puedo ir adelante e iré adelante bajo tu dirección" (carta 96, 1895). 44

Viernes 5 de febrero EJÉRCITOS DE NIÑOS MISIONEROS

Aun el muchacho es conocido por sus hechos, si su conducta fuere limpia y recta. (Prov. 20: 11)

Dios quiere que los niños y los jóvenes se unan al ejército del Señor... Al igual que los soldados de mayor edad, los niños tienen poderosas tentaciones que afrontar, a diestra y a siniestra. Satanás y sus legiones usarán de toda trampa posible para enredar a los jóvenes.  Los niños tienen el privilegio de alistarse en el ejército del Señor, y procurar persuadir a otros de que se unan a sus filas.  Los niños deben ser educados y preparados para Jesucristo. Deben ser preparados para resistir a la tentación y pelear la buena batalla de la fe. Dirigid su mente a Jesús tan pronto como puedan comprender vuestras lecciones con palabras sencillas, fáciles de entender. Enseñadles el dominio propio. Enseñadles a comenzar la obra de vencer cuando son jóvenes, y recibirán la preciosa ayuda que Jesús puede dar y dará junto con los esfuerzos de los padres que se unen en oración...

Los padres deben mantener en la memoria los preciosos dichos de Cristo.  Los niños repetirán las palabras que oigan con frecuencia en los labios de sus padres: en cuanto a Cristo, la fe y la verdad.  Los niños pueden hablar preciosas verdades.  Ejércitos enteros de niños pueden colocarse bajo la bandera de Cristo como misioneros... Nunca rechacéis el deseo de los niños de hacer algo para Jesús, el Maestro... Mantened su corazón tierno y sensitivo por vuestras propias palabras y ejemplo (Manuscrito 55,1895).

Los ángeles de Dios están muy cerca de vuestros pequeñitos... Sean siempre el amor, la ternura, la paciencia y el dominio propio las leyes de vuestro hablar.  El amor que triunfa ha de ser como las aguas profundas que siempre fluyen en la conducción de vuestros hijos.  Durante toda su vida, Cristo ejecutó actos de amor y ternura para los niños (Review and Herald, 17-5-1898). 45

Sábado 6 de febrero MISIONERO PARA LOS POBRES

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos. (Luc. 4: 18)

Los sufrimientos de la humanidad siempre tocaron el corazón de Cristo y demandaron su simpatía.  Actuó con piedad y compasión hacia los afligidos de alma o cuerpo. Su ejemplo en el trato de los dolientes y afligidos debiera enseñarnos a tener compasión y piedad por sus criaturas dolientes.  Cristo sufrió en la carne... Supo lo que es sufrir los agudos tormentos del hambre y a dejado lecciones especiales en cuanto a alimentar a los hambrientos y cuidar de los necesitados, y ha declarado que al socorrer a los necesitados, lo estamos socorriendo a él... Supo lo que era el sufrimiento de la sed, y declaró que no perdería su recompensa un vaso de agua fría dado en su nombre a cualquiera de sus discípulos (Manuscrito 35, 1895).
Cristo fue un obrero activo y constante.  Encontró a la religión cercada por elevadas y empinadas murallas de aislamiento, como algo demasiado sagrado para las actividades de la vida diaria.  Derribó las murallas de oración y extendió su poder ayudador en favor de necesitados... No preguntaba: ¿Cuál es tu credo? ¿A qué Iglesia perteneces?  Su vida se distinguió por un interés activo, ferviente y amante...

El Señor Jesús sabe lo que significa la pobreza.  Él es el gran misionero de los pobres, los enfermos y dolientes...

En la humanidad de Cristo hay áureas fibras que unen el pobre, creyente y confiado, con el alma de Cristo de infinito amor (Manuscrito 22, 1898). 46

Domingo 7 de febrero EL HOMBRE MODELO

Ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos. (2 Cor. 8: 9)

Este mundo ha sido visitado por la Majestad del cielo, el hijo de Dios... Cristo vino a este mundo como la expresión de la esencia del corazón, mente, naturaleza y carácter de Dios.  Era el resplandor de la gloria del Padre, la expresa imagen de su Persona.  Pero dejó a un lado su manto y corona reales, y descendió de su elevada posición para tomar el lugar de un siervo.  Era rico, pero por nosotros se hizo pobre, para que pudiéramos tener riquezas eternas.  Hizo al mundo, pero se vació tan completamente de su yo que declaró durante su ministerio: "El Hijo del Hombre no tiene donde recostar la cabeza" (Luc. 9: 58) ...

Iba de casa en casa curando a los enfermos, alimentando a los hambrientos, consolando a los afligidos, aliviando a los dolientes, hablando palabras de paz a los angustiados.  Tomaba a los niñitos en sus brazos, los bendecía y hablaba palabras de esperanza y consuelo a las fatigadas madres.  Con ternura y gentileza infaltables, hizo frente a todas las formas del dolor humano y la aflicción.  No trabajaba para sí sino para otros.  Estuvo dispuesto a humillarse, a negarse a sí mismo.  No procuró destacarse.  Era el siervo de todos.  Su comida y bebida eran consolar a otros, alegrar a los tristes y cargados con los cuales se relacionaba diariamente.
Cristo está delante de nosotros como el Hombre modelo, el gran Médico Misionero: ejemplo para todas las generaciones.  Su amor, puro y santo, bendecía a todos los que entraban dentro de la esfera de su influencia... Vino como una expresión del perfecto amor de Dios, no para aplastar, juzgar ni condenar, sino para curar a todo carácter débil y defectuoso, para salvar a los hombres y a las mujeres del poder de Satanás (Medical Ministry, págs. 19, 20). 47

Lunes 8 de febrero TIERNO, AMANTE, COMPASIVO

Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad. (Sal. 86: 15)

Cuando nos sobrevienen grandes dolores, Dios ha ordenado que debemos consolarnos mutuamente con ternura y amor.  Nadie vive para sí.  Nadie muere para sí. Tanto la vida como la muerte significan algo para cada ser humano... Dios ordena a sus agentes humanos que comuniquen el carácter de Dios, que testifiquen de su gracia, sabiduría y benevolencia, manifestando su amor refinado, tierno, misericordioso.  Está escrito que "sus misericordias [están] sobre todas sus obras" (Sal. 145: 9)...

Nuestra obra es la de restaurar la imagen moral de Dios en el hombre mediante la abundante gracia que nos es dada por Jesucristo.  Por doquiera encontraremos almas listas para morir, y cuán esencial es que Cristo nos dé su compasión, a fin de que nunca coloquemos a un alma en oposición obstinada, por no manifestar amplia tolerancia y tierna compasión... Pregunto, ¿aprenderemos alguna vez la dulzura de Cristo?...

Cristo nos invita para ir a él no sólo para refrigerarnos con su gracia y presencia durante unas pocas horas, y luego apartarnos de su luz para que nos alejemos de él con tristeza y lobreguez.  No. no.  Nos dice que debemos morar en él y él con nosotros.  Dondequiera que se deba hacer su obra, él está presente: tierno, amante y compasivo.  Ha preparado, para ti y para mí, un lugar donde morar permanentemente en él.  Es nuestro refugio.  Nuestra experiencia debiera ampliarse y profundizarse.  Jesús ha abierto toda la divina plenitud de su amor inexpresable, y te declara: "Somos colaboradores de Dios" (1 Cor. 3: 9) (Carta 1a, 1894). 48

Martes 9 de febrero  UN ATRIBUTO QUE PODEMOS COMPARTIR

Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. (Luc. 6: 36).

La misericordia es un atributo que el agente humano puede compartir con Dios, cooperando así con él.  La misericordia es bondadosa y compasiva.  La misericordia y el amor de Dios purifican el alma y embellecen el corazón, limpiando la vida de egoísmo...

El amor de Dios por la hueste angelical es una parte de sí mismo, directa y positiva en su divinidad.  El amor de Dios por la raza humana es una forma peculiar un amor nacido de la misericordia, pues el ser humano es completamente inmerecedor...

La misericordia implica la imperfección de aquel sobre quien se la confiere.  La misericordia comenzó su existencia activa debido a la imperfección del hombre.  El pecado no es objeto del amor de Dios, sino de su odio.  Sin embargo, se compadece del pecador porque el culpable lleva la imagen del Creador y ha recibido de él las facultades que hacen posible que llegue a ser un hijo de Dios, no por sus propios méritos sino por los méritos imputados de Jesucristo, por el gran sacrificio que el Salvador ha hecho en su favor...

En la iglesia militante, los hijos de los hombres siempre necesitarán ser restaurados de los resultados del pecado... Todos dependemos el uno del otro.  Casi invariablemente un hombre que es superior a otro en algo, le es inferior en otros respectos... El que coopera con Dios mostrando misericordia, se coloca en una posición donde Dios le extenderá su misericordia...

El amor y misericordia de Dios siempre se extienden a los pecadores.  Los que han pecado contra Dios, ¿rehusarán perdonar y aceptar a un pecador arrepentido?... Dios nos amó cuando todavía éramos pecadores (Carta 202, 1901). 49

Miércoles 10 de febrero EL COMPASIVO SANADOR

Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.  (Mat. 14: 14).

Jesús, precioso Salvador, nunca parecía cansarse de las impertinencias de las almas enfermas de pecado y de los enfermos de toda suerte de dolencias.  "Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos" (Mar. 6: 34).  Esto significa mucho para los dolientes. El identificó sus intereses con los de ellos.  Compartió sus cargas.  Sintió sus temores.  Tenía una anhelante compasión que era dolor para el corazón de Cristo.

Oh, qué amor, qué amor incomparable.  Se volvió uno con nosotros para poder participar con la humanidad en todas sus vicisitudes...
Redención, oh cuánto implica esta palabra.  Todos los que consientan en ser redimidos son elevados y santificados, redimidos por Jesucristo de toda vulgaridad y mundanalidad y se los capacita para cooperar con Dios en la gran obra de la salvación.  Jesús aceptó a la humanidad y reveló en su propia vida y carácter lo que el hombre puede ser, aun cuando en la providencia de Dios, sea colocado en las más pobres circunstancias de la vida.  No tenía ni un centavo para pagar el tributo demandado, y obró un milagro para obtener esa pequeña suma.

Jesús, precioso Salvador no tenía hogar y con frecuencia padecía hambre, no tenía dónde reclinar la cabeza.  Con frecuencia estaba cansado.  La humanidad es honrada porque Jesús asumió la humanidad para revelar al mundo lo que puede llegar a ser ella.  Puede traer a la luz la vida y la inmortalidad, llenar con luz los propósitos más comunes y humildes de la vida.  Jesús se inclina sobre nosotros y escudriña nuestro carácter para ver si su propio carácter se refleja en nosotros. 50

Jueves 11 de febrero LLEVO NUESTRAS AFLICCIONES

Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias  (Mat. 8: 17).

Sólo Cristo pudo llevar las aflicciones de muchos.  "En toda angustia de ellos él fue angustiado" (Isa. 63: 9). Nunca provocó una enfermedad a su propia carne, pero llevó las enfermedades ajenas.  Con la más tierna simpatía contemplaba a los dolientes que lo rodeaban.  Gimió en espíritu cuando vio la obra de Satanás revelada en toda su maldad, e hizo suyo cada caso de necesidad y dolor... El poder del amor estuvo en toda su curación.  Identificó sus intereses con los de la humanidad doliente.

Cristo era salud y fortaleza en sí mismo, y cuando los dolientes eran traídos a su presencia, siempre era reprochada la enfermedad.  Por esa razón no fue inmediatamente a ver a Lázaro.  No podría haber visto su sufrimiento sin aliviarlo.  No podría haber visto la enfermedad y la muerte sin combatir el poder de Satanás.  Fue permitida la muerte de Lázaro para que pudiera ser presentada su resurrección, como la última evidencia cumbre para los judíos, de que Jesús era el Hijo de Dios.

Y en todo ese conflicto con el poder del mal siempre estuvo delante de Cristo la oscura sombra en la que él mismo debía entrar.  Estuvo siempre delante de él el medio por el cual debía pagar el rescate de esas almas... Cuando resucitó a Lázaro, sabía que por esa vida debía pagar el rescate en la cruz del Calvario... Se dice de las multitudes de dolientes que lo cercaban: "Sanaba a todos" (Mat. 12: 15).  Así expresó su amor para los hijos de los hombres.  Sus milagros fueron parte de su misión... Sabe cómo pronunciar las palabras "sé sano"; y cuando ha curado al doliente, le dice: "Vete, y no peques más" (Manuscrito 18, 1898). 51

Viernes 12 de febrero  COMPARTAMOS LOS TESOROS CELESTIALES

De gracia recibisteis, dad de gracia.  (Mat. 10: 8,  pp)

El bendito Redentor nos ha dejado un ejemplo para vivir los preceptos de la ley.  Dice a sus seguidores: "De gracia recibisteis, dad de gracia".  Debemos tener el corazón abierto para recibir los ricos tesoros del cielo, y nuestro corazón ha de estar abierto para que salgan esas riquezas hacia otros.  Necesitamos habitar en Cristo, entonces seremos un canal constante por el cual comunicará Dios a nuestros hermanos y a todo el mundo su bondadoso Espíritu...

Cuando tengamos una seguridad, clara y brillante, de nuestra propia salvación, manifestaremos alegría y felicidad propias de cada seguidor de Jesucristo.  La suavizadora y subyugante influencia del amor de Dios, llevada a la vida práctica, impresionará en las mentes lo que es un sabor de vida para vida.  Pero si se manifiesta un espíritu áspero y crítico apartará a muchas almas de la verdad hacia las filas del enemigo. ¡Solemne pensamiento!  Tratar pacientemente con los tentados requiere de nosotros el luchar contra nosotros mismos.  Pero Dios nos ha dado a Jesús y creyendo en él como en nuestro Salvador personal, todo el cielo está a nuestra disposición.  La posesión comprada por Cristo nos rodea por doquiera.  Por doquiera hay necesidad, desdicha y pecado.  "De gracia recibisteis, dad de gracia" (Carta 1 a, 1894).
Cristo ha unido sus intereses con los de la humanidad, y nos pide que nos identifiquemos con él para la salvación de la humanidad... El pecado es el mayor de todos los males, y debemos apiadarnos del pecador y ayudarle... Cuando veamos a un ser humano en angustia, ora sea por causa de la aflicción o el pecado, nunca diremos: Esto no me incumbe (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 449). 52

Sábado 13 de febrero EL MAESTRO SUPREMO

Sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo.  Este es el verdadero Dios, y la vida eterna. (1 Juan 5: 20).

El Redentor del mundo no vino con un despliegue externo o una exhibición de gloria mundana.  Los hombres no pudieron ver, por debajo del manto de humildad, la gloria del Hijo de Dios...

Cristo llegaba hasta las personas donde estuvieran.  Presentaba a su mente la clara verdad en el lenguaje más eficaz y sencillo.  El pobre humilde, el menos culto, mediante la fe en él podía comprender las más excelsas verdades de Dios.  Nadie necesitaba consultar con los eruditos doctores para saber su significado... El más grande Maestro que el mundo ha conocido era el más definido, sencillo y práctico en su instrucción...

Llamaba la atención hacia la pureza de la vida, la humildad del espíritu y la consagración a Dios y a su causa, sin esperar honores o recompensa mundanos.  Debía despojar a la religión del estrecho y fatuo formalismo que la convertía en una carga y un reproche.  Debía presentar a todos una salvación completa y armoniosa.  Debía derribar los estrechos límites del exclusivismo nacional, pues su salvación había de llegar hasta los confines de la tierra...

Hombres de la más elevada educación y conocimientos han aprendido las más preciosas lecciones del precepto y ejemplo de los humildes seguidores de Jesús, considerados como "ignorantes" por el mundo.  Pero si los hombres pudieran ver con mirada penetrante, verían que esos humildes hombres obtuvieron su educación en la más elevada de todas las escuelas, la escuela del divino Maestro que habló como no habló ningún hombre (Review and Herald, 17-4-1888). 53

Domingo 14 de febrero ENSEÑANZAS PROFUNDAS

Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre! (Juan 7: 46).

Se dice de las enseñanzas de Jesús: "Gran multitud del pueblo le oía de buena gana" (Mar. 12: 37).  "Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre", declararon los alguaciles enviados para prenderle.  Sus palabras consolaban, fortalecían y bendecían a los que anhelaban esa paz que sólo él puede dar. ¡Oh cuán tierno y tolerante era Cristo! ¡Cuán llenas de compasión y ternura fueron sus lecciones para los pobres, los afligidos y los oprimidos!...

Sus ilustraciones fueron tomadas de las cosas de la vida diaria, y tenían en sí una maravillosa profundidad de significado.  Las aves del aire, los lirios del campo, la semilla, el pastor y las ovejas: con ellos ilustró Cristo verdades inmortales; y de allí en adelante, cuando sus oyentes veían esas cosas de la naturaleza, recordaban sus palabras...

Las palabras de Cristo, tan consoladoras y animadoras para los que las escucharon, son también para nosotros hoy día.  Así como un fiel pastor conoce y cuida a sus ovejas, así Cristo cuida a sus hijos.  Conoce las pruebas y dificultades que rodean a cada uno...

Cristo ha pesado cada aflicción humana, cada dolor humano.  Ha llevado el peso del yugo de cada alma que quiere llevar su yugo con él.  Conoce los dolores que sentimos en lo profundo de nuestro ser, y que no podemos expresar.  Si ningún corazón humano simpatiza con nosotros, no necesitamos sentir que quedamos sin simpatía. Cristo conoce, y dice: Miradme, y vivid.  "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Mat. 11: 28).  He soportado vuestros pesares y llevado vuestros dolores.  Encontráis la más profunda y rica simpatía en el tierno y compasivo amor de vuestro Pastor (Review and Herald, 18-5-1897). 54

Lunes 15 de febrero CRISTO, EL BUEN PASTOR

Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. (Juan 10: 14,15).

Jesús dice: "Conozco mis ovejas".  Consideremos esta declaración.  Somos conocidos por Dios antes de que lo recibamos.  "Conozco mis ovejas". ¿Cómo se convierten las almas en ovejas de Cristo?  Eligiendo recibirle.  Pero Cristo las ha elegido antes.  Conocía a cada una que respondería a su invitación y conocía a cada una que se inclinaría a recibirlo, pero que, debido a la oposición de las influencias populares, se apartaría de él.  Juan dice a todos: "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Juan 1: 29).  Los que oyeron la voz y contemplaron a Jesús como al Cordero de Dios, creyeron en él y llegaron a ser su propiedad por su propia elección.  Pero... su elección de Jesús fue en respuesta a la invitación de él.  El amor de Jesús nos fue expresado antes de que lo amáramos...

A Jesús ha sido confiada toda la familia humana, como el rebaño de ovejas es confiado al pastor.  Esas ovejas y corderos han de recibir un cuidado pastoral.  Serán guardados por el fiel Pastor supremo, bajo el cuidado de fieles pastores subalternos.  Y si ellos obedecen la voz del Pastor supremo, no serán dejados para que los devoren los lobos...

Jesús dice: "Mis ovejas oyen mi voz,... y me siguen" (Juan 10: 27).  El Pastor de Israel no arrea a su ganado sino que lo guía...

La bella ilustración de Apocalipsis 7 es un símbolo pastoral.  "No tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida: y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos" (Apoc. 7: 16, 11) (Carta 20, 1895). 55

Martes 16 de febrero EN EL SENO DEL PASTOR

Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas. (Isa. 40: 11).

Un verdadero pastor conoce a las ovejas más necesitadas, las lastimadas, perniquebradas y débiles; se compadece de ellas y las ayuda.  "Como pastor apacentará su rebaño".

El Príncipe de los pastores conoce mucho más íntimamente que el patriarca Jacob que conocía a las dolientes, perniquebradas y débiles de sus ovejas.  Sabe lo que ningún otro sabe.  El mismo llevó toda carga.  Nadie conoce el peso como él, porque ha llevado nuestros pesares y cargado con nuestros dolores.  Fue esto lo que lo convirtió en un Varón de dolores, experimentado en quebrantos...
Si no hay otra alma en el universo que se interese por ti, el Señor Dios de Israel te contempla con pensamientos de compasión, ternura y simpatía.  Te ve con tus vigorosos impulsos, o cuando desmaya tu corazón y te desanimas... En el seno del gran Pastor hallarás la más profunda, la más rica y la más confortadora simpatía.  No tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nosotros, sino Alguien que fue tentado en todo conforme a nuestra semejanza, pero sin pecado...

No sólo se ha provisto todo lo necesario para que cuando seas probado y tentado encuentres ayuda, fortaleza y gracia, sino también para que tu influencia sobre otras mentes sea fragante.  No sólo Cristo conoce a cada alma y las tentaciones y pruebas de esa alma, sino que también conoce todas las circunstancias que irritan y lastiman el espíritu.  Tu mayor peligro está en tener suficiencia propia.  Esto no conviene a un cristiano.  Cristo te dará su paciencia si la pides...

El abundante amor de Dios y su presencia te darán el poder del dominio propio.  Te modelará y forjará tu mente y carácter (Carta 46, 1898). 56

Miércoles 17 de febrero LOS HIJOS DE DIOS

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. (Juan 1: 12)

Cómo trataron los hombres a Cristo cuando vino?... "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron" (vers. 11).  Así es hoy.  Se repite esta historia, y se repetirá vez tras vez antes de que venga el Señor en las nubes del cielo.  Los engaños de Satanás estarán sobre los que moran en la tierra...

"Mas a todos los que le recibieron... les dio potestad de ser hechos hijos de Dios"... Después de preparar acabadamente a este mundo como morada del hombre, Dios lo contempló y se regocijó, lo declaró bueno en gran manera.  Así aceptará y se regocijará en la reforma realizada por los que, habiendo recibido a Cristo como a su Salvador, han obtenido poder para convertirse en hijos de Dios...
El primer capítulo de Colosenses nos muestra la altura que podemos alcanzar.  Podemos estar "llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual", caminando "como es digno del Señor", "llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados" (Col. 1: 9-14).

¿No hay suficiente dolor en esta tierra afligida por el pecado y que lleva su maldición, para movernos a consagrarnos a la obra de proclamar el mensaje de que "de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3: 16)? (Carta 117, 1903). 57

Jueves 18 de febrero CUANDO EL HOMBRE COOPERA

Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.  (Fil. 2: 13).

"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré él, y él conmigo" (Apoc. 3: 20).  Así ilustra el Redentor del mundo la obra del Espíritu Santo en el corazón humano.  Por un acto de su propia fe, el ser humano se coloca en las manos del Señor para que él obre su buena voluntad a su tiempo.  Para estar en Cristo, debe haber un continuo ejercicio de la fe...

Este es un proceso de preparación, una constante disciplina de la mente y del corazón, para que Cristo obre su gran tarea en el corazón humano.  El yo el viejo yo natural, muere, y la voluntad de Cristo es nuestra voluntad, sus caminos son nuestros caminos y el ser humano, corazón, mente e intelecto, se convierte en un instrumento en las manos de Dios para obrar ya no más maldad, sino la justicia de Cristo...

En el plan divino, Dios no hace nada sin la cooperación del hombre.  No compele a la voluntad del hombre.  Esta debe ser dada completamente al Señor, de lo contrario el Señor no puede realizar su obra divina que quiere cumplir en el ser humano.  Jesús declaró que en un cierto lugar no pudo hacer muchas obras admirables entre la gente, debido a su incredulidad.  Quería hacer para ellos en ese lugar precisamente lo que sabia que ellos necesitaban que hiciera, pero no pudo realizarlo porque la incredulidad le cerró el camino.  El alfarero no puede modelar y dar forma para honra a lo que nunca ha sido colocado en sus manos.  La vida cristiana es una entrega diaria, sumisión y continuo triunfo que gana renovadas victorias cada día.  Esto es el crecimiento en Cristo, que da forma a la vida de acuerdo con el modelo divino...
La devoción, la piedad y la santificación de todo el hombre se efectuar mediante Jesucristo nuestra justicia  (Manuscrito 24,  1890). 58

Viernes 19 de febrero ¿LE PERMITIRÁS ENTRAR?

Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. (Jer. 31: 3).

La obra que más ama el corazón de Cristo es la de atraer las almas hacia él... Mira a Jesús, la Majestad del cielo. ¿Qué contemplas en la historia de su vida?  Su divinidad revestida con la humanidad toda una vida de continua humildad, la realización de un acto de condescendencia tras otro, una trayectoria de continuo descenso de las cortes celestiales a un mundo todo marchitado y malogrado con la maldición, un mundo indigno de su presencia, en el que descendió más y más, tomando la forma de un siervo, para ser despreciado y desechado de los hombres, obligado a huir de lugar en lugar para salvar su vida y, al fin, traicionado, rechazado, crucificado.  Luego, como pecadores por quienes sufrió Jesús más de lo que los mortales pueden describir, ¿rehusaremos humillar nuestra orgullosa voluntad?

Estudia día y noche el carácter de Cristo.  Su tierna compasión, su inexpresable e incomparable amor por las almas lo indujeron a soportar toda la vergüenza, las injurias, los maltratos, las incomprensiones de la tierra.  Acércate más a él, contempla sus manos y pies, lastimados y heridos por nuestras transgresiones.  El castigo de nuestra paz sobre él, y por su herida fuimos curados.
No pierdas tiempo, no pase otro día a la eternidad antes de que vayas a él, tal como eres, cualquiera sea tu debilidad, tu indignidad, tu descuido... La invitación de Jesús para que vayas a él, la presentación de una corona de gloria inmarcesible, la vida, la vida eterna que se compara con la vida de Dios, no han sido suficiente aliciente para inducirte a servir a Cristo con un. afecto indiviso.

No estés más del lado de Satanás.  Efectúa cambios decididos y radicales mediante la gracia que te da Dios... Él dice con lágrimas: "No queréis venir a mí para que tengáis vida" (Juan 5: 40) (Carta 36, 1892). 59

Sábado 20 de febrero  EL ESPÍRITU SANTO ES NUESTRO AYUDADOR

Porque los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.  (Rom. 8: 14).

Mediante el ministerio de los ángeles, el Espíritu Santo puede obrar en la mente y el corazón del ser humano y atraerlo a Cristo... Pero el Espíritu de Dios no interfiere con la libertad del ser humano.  El Espíritu Santo se da como un ayudador a fin de que el hombre pueda cooperar con la Divinidad, y es dado para que Dios pueda atraer al alma, pero nunca forzar su obediencia.

Cristo está pronto a impartir toda la influencia celestial.  Conoce cada tentación que sobreviene al hombre y las facultades de cada uno.  Pesa su fuerza.  Ve el presente y el futuro y presenta delante de la mente las obligaciones a las que hará frente y la insta para que las cosas vulgares terrenales no lleguen a ser tan absorbentes que las cosas eternas queden fuera de cómputo. El Señor tiene plenitud de gracia para conferir a cualquiera que reciba el don celestial.  El Espíritu Santo pondrá en el servicio de Cristo las facultades confiadas por Dios, y modelará y dará forma al ser humano de acuerdo con el Modelo divino (Carta 71, 1893).

El Espíritu Santo es nuestra suficiencia en la obra de edificar el carácter, de formarlo de acuerdo con la semejanza divina.  Cometemos un grave error cuando pensamos que somos capaces de modelar nuestra propia vida.  Nunca podemos por nosotros mismos vencer la tentación.  Pero los que tienen una fe genuina en Cristo serán movidos por el Espíritu Santo.  El alma en cuyo corazón habita la fe, crecerá constituyendo un bello templo para el Señor.  Será dirigida por la gracia de Cristo.  Crecerá en la misma proporción en que dependa de las enseñanzas del Espíritu Santo (Manuscrito 8, 1900).

La influencia del Espíritu Santo es la vida de Cristo en el alma.  No vemos a Cristo ni le hablamos, pero su Espíritu Santo está tan cerca de nosotros en un lugar como en otro.  Obra dentro y por medio de todo el que recibe a Cristo (Manuscrito 41, 1896). 60

Domingo 21 de febrero UN TESORO ESCONDIDO

El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.  (Mat. 13: 44).

Sin el reino de Dios, estamos perdidos... y sin esperanza en el mundo; pero se nos proporciona la salvación por la fe en Jesucristo.  El es el tesoro, y cuando se han barrido las basuras del mundo, podemos discernir su valor infinito...

La divinidad de Cristo era un tesoro escondido.  Mientras estuvo en la tierra, a veces la divinidad fulguraba a través de la humanidad y se revelaba su verdadero carácter.  El Dios del cielo testificó de su unidad con su Hijo.  Los cielos se abrieron en su bautismo, la gloria de Dios, en forma de una paloma bruñida como el oro, se manifestó sobre el Salvador y una voz del cielo dijo: "Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento" (Mat. 3: 17).  Pero la nación a la cual vino Cristo, aunque profesaba ser el pueblo peculiar de Dios, no reconoció al tesoro celestial en la persona de Jesucristo...

La Majestad del cielo no fue reconocida en su atavío de humanidad.  Era el Maestro divino enviado de Dios, el glorioso tesoro dado a la humanidad.  Era más hermoso que los hijos de los hombres, pero su gloria incomparable estaba oculta bajo una cubierta de pobreza y sufrimiento.  Veló su gloria a fin de que la divinidad pudiera tocar a la humanidad y el tesoro de inmenso valor no fue discernido por la raza humana...

"Aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros" (Juan 1: 14). Ciertamente, el tesoro está oculto en el atavío humano. Cristo es las riquezas insondables, y el que encuentra a Cristo, halla el cielo. El ser humano que contemple a Jesús, que more por fe en sus encantos sin par, encontrará el tesoro eterno (Youth's Instructor, 22-8-1895). 61

Lunes 22 de febrero ¿TE HAS ALISTADO?

Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos.  (Prov. 23:  26).

Queridos jóvenes, lo mejor que podéis hacer es alistaros voluntaria y decididamente en el ejército del Señor.  Entregaos en las manos de Dios, que vuestra voluntad y vuestros caminos sean guiados por Aquel que es infalible en sabiduría e infinito en bondad.  No entregaros a Dios, es robar a Dios lo que le pertenece.  El Señor tiene necesidad de vosotros y vosotros necesitáis del Señor.  No es seguro que pospongáis el paso decisivo, o demoréis el hacer una entrega completa de vosotros mismos a Dios.  Si no os habéis entregado ya a Dios, os ruego que lo hagáis ahora.  Sea inscripto vuestro nombre en los registros celestiales entre los escogidos y elegidos de Dios...

Del inestimable don de Cristo provienen todas nuestras bendiciones.  La vida, la salud, los amigos, la razón, la felicidad, nos pertenecen por los méritos de Cristo.  Ojalá jóvenes y adultos comprendieran que todo lo reciben por virtud de la vida y muerte de Cristo, y reconocieran que son la propiedad de Dios...

Aun cuando estábamos bajo el dominio de un amo cruel, aun cuando el príncipe de las tinieblas gobernaba nuestro espíritu, el Señor Jesucristo pagó por nosotros el precio del rescate con su propia sangre. Habéis sido comprados por precio, la preciosa sangre de Cristo; sois su propiedad, por lo tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu que son de Dios...

Si no fuera por el amor de Cristo que nos es dado voluntariamente, ahora estaríamos en una desesperación impotente, en la media noche espiritual.  Agradeced a Dios cada día porque nos dio a Jesús. ¿No aceptaréis su don? ¿No seréis sus testigos?  El tiempo es corto; y os toca trabajar mientras dura el día, viviendo una vida imperecedera, ocultando vuestra vida con Cristo en Dios.  De ahí que "cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria" (Col. 3: 4) (Youth's Instructor,. 26-4-1894). 62

Martes 23 de febrero ¡CUAL AMOR!

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios, por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.  (1 Juan 3: 1).

"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1: 12).  "Todos los que son guiados Por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.  Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!  El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu. de que somos hijos de Dios.  Y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.  Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse"  (Rom. 8: 14-18).

Juan no puede encontrar palabras adecuadas para describir el admirable amor de Dios para el hombre pecador; pero insta a todos para que contemplen el amor de Dios revelado en el amor de su Hijo unigénito.  Por la perfección del sacrificio hecho por la raza culpable, los que creen en Cristo.  . . pueden ser salvados de la ruina eterna.  Cristo era uno con el Padre.  Sin embargo, cuando el pecado entró en nuestro mundo por la transgresión de Adán, estuvo dispuesto a descender de la excelsitud de Aquel que era igual a Dios, que moraba en luz inaccesible para la humanidad, tan llena de gloria que ningún hombre podía contemplar su rostro y vivir, y se sometió a los insultos, vilipendios, sufrimientos, dolores y muerte, a fin de responder a las demandas de la inmutable ley de Dios y establecer un camino de escape para el transgresor por medio de su muerte y de su justicia.  Esta fue la obra que su Padre le dio que hiciera; y los que aceptan a Cristo, reposando plenamente sobre sus méritos, se convierten en los hijos e hijas adoptivos de Dios, son herederos de Dios y coherederos con Cristo (Youth's Instructor, 27-9-1894). 63

Miercoles 24 de febrero SEREMOS SEMEJANTES A EL

Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. (1 Juan 3: 2).

Jesús, el Redentor del mundo, conoce por nombre a todos sus hijos, y la gloria de Dios vendrá sobre aquellos que creen...Los que contemplan a Jesús, se transforman a su imagen, se asimilan con su naturaleza, y la gloria de Dios que brilla en la faz de Jesús se refleja en la vida de sus seguidores.  Más y más el cristiano se transforma de gloria en gloria...

Por fe, el ojo espiritual contempla la gloria de Jesús. Esa gloria está oculta hasta que el Señor imparte la luz de la verdad espiritual; pues el ojo de la razón no la puede ver.  La gloria y misterio de Cristo permanecen incomprensibles, nublados por su excesivo brillo, hasta que el Señor hace irradiar su significado delante del alma... Por fe, el alma capta la divina luz de Jesús.  Vemos encantos incomparables en su pureza y humanidad, su abnegación, su maravilloso sacrificio para salvar al hombre caído.  La contemplación de Cristo induce al hombre a justipreciarse correctamente, pues comprende que el amor de Dios lo ha hecho grande... La posibilidad de ser como Jesús, a quien ama y adora, inspira dentro de él aquella fe que obra por el amor y purifica el corazón...

Jesús es más precioso para el alma que lo contempla por el ojo de la le que cualquier otra cosa; y el alma creyente es más preciosa para Jesús que el oro fino de Ofir.  Cristo mira sus manos, las huellas de la crucifixión están allí, y dice: "He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros" (Isa. 49: 16).

El Señor viene con poder y gran gloria.  Todos los que han hecho de Cristo su refugio reflejarán su imagen y serán como él, pues lo verán como él es.  Han de ser presentados ante Cristo sin "mancha ni arruga ni cosa semejante" (Efe. 5: 27) (Review and Herald, 7-10- 1890). 64

Jueves 25 de febrero BAJO EL CUIDADO DEL GRAN MAESTRO

Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.  (2 Cor. 5: 17).

Cuando el corazón se convierte realmente, eso se manifiesta en una transformación del carácter, pues los convertidos se asemejan a Cristo.  El orgullo no mora más en el corazón, el pecado parece abominable.  El alma convertida odia las cosas que depravan su sensibilidad moral.  Odia lo que crucificó al Señor de la vida y de la gloria.  Los que están verdaderamente convertidos crecen en el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, y al aumentar el conocimiento de Cristo, ven más claramente dónde radica su propia debilidad, comprenden la profunda depravación de su naturaleza.  Comprenden la fuerza del pecado, y conocen el poder de sus viejos hábitos... Diariamente se dan cuenta de su incapacidad para hacer cualquier cosa sin la ayuda de Jesucristo...
Cuando el pecador contempla al Cordero de Dios, ve más claramente lo que ha provisto Dios para quitar los pecados del mundo.  Ve la suficiencia y capacidad del Espíritu de gracia para cada conflicto...

El verdadero cristiano no rehusará ser abnegado por causa de Cristo.  Los que son hijos de Dios son obreros fervientes; no son siervos indolentes.  No hay zánganos en la casa de Dios.  Cada miembro de la familia de la fe tiene una obra que le ha sido asignada... Si es estudiante en la escuela de Cristo, aprenderá la forma de dar testimonio, cómo orar, cómo ser un testigo viviente para el Maestro...

El verdadero cristiano será un estudiante diligente y constante.  Comprenderá que le falta sabiduría, fortaleza y experiencia, y colocará su voluntad y todos sus intereses al cuidado del gran Maestro (Carta 12a, 1893). 65

Viernes 26 de febrero REDIMIDOS POR LA SANGRE DE CRISTO

Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.  (1 Ped. 1: 18, 19).

"No sois vuestros... habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Cor. 6: 19, 20). ¿Le devolveréis a Dios lo que ha rescatado con el precio de su propia sangre? ¿Le daréis vuestras facultades de razonamiento; las apartaréis para su gloria?  Son suyas; las ha comprado por precio. ¿Os colocaréis en la escuela de Cristo, a fin de que vuestra conciencia sea iluminada, para que sea una buena conciencia, un centinela fiel para guardar los más elevados intereses del alma?  Cristo ha comprado los afectos, ¿los malbarataréis, los pervertiréis? ¿Los enfocaréis sobre asuntos indignos, los centralizaréis sobre seres humanos y haréis de la criatura, en vez del Creador, el dios de vuestro culto? ¿O vuestros afectos serán purificados, ennoblecidos, refinados e íntimamente ligados a vuestro Creador y Redentor?...

Dios no ocupará un corazón dividido ni reinará en un trono dividido... Llevad el yugo con Cristo y caminad diariamente con Dios. ¿Cómo lo haremos?  Aferrándonos de la ayuda que ha provisto Dios.  El Señor ha dicho: "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá" (Mat. 7: 7) (Manuscrito 60, 1894).
Dios nos ha comprado, y demanda un trono en cada corazón.  Nuestra mente y nuestro cuerpo deben subordinársele, y los hábitos naturales y apetitos deben ser sometidos a las necesidades más elevadas del alma.  Pero en esta obra no podemos depender de nosotros mismos.  No podemos estar seguros si seguimos nuestra propia dirección.  El Espíritu Santo debe renovarnos y santificarnos.  En el servicio de Dios no debe haber una obra hecha a medias (SDA Bible Commentary, tomo 6, pág. 1088). 66

Sábado 27 de febrero EL PESO DE LA IRA DE DIOS

Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. (Isa. 53: 6).

Cristo sufrió en lugar del hombre en el huerto del Getsemaní y la naturaleza del Hijo de Dios vaciló bajo el terrible horror de la culpabilidad del pecado, hasta que de sus pálidos y temblorosos labios fue arrancado el clamor agonizante: "Padre mío, si es posible,. pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú" (Mat. 26: 39).

El poder que infligía el castigo sobre el Sustituto y Seguridad del hombre, era el poder que sostuvo y mantuvo al Doliente bajo el tremendo peso de la ira que hubiera caído sobre un mundo pecaminoso. Cristo estaba sufriendo la muerte a la que fueron condenados los transgresores de la ley de Dios.  Es horrenda cosa que el pecador no arrepentido caiga en las manos del Dios vivo.  Esto se demostró en la historia de la destrucción del mundo antiguo por el diluvio, por el relato del fuego que cayó del cielo y destruyó a los habitantes de Sodoma.  Pero nunca se demostró esto más plenamente como en la agonía de Cristo...

La naturaleza humana puede soportar sólo una cantidad limitada de prueba y aflicción Lo finito sólo puede soportar una medida finita y sucumbe la naturaleza humana, pero la naturaleza de Cristo tenía una capacidad mayor para sufrir, pues lo humano existía en la naturaleza divina y esto le daba una capacidad para sufrir y soportar el resultado de los pecados de un mundo perdido.  La agonía que soportó Cristo amplía, profundiza y nos da un concepto más amplio del carácter del pecado y el carácter de la retribución que Dios traerá sobre los que continúan en el pecado.  La paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Jesucristo para el pecador arrepentido (Manuscrito 35, 1895). 67

Domingo 28 de febrero LA CRUZ DEL CALVARIO

Cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. (Luc. 23: 33).

La cruz del Calvario es una poderosa exhortación que nos da una razón por la cual debiéramos amar a Cristo ahora y por qué debiéramos considerarlo primero, lo mejor y último en todas las cosas.  Debiéramos ocupar el lugar que nos corresponde, humildemente arrepentidos, al pie de la cruz.  Podemos aprender una lección de humildad y mansedumbre al subir al Calvario, contemplar la cruz y ver la agonía de nuestro Salvador, el Hijo de Dios que muere, el Justo por los injustos.  Contemplad a Aquel que, con una palabra, podía convocar a legiones de ángeles para que lo ayudaran, sometido al vilipendio, burla, oprobio y odio.  Se entregó a sí mismo por el pecado.  Cuando lo Vilipendiaban, no amenazaba; cuando fue falsamente acusado, no abrió su boca.  Oró en la cruz por sus asesinos.  Murió por ellos, pagando un precio infinito por cada uno de ellos.  No quiere perder a uno solo de los que ha comprado a un precio tan elevado.  Sin un solo murmullo, se entregó para ser herido y azotado.  Y esa víctima que no se queja es el Hijo de Dios...

El hijo de Dios fue rechazado, y despreciado por nosotros.  Al ver plenamente la cruz, al contemplar por fe los sufrimientos de Cristo,  ¿podéis narrar vuestra historia de dolor y vuestras pruebas? ¿Podéis alimentar la venganza contra vuestros enemigos en vuestro corazón mientras la oración de Cristo sale de sus labios pálidos, y temblorosos en favor de sus escarnecedores, de sus asesinos: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (vers. 34 )?...

Ya es sobrado tiempo de que dediquemos las pocas horas que nos quedan del tiempo de gracia para lavar las ropas de nuestro carácter y emblanquecerlas en la sangre del Cordero, a fin de que seamos de esa multitud cubierta de mantos blancos que estará en pie delante del gran trono blanco (Review and Herald, 2-8-1881). 68..
 




  

 
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